Actualidades

Retiro en COLOMBIA

Invitamos a nuestros oblatos, amigos y benefactores a participar de un retiro espiritual tradicional de 5 días.


El retiro será Del 15 al 20 de Enero 2022 para Mujeres.
Del 22 al 27 de Enero para hombres.


Lugar: Cerca de Capellania, Cundinamarca.


Mujeres deben usar falda o vestido largo todo el tiempo y su velo para la Capilla.

Se les pedirá entregar sus celulares durante el retiro.


Cooperación sugerida: 300,000 por persona. Los que no tengan recursos serán aceptados.

Los que puedan colaborar más favor de ayudar a cubrir gastos.


Cupo limitado.

Inscríbanse por email.

Con la bendición
Padre Rafael OSB Prior

Las disposiciones EN LA DEVOCIÓN A MARÍA SANTÍSIMA

La marca de la bestia.
Nuestra Señora de la Soledad de Porta Vaga

Mons Vigano. Explicación completa y profunda de la Crisis actual

Nadie formará parte del Nuevo Orden Mundial hasta que realice un acto de culto a Lucifer.

No entrará en la Nueva Era nadie que no haya recibido la instrucción luciferina.

David Spangler

Director del proyecto Iniciativa Planetaria  de las Naciones Unidas

(Reflections on the Christ, Findhorn, 1978)

Desde hace más de año y medio asistimos impotentes a una sucesión de hechos incongruentes a los cuales la mayoría no estamos en situación de dar una explicación plausible. La emergencia pandémica ha hecho particularmente patentes las contradicciones y lo absurdo de medidas en teoría destinadas a limitar los contagios –confinamiento, toque de queda, interrupción del comercio, limitación de los servicios públicos y de la enseñanza, suspensión de los derechos civiles– y que a diario son rechazados por voces discordantes, por pruebas innegables de su ineficacia y por contradicciones de parte de las propias autoridades sanitarias. No es necesario enumerar las medidas que han adoptado casi todos los gobiernos del mundo sin obtener los resultados prometidos. Si nos limitamos a las presuntas ventajas que debería haber supuesto para la sociedad la terapia génica experimental –sobre todo inmunidad contra el virus y la recuperación de la libertad de movimientos–, descubrimos que un estudio de la Universidad de Oxford publicado en The Lancet ha declarado que la carga viral de los vacunados con la segunda  pauta  es 251 veces mayor con respecto a las primeras cepas del virus, a pesar de las proclamas de los dirigentes internacionales, empezando por el primer ministro italiano Mario Draghi, que afirma que «quien se vacuna vive, y quien no se vacuna muere». Los efectos secundarios de la terapia génica, hábilmente disimulados o deliberadamente no registrados por las autoridades sanitarias nacionales, parecen confirmar el peligro de la administración y las inquietantes incógnitas para la salud de los ciudadanos que dentro de poco habremos de afrontar.

De la ciencia al cientifismo

El arte médica –que no es ciencia, sino que consiste en la aplicación de principios científicos casi siempre distintos, basados en la experiencia y en la experimentación, da muestras de haber renunciado a su propia prudencia en aras de una emergencia que la ha elevado a la categoría de sacerdocio de una religión –en concreto la ciencia– que para ser tal se envuelve en un dogmatismo rayano en la superstición. Los ministros de ese culto se han constituido en una casta intocable exenta de toda crítica, incluso cuando sus afirmaciones son desmentidas por la realidad de los hechos. Los principios de la medicina, considerados universalmente válidos hasta febrero de 2020, han dado paso a la improvisación, hasta el punto de recomendar la vacunación en plena pandemia, la obligatoriedad de portar mascarillas a pesar de haber sido declaradas inútiles, un distanciamiento social absurdo, la prohibición de tratamiento con fármacos eficaces y la imposición de terapias génicas experimentales contraviniendo las normas acostumbradas de seguridad. Y así como han surgido sacerdotes del covid, también han aparecido herejes, es decir, los que rechazan la nueva religión pandémica y quieren ser fieles al Juramento de Hipócrates. Con frecuencia, no se ve que el aura de infalibilidad en torno a los virólogos y otros científicos más o menos titulados sea puesta en tela de juicio por sus conflictos de interés ni por las obvias prebendas de las compañías farmacéuticas, cosa que en circunstancias normales sería escandalosa o criminal.

Muchos no alcanzan a comprender la incongruencia entre los fines declarados y los medios que de vez en cuando se emplean para obtenerlos. Si en Suecia la falta de confinamiento y de imposición de las mascarillas no ha tenido como resultado contagios superiores a los de los países en que se ha implantado confinamiento domiciliario o se ha impuesto la obligación del cubrebocas hasta en la escuela primaria, este elemento no se tiene en cuenta como prueba de la ineficacia de las medidas adoptadas. Si en Israel y en Gran Bretaña la vacunación masiva ha aumentado el contagio y ha vuelto la dolencia más virulenta, su ejemplo no insta a los gobernantes de otros países adoptar una actitud prudente en la campaña de vacunación, sino que incluso los lleva a estudiar la obligatoriedad de su administración. Si la ivermectina y el plasma hiperinmune han demostrado ser terapias válidas, no por ello se autorizan, y menos aún se recomiendan. Y quienes cuestionan el motivo de tan desconcertante irracionalidad terminan por   suspender el juicio, sustituyéndolo por una especie de adhesión fideísta a las solemnes declaraciones de los sacerdotes del covid, o por el contrario considera a los médicos curanderos de los que no cabe fiarse.

Un guión único y una dirección única

Como ya dije en otra ocasión, nos encontramos ante una estafa colosal basada en la mentira y en el fraude. Estafa que parte de la premisa de que las justificaciones aducidas por las autoridades en apoyo de lo que están haciendo con nosotros son sinceras. Hablando en plata, el error consiste en considerar honrados a los gobernantes y creer que no mienten. Nos obstinamos así en buscar justificaciones más o menos plausibles con tal de no reconocer que somos objeto de una conjura planificada hasta sus más mínimos detalles. Y mientras tratamos de explicar racionalmente comportamientos irracionales, y atribuimos una lógica a la ilógica conducta de quienes nos gobiernan, la   disonancia cognitiva  hace que cerremos los ojos a la evidencia y creamos las mentiras más descaradas.

Habríamos debido comprender –lo escribí tiempo atrás– que el plan del Gran Reinicio no era fruto de delirios conspiranoicos, sino la evidencia palpable de una dictadura universal con la que una minoría de personas inconmensurablemente pudientes se propone esclavizar y someter a toda la humanidad a la ideología mundialista. Porque la acusación de conspiranoia podría haber tenido sentido cuando la conspiración no era evidente, pero hoy es ya injustificable negar lo que la élite tiene proyectado desde los años cincuenta. Lo que afirmaron durante la posguerra Kalergi, los Rothschild, los Rockefeller, Klaus Schwab, Jacques Atali y Bill Gates se ha publicado en libros y periódicos, comentado e invocado por entidades y fundaciones internacionales y   fatto proprio  por entidades y fundaciones internacionales. Los estados unidos de Europa, la inmigración descontrolada, la reducción de los salarios, la suspensión de garantías sindicales, la renuncia a la soberanía nacional, la moneda única, el control de los ciudadanos so pretexto de la pandemia y la reducción de la población mediante el uso de vacunas de tecnología puntera no son inventos recientes, sino fruto de una acción planificada, organizada y coordinada. Acción que con toda evidencia sigue un único guión bajo una dirección única.

Intención criminal

Una vez quede claro que cuanto está sucediendo había sido intencionado con miras a lograr unos resultados determinados –y, en consecuencia, para perseguir unos intereses determinados en beneficio de una parte minoritaria de la humanidad– es preciso también tener la honradez de reconocer la intención criminal de los promotores del plan. Tal designio criminal nos ayuda también a entender el dolo cometido por las autoridades al presentar ciertas medidas como inevitable remedio a una situación imprevista, cuando esa situación ha sido creada artificialmente y  agigantada   por el mero fin de legitimar una revolución –revolución que Schwab identifica como cuarta revolución industrial– ideada por la élite en detrimento de toda la humanidad. La sumisión de las autoridades es, por otra parte, fruto de un proceso iniciado mucho antes, con la Revolución Francesa, que ha conseguido que la clase política no sea sierva de Dios (de cuya realeza prescinde olímpicamente) ni del pueblo soberano (al que desprecia y del que sirve sólo para legitimarse), sino de los potentados económicos y financieros, la oligarquía internacional de banqueros y usureros, las multinacionales y las compañías farmacéuticas. En realidad, si bien se mira, todos esos sujetos dependen de un reducido número de connotadas familias que gozan de una grandísima fortuna.

Igual es la sumisión que se observa en la información: los periodistas han aceptado sin el menor escrúpulo de conciencia prostituirse a los poderosos, llegando con ello a censurar la verdad y divulgar mentiras descaradas sin preocuparse de darles el menor viso de credibilidad. Si hasta el año pasado la prensa contaba las víctimas del covid presentando a quienes han dado positivo como enfermos terminales, actualmente los que van muriéndose después de haberse vacunado siempre son afectados de indisposiciones y antes de que se decida hacerles una autopsia se concluye automáticamente que el fallecimiento no guarda relación alguna con la administración d la terapia génica. Alteran impunemente la verdad cuando ésta no se ajusta al discurso oficial, adaptándola a sus fines.

Lo que viene sucediendo de un año y medio para acá había sido divulgado con antelación hasta en sus más mínimos detalles por los propios artífices del Gran Reinicio, así como ya se habían anunciado las medidas que se tomarían. El 17 de febrero de 1950 el célebre banquero James Warburg dijo ante el senado estadounidense: «Guste o no, tendremos un gobierno mundial. Lo que está por ver es si ese gobierno se implanta mediante consenso o por la fuerza». Cuatro años después nacía el Grupo de Bilderberg, entre cuyos miembros se han contado personajes como Agnelli, Kissinger, Mario Monti y Mario Draghi, actual primer ministro italiano. En 1991, David Rockefeller escribió: «El planeta está listo para un gobierno mundial. La soberanía supranacional de una élite de intelectuales y banqueros internacionales es preferible sin duda a la autodeterminación de las naciones de los siglos anteriores». Y añadió: «Estamos en vísperas de una transformación a escala planetaria. Sólo hace falta una crisis mundial   adecuada para que todos los países acepten el Nuevo Orden Mundial». Hoy podemos afirmar que esa crisis adecuada coincide con la emergencia de la pandemia y con el   orden cerrado  programado desde 2010 en el documento de la Fundación Rockefeller Scenarios for the Future of Technology and International Development, en el que ya se preveían los acontecimientos que estamos presenciando (aquí).

En resumidas cuentas, esos individuos han creado un falso problema a fin de imponer como aparente solución medidas de control de la población, eliminar mediante confinamientos y pasaporte covid la pequeña y mediana empresa para beneficio de unos pocos grupos internacionales, acabar con la educación mediante la enseñanza a distancia, reducir el costo de la mano de obra y del trabajo presencial trabajando desde casa, privatizar la sanidad pública para provecho de las grandes farmacéuticas y permitir que los gobiernos se valgan del estado de emergencia para legislar contraviniendo el derecho e imponer supuestas vacunas a toda la población para que se pueda seguir el rastro a todos los ciudadanos, convertidos en enfermos crónicos o estériles.

La élite ha hecho todo lo que se había propuesto. Y resulta incomprensible que ante la evidencia de la premeditación con que se ha perpetrado este infame crimen contra la humanidad, que  vede   cómplices y traidores a los dirigentes de casi todo el mundo, no hay un solo magistrado que incoe una causa contra ellos para averiguar la verdad y condenar a los culpables y los cómplices. El que disiente no sólo es censurado; se lo señala también como enemigo público, como contagiadores, como seres infrahumanos a quienes no se le reconocen derechos.

Estado profundo e Iglesia profunda

Lo mínimo que cabría hacer con un plan criminal sería denunciarlo, darlo a conocer para frustrarlo y procesar a los culpables. La lista de los traidores debería ir encabezada por los jefes de gobierno, ministros y parlamentarios, a quienes seguirían los virólogos y médicos corruptos, junto con los funcionarios cómplices, la cúpula de las fuerzas armadas incapaz de oponerse a esta violación de la Constitución, los periodistas vendidos, los jueces cobardes y los sindicatos aduladores. En esa larga lista que tal vez se escriba algún día, habría que incluir a también la cúpula de la Iglesia Católica, comenzando por Bergoglio y no pocos obispos que se han convertido en ardorosos ejecutores de la voluntad de los gobernantes contra el mandato divino recibido de Cristo. Ciertamente con esa lista se conocería el alcance de la conjura y el número de conspiradores, confirmando con ello la crisis de autoridad y la perversión de las autoridades civiles y religiosas. Se comprendería, en resumidas cuentas, que la parte corrompida de las autoridades civiles –estado profundo– y la de las autoridades eclesiásticas –Iglesia profunda– son el anverso y el reverso de una misma medalla, siendo ambos instrumentos para la implantación del Nuevo Orden Mundial.

Ahora bien, para entender esta alianza entre el poder civil y el religioso es preciso reconocer la dimensión espiritual y esjatológica del conflicto que vivimos, encuadrándolo en la guerra que libra contra Dios Lucifer desde su caída. Esta guerra, cuyo desenlace ha sido decidido ab aeterno con la inevitable derrota de Satanás y del Anticristo y su aplastante derrota bajo los pies de la Señora rodeada de estrellas, se acerca a su conclusión. Por eso las fuerzas de las tinieblas están tan desatadas, impacientes por borrar de la faz de la Tierra el nombre de Nuestro Señor, y acabar no sólo con su presencia tangible en nuestras ciudades derribando sus iglesias, quitando las cruces y suprimiendo las fiestas cristianas, sino borrando igualmente su recuerdo, destruyendo la civilización cristiana, adulterando sus enseñanzas y devaluando el culto. Ciertamente, una jerarquía fiel y valerosa dispuesta a sufrir el martirio para defender su Fe y la moral cristiana es un obstáculo para quienes buscan ese fin. Por eso, desde la etapa inicial del plan mundialista era indispensable corromper la jerarquía en lo que relativo a la moral y la doctrina infiltrando en ella quintas columnas y células durmientes, privarla de toda aspiración sobrenatural y, hacerla sobornable mediante escándalos financieros y sexuales con vistas a excluirla y eliminarla una vez conseguido el fin propuesto según la praxis establecida.

A finales de los años cincuenta, cuando el proyecto del Nuevo Orden Mundial iba tomando forma, dejó su huella en esta operación de infiltración que inició su propia labor subversiva pocos años después con el Concilio Vaticano II, en busca del cual la elección de Roncalli y la exclusión del papable Siri, delfín de Pacelli, supusieron una inyección de entusiasmo tanto para el sector progresista y modernista al interior de la Iglesia como para el sector comunista, liberal y masónico del ámbito civil. El Concilio fue en el seno de la Iglesia lo que el Juramento del Salón del Juego de Pelota en la sociedad civil: el comienzo de la Revolución. Y si bien en numerosas ocasiones he querido poner de manifiesto el carácter subversivo del Concilio, hoy creo que merece la pena prestar atención a un análisis histórico en el que hechos aparentemente inconexos cobran un significado inquietante y explican muchas cosas.

Relaciones peligrosas

Como ha informado hace poco Michael Matt en un video publicado en The Remnant, estamos empezando a juntar las piezas del rompecabezas y descubrimos –por propia admisión de uno de los protagonistas– que monseñor Helder Câmara, arzobispo de Olinda y Recife (Brasil), se reunió precisamente en aquellos años con un joven Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial y teórico del Gran Reinicio. Schwab, que conocía al prelado por la oposición de éste a la Iglesia tradicional y sus tesis revolucionarias y pauperistas, lo invitó al Foro de Davos por considerar que su participación sería vital con miras al proyecto del Nuevo Orden. Sabemos que Helder Câmara fue uno de los organizadores del Pacto de las Catacumbas, que pocos días antes de la clausura del Concilio, el 16 de noviembre de 1965, fue suscrito por unos cuarenta obispos ultraprogres. Entre las heréticas tesis del mencionado documento, figura la cooperación con vistas a la instauración de «un nuevo y diferente orden social” ( nº9) basado en la justicia y la igualdad. No tiene nada de sorprendente que entre los firmantes figurase también monseñor Enrique Angelelli, obispo auxiliar de Córdoba (Argentina), “referente para el entonces P. Jorge Mario Bergoglio» . El propio Bergoglio ha declarado que comparte las aspiraciones del Pacto de las Catacumbas, desde el inicio de su pontificado. El 20 de octubre de 2019, con ocasión del Sínodo para la Amazonía, se renovó el pacto de los conjurados en las catacumbas de Santa Domitila, confirmando que el plan iniciado durante el Concilio se había cumplido precisamente con Jorge Mario Bergoglio. El cual, lejos de distanciarse de los extremistas progres que decidieron su elección en el último cónclave, no pierde ocasión de demostrar su plena coherencia con el plan del Nuevo Orden Mundial, empezando por la colaboración de entidades y dicasterios vaticanos con el ambientalismo de corte   malthusiano y la participación en el Council for Inclusive Capitalism, alianza internacional con los Rothschild, la Fundación Rockefeller y los grandes bancos. Así, por un lado David Rockefeller con la Comisión Trilateral y por otro Klaus Schwab, pariente de los Rothschild (aquí) con el Foro Económico Mundial trabajan mano a mano con el jefe de la Iglesia Católica para instaurar el Nuevo Orden Mundial por medio del Gran Reinicio, tal como se planificó desde los años cincuenta.

El plan de despoblamiento mundial

En este pactum sceleris, pacto infame, participan algunos miembros de la Pontificia Academia para la Vida, recientemente alterada en su organización por el propio Bergoglio, que ha apartado de ella a los miembros más fieles al Magisterio para sustituirlos por partidarios del despoblamiento, la contracepción y el aborto. No es de extrañar el apoyo de la Santa Sede a las vacunas: el Sovereign Independent de junio de 2011 informaba en primera plana: «Despoblación mediante vacunación forzada: la solución del anhídrido carbónico cero». Al costado del titular, una foto de Bill Gates aparece acompañada del siguiente comentario: «Hoy en día el mundo tiene 6800 millones de habitantes. Vamos camino de los 9000. Si hacemos las cosas bien con las vacunas de última generación, la atención sanitaria y la salud reproductiva [o sea, el aborto y la contracepción], estamos en situación de reducir la población entre un 10 y un 15%». Esto decía Bill Gates hace once años, y hoy es uno de los accionistas del grupo Black Rock, el cual financia las empresas farmacéuticas que producen las vacunas, así como uno de los patrocinadores de la OMS y de infinidad de entes públicos y privados relacionados con el ámbito de la salud. A su lado, curiosamente, encontramos a George Soros, el filántropo de Open Society, que precisamente con la Fundación Bill y Melinda Gates ha invertido hace poco en una compañía británica que fabrica tests PCR. Y ya que hablamos de asuntos económicos, me gustaría recordar que la Santa Sede ha poseído acciones por valor de casi 20 millones de euros en dos industrias farmacéuticas que fabrican un anticonceptivo (aquí), y más recientemente ha invertido en un fondo que garantiza beneficios altísimos en casos de crisis geopolíticas o pandemias gracias a la especulación en divisas internacionales, el Geo-Risk, gestionado por el banco de negocios Merryl Lynch, que a los pocos meses de iniciada la pandemia se ha visto obligado a cortarlo, en vista de cómo se habían disparado los réditos. Otros capitales, procedentes del Óbolo de San Pedro, han servido para financiar diversas iniciativas, incluso en colaboración con Lapo Elkann, entre ellas la película autobiográfica sobre Elton John. Eso sin contar la especulación inmobiliaria y la adquisición de un de Londres, en el nº 60 de Sloane Avenue, de lo cual han informado ampliamente las crónicas. Por fuentes confiables, sé que lo decidió el propio Bergoglio. Y hay más: hay quienes sostienen que el acuerdo con la China preparado por los jesuitas y el ex cardenal McCarrick había obtenido  un generoso financiamiento por parte del régimen comunista de Pekín, a cambio del silencio sobre la persecución de los católicos y la violación de los derechos humanos. Todo en nombre de la coherencia y de la Iglesia pobre para los pobres tan querida para Bergoglio.

Lo mismo ha pasado con el turbio negocio de la inmigración: entre los que sacan provecho de la acogida están, además de organizaciones izquierdistas, entidades vaticanas y de las conferencias episcopales, a las cuales el Estado subvenciona con cantidades considerables de dinero para que acojan a los inmigrantes clandestinos. El horroroso monumento de la patera de bronce instalado por Bergoglio en la Plaza de San Pedro es la representación plástica de una hipocresía que es marca de la casa de este pontificado. En una reciente audiencia de miércoles, hemos podido oír estas palabras: «El hipócrita es una persona que finge, adula y engaña porque vive con una máscara en el rostro y no tiene el valor de enfrentarse a la verdad. (…) Particularmente detestable es la hipocresía en la Iglesia, y lamentablemente existe la hipocresía en la Iglesia, y hay muchos cristianos y muchos ministros hipócritas». Me parece que huelgan todos los comentarios.

Interferencias del Estado profundo

Las intromisiones del Estado profundo en la vida de la Iglesia católica han sido muy numerosas. No podemos olvidar los correos de John Podesta a Hillary Clinton, en los cuales se manifiesta la intención de expulsar a Benedicto XVI del pontificado y dar comienzo así a una nueva primavera de la Iglesia, progresista y mundialista, que más tarde se materializó en la abdicación de Benedicto y la elección del argentino. Tampoco podemos pasar por alto la interferencia por parte de entidades e instituciones que nada tienen que ver con la religión, como por ejemplo B’nai B’rith, imponiendo la  línea   de renovación de la Iglesia después del Concilio, que ha alcanzado su máxima expresión durante este pontificado. Por último, hay que recordar por un lado el desdén con que se ha negado a recibir en audiencia a personalidades e instituciones políticas de cuño conservador, y por el otro los entusiastas encuentros sonriendo de oreja a oreja con figuras de la izquierda y el progresismo y las igualmente entusiásticas expresiones de satisfacción con motivo de su elección. Muchos de ellos deben su éxito a que estudiaron en universidades regidas por la Compañía de Jesús o frecuentaron ambientes católicos que en Italia se podrían calificar de dossettianos, en los que la trama de relaciones sociales y políticas constituye una especie de masonería progresista y garantiza una trayectoria profesional espectacular a los llamados católicos adultos; es decir, los que se jactan de cristianos pero en su ejercicio de la política no guardan coherencia con la fe y la moral: Joe Biden con Nancy Pelosi, Prodi, Monti, Conte y Draghi, por citar sólo unos cuantos. Como se ve, la cooperación entre el Estado profundo y la Iglesia profunda no es de ayer por la mañana, y ya ha dado los resultados esperados a sus autores, con gravísimos perjuicios para el Estado y para la Religión.

La clausura de los templos a principios de 2020, antes incluso de que las autoridades civiles impusieran el confinamiento; la prohibición de celebrar misas y administrar los sacramentos durante la emergencia pandémica; la grotesca exhibición del pasado 27 de marzo en la Plaza de San Pedro; la insistencia en la vacunación y en promover su licitud, pese a haberse empleado en su producción líneas celulares provenientes de fetos abortados; las declaraciones de Bergoglio en el sentido de que esa terapia génica sería un deber moral para todo cristiano; la obligación del pasaporte sanitario en el Vaticano, y más recientemente en colegios católicos y algunos seminarios; la prohibición por parte de la Santa Sede a los obispos de pronunciarse contra la obligación de vacunarse, que algunas conferencias episcopales se han apresurado a obedecer. Todo ello demuestra la sumisión de la Iglesia profunda a las órdenes del Estado profundo y la integración de la Iglesia bergogliana en el plan mundialista. Si a esto se añade el culto idolátrico a la Pachamama bajo la cúpula de San Pedro; la insistencia en el ecumenismo irenista, el pacifismo y el pauperismo; la moral situacional y la legitimación en la práctica del adulterio y el concubinato por medio de Amoris laetitia; la declaración de ilicitud de la pena de muerte; el espaldarazo a políticos izquierdistas, dirigentes revolucionarios y convencidos abortistas; las palabras de comprensión para las aspiraciones del movimiento LGTB, homosexuales y transexuales; el silencio ante la legitimación de las uniones homosexuales, y lo que es más desconcertante, la bendición de parejas de sodomitas por parte de obispos y sacerdotes alemanes; la prohibición de la Misa Tridentina mediante la derogación del motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI… Todo esto evidencia que Jorge Mario Bergoglio está llevando a cabo cuanto le ha encomendado la élite mundialista, que ve en él a un liquidador de la Iglesia Católica y fundador de una secta filantrópica y ecuménica de inspiración masónica que habría de ser la religión universal apoyada por el Nuevo Orden. Tanto si es plenamente consciente de lo que hace como si lo hace por miedo o coaccionado, no por ello disminuye la gravedad de lo que está sucediendo ni la responsabilidad moral de quien lo promueve.

Matriz luciferina del Nuevo Orden Mundial

En este momento se hace necesario aclarar qué se entiende por Nuevo Orden Mundial. O mejor dicho, qué se proponen sus artífices, independientemente de lo que digan de cara al público. Porque por un lado es cierto que existe un proyecto que alguien ha concebido y otros se están ocupando de ejecutar; pero por otro no es menos cierto que los principios que inspiran ese proyecto no siempre son confesables, o al menos no se puede admitir tajantemente su estrecha relación con lo que está sucediendo, ya que reconocerlo supondría la oposición de los más tranquilos y moderados. Una cosa es imponer el pasaporte cóvid con la excusa de la pandemia; otra es reconocer que la finalidad de dicho salvoconducto es que nos habituemos a que nos sigan en todo momento la pista, y otra afirmar que ese dominio total sea la marca de la Bestia de la que habla el Apocalipsis (13, 16-18). Me perdonarán los lectores que en apoyo de lo que afirmo recurra a citar algo de tanta gravedad y maldad y que causa desconcierto y horror; pero es necesario para entender las intenciones de los artífices de este complot y la épica batalla que libran contra Cristo y contra su Iglesia.

Para entender las raíces esotéricas del pensamiento en que se cimentan las Naciones Unidas con la que ya soñaba Giusseppe Mazzini, no podemos dejar de tener en cuenta a personajes como Albert Pike, Helena Blavatski, Alice Anne Bailey y otros adeptos de las sectas luciferinas. Sus escritos, publicados desde finales del siglo XIX, sumamente reveladores.

Albert Pike, amigo de Mazzini y masón como él, afirmó en una alocución a los altos grades de la Masonería de Francia en 1889 y recogida más tarde el 19 de enero de 1935 en la revista inglesa The Freemason:

«Lo que debemos decir a las multitudes es que adoramos a un dios, pero es el dios al que se adora sin superstición (…) Todos los iniciados de los altos grados debemos mantener la religión masónica en la pureza de la doctrina luciferina. Si Lucifer no fuera dios, Adonai [el Dios de los cristianos], cuyas acciones denotan gran crueldad, perfidia, odio al hombre, barbarie y rechazo a la ciencia, ¿lo habría calumniado con sus sacerdotes? Sí; Lucifer es dios, y desgraciadamente también lo es Adonai. Por la ley eterna, para la cual no existe luz sin sombra, belleza sin fealdad, blanco sin negro, lo absoluto sólo puede existir como dos divinidades: siendo la oscuridad necesaria a la luz para que le sirva de contraste, como es necesario el pedestal a la estatua y el freno a la locomotora (…) la doctrina del satanismo es una herejía; la verdadera y pura religión filosófica es la fe en Lucifer, el igual a Adonai. Pero Lucifer, dios de la luz y dios del bien, lucha por la humanidad contra Adonai, Dios de las tinieblas y demonio».

Esta profesión de fe en la divinidad de Satanás es algo más que un reconocimiento de quién es el verdadero Gran Arquitecto al que adora la Masonería; es un blasfemo proyecto político que atraviesa el ecumenismo conciliar, teorizado ante todo nada menos que por la Masonería: «El cristiano, el judío, el musulmán, el budista, el seguidor de Confucio y el de Zoroastro pueden unirse como hermanos y participar juntos en la oración al único Dios que está por encima de todos los otros dioses» (cfr. Albert Pike, Morals and Dogma, ed. Bastogi, Foggia 1984, vol. VI, pág 153). Y quién es ese «único Dios que está por encima de todos los otros dioses» ha quedado explicado en la cita anterior.

Hay más:

 «Azuzaremos a los nihilistas y los ateos y provocaremos un formidable  cataclismo social que mostrará a las claras a todas las naciones y en todo su horror los efectos del ateísmo absoluto, origen de la barbarie y la subversión sanguinaria. Entonces, los ciudadanos de todas partes, obligados a defenderse de una minoría mundial de revolucionarios (…), alcanzarán la verdadera luz con la manifestación universal de la doctrina pura de Lucifer, finalmente revelada al público; manifestación que será seguida de la destrucción de la Cristiandad y del ateísmo, derrotados y aplastados simultáneamente» (cf. Carta del 15 de agosto de 1871 a Giusseppe Mazzini, biblioteca del Museo Británico de Londres).

A nadie se escapará que la gran herejía de la separatividad recuerda curiosamente al ecumenismo condenado por Pío XI en la encíclica Mortalium animos, y reivindicado  por la declaración conciliar Dignitatis humanae y recientemente integrado en la doctrina de la inclusividad formulada por aquel que consintió que se rindiese culto público a la Pachamama en San Pedro. Y está claro que con la separatividad se refieren negativamente a la obligada distinción entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso, lo justo y lo injusto, que constituyen el criterio para juzgar moralmente el comportamiento humano. A ella se opone la inclusividad, o sea, el dejarse deliberadamente contaminar por el mal a fin de adulterar el bien, equiparar lo verdadero y lo falso para corromper el primero y dar legitimidad al segundo.

Raíces ideológicas comunes del ecumenismo

Si no se comprende que las raíces ideológicas del ecumenismo están intrínsecamente ligadas al esoterismo luciferino masónico, no se puede captar el vínculo entre las desviaciones doctrinales del Concilio y el plan del Nuevo Orden Mundial. Lamentable ejemplo de aquellas veleidades pacifistas y ecuménicas fue el Sesenta y ocho, cuando la Era de Acuario se celebró con la música de Hair en la canción Aquarius (1969), y más tarde con Imagine, de John Lennon (1971).

«Imagina que no hay cielo; es fácil si se intenta. Que no hay infierno bajo nuestros pies; sobre nosotros, el firmamento. Imagina a todo el mundo viviendo para el presente. Imagina que no hay patrias; no cuesta hacerlo. Nada por lo que matar o morir, y ninguna religión. Imagina a todo el mundo viviendo pacíficamente. Dirás que soy un soñador, pero el único no soy. Espero que algún día te unas a nosotros, y el mundo será uno. Imagina que no existe la propiedad; no sé si serás capaz. Imagina a todo el mundo compartiendo el planeta. Que no haya codicia ni hambre y todos los hombres sean hermanos».

Este manifiesto del nihilismo masónico puede considerarse el himno del mundialismo y de la nueva religión universal. Un alma no extraviada no puede menos que horrorizarse ante su blasfema letra. Así como por la no menos blasfema de God: «Dios es un concepto que nos sirve para medir el dolor (…). Yo creo solamente en mí mismo».

Comprendo que muchos encuentren angustioso aceptar que la Jerarquía pueda dejarse engañar por sus enemigos abrazando ideales que afectan al alma misma de la Iglesia. Fueron ciertamente prelados masones los que se las arreglaron para introducir en el Concilio sus ideas de modo disimulado, pero eran bien conscientes de que llevarían inexorablemente a la demolición de la Religión como primer paso para la instauración de la Nueva Era –la Era de Acuario– en la que Nuestro Señor sea desterrado de la sociedad para acoger al Anticristo. Se comprende entonces tanta tolerancia simpatizante de tantas personalidades eclesiásticas –pienso en los cardenales Martini y Ravasi entre muchos otros hacia la Masonería y su oposición a las frecuentes excomuniones de sus miembros por parte de los papas. Y también se comprende el júbilo de las logias ante la elección de Bergoglio, así como su indisimulado odio a Benedicto XVI, considerado el katéjon que había que eliminar.

Conviene también recordar, no sin cierto desagrado,  que ciertas afirmaciones de Ratzinger hacen pensar en una tentativa de cristianizar el proyecto mundialista sin condenarlo como anticrístico y anticristiano: «Déjate llevar de la mano por el Niño de Belén! ¡No temas, fíate de él! La fuerza vivificante de su luz te impulsa a comprometerte en la construcción de un nuevo orden mundial» (31 de diciembre de 2005). Por otro lado, el proceso hegeliano tesis-antítesis-síntesis evoca el lema solve et coagula de los alquimistas, adoptado por la Masonería y el esoterismo luciferino. Lema que figura escrito en los brazos de Bafomet, ídolo infernal adorado por la cúpula de la secta como reconocen sus propios miembros más autorizados. En su ensayo Lucifer Rising, Philip Jones precisa que la dialéctica hegeliana «combina una forma de cristianismo como tesis con una espiritualidad pagana como antítesis, y el resultado es una síntesis muy parecida a las religiones mistéricas de Babilonia».

El panteísmo mundialista de Teilhard de Chardin

El ecumenismo es uno de los temas clave del pensamiento mundialista. Lo confirma Robert Muller, ex colaborador del secretario de las Naciones Unidas: «tenemos que avanzar con la mayor celeridad posible hacia un gobierno mundial único, una religión mundial única y un único dirigente mundial». Antes de él, uno de los promotores de la Sociedad de Naciones, Arthur Balfour, fundó la Syntheic Society, que aspiraba a la creación de una religión única mundial. El mismo P. Teilhard de Chardin SJ, hereje condenado por el Santo Oficio y actualmente celebrado teólogo progresista, consideraba las Naciones Unidas la encarnación institucional progresista de su filosofía, y auspiciaba «una convergencia general de las religiones en un Cristo universal que satisfaga a todas (…) Me parece –decía– la única forma de religión que se puede concebir para el futuro», a fin de «reducir el abismo entre panteísmo y cristianismo sacar lo que se podría llamar el alma cristiana del panteísmo o el aspecto cristiano del panteísmo». Es evidente que la Pachamama y la atribución de connotaciones marianas a la Madre Tierra concreta de modo inquietante estos conceptos teilhardianos. Y eso no es todo; Robert Muller, teórico del gobierno mundial y seguidor de la teósofa Alice Bailey, declara: «Teilhard de Chardin influyó en su compañero [el también padre jesuita Emmanuel Saguez de Breuvery, que desempeñó cargos importantes en la ONU], el cual inspiró a sus colegas, que iniciaron un rico proceso de pensamiento mundialista y a largo plazo en el interior de las Naciones Unidas, que ha suscitado el interés de numerosas personas y países. Teilhard ha influido profundamente en mí». En El futuro del hombre, escribió: «Aunque todavía no se vislumbre qué forma tendrá el hombre futuro, mañana la humanidad despertará en un mundo panorganizado». Muller fundó el World Core Curriculum, que aspiraba a «orientar a nuestros hijos encaminándolos hacia la ciudadanía del mundo, con la fe centrada en la Tierra, los valores socialistas y la mentalidad colectiva, que están convirtiéndose en un requisito para la mano de obra del siglo XXI» (revista New Man). Y si reivindicaba con orgullo a entre sus inspiradores a nada menos que Alice Bailey, descubrimos que la teósofa fue discípula del movimiento teosófico fundado por Helena Blavatsky: «Lucifer representa la Vida, el Pensamiento, el Progreso, la Civilización, la Libertad, la Independencia (…) Lucifer es el Logos, la Serpiente, el Salvador». Y, `prácticamente anticipando la Pachamama, dice: «Así, la Virgen Celeste llega a ser simultáneamente la madre de los dioses y los demonios, porque es la divinidad benéfica siempre amable (…) Pero en la antigüedad y en la realidad se llama Lucifer. Lucifer es luz divina y terrestre, el Espíritu Santo y Satanás al mismo tiempo». Y concluye diciendo: «El dios de nuestro planeta es Satanás, y es el único Dios». Bailey fundó la editorial Lucifer, actualmente conocida como Lucis Publishing Company, estrechamente ligada a Lucis Trust, antes llamada Lucifer Trust, reconocida como ONG por las Naciones Unidas. Si a este cúmulo de delirios infernales sumamos las palabras de David Spengler, director del proyecto de la ONU Iniciativa Planetaria, nos daremos cuenta del terrible peligro que nos acecha a todos: “Nadie formará parte del Nuevo Orden Mundial hasta que realice un acto de culto a Lucifer. No entrará en la Nueva Era nadie que no haya recibido la instrucción luciferina.» (Reflexions on the Christ, Findhorn, 1978).

A propósito de la Nueva Era, Alice Bailey escribe: «Las conquistas de la ciencia, de las naciones y de territorios son propias del método de la Era de Piscis [la de Cristo], con su idealismo, su actitud militante y su separatividad en todos los campos: religioso, político, económico… Pero la edad de la síntesis, de la inclusión y la comprensión ha llegado, y la nueva educación de la Era de Acuario ][la del Anticristo] tiene que empezar a penetrar con mucha delicadeza en el aura humana». Hoy en día vemos que los métodos didácticos que teorizó Muller en el New World Curriculum son adoptados por casi todos los países, con la ideología LGTB, la ideología de género y todas las otras formas de adoctrinamiento. Lo confirma el ex director de la OMS, doctor Brook Chisolm, explicando aquello a lo que aspira la política educativa de la ONU: «Si queremos tener un gobierno mundial, es preciso apartar de la mente de los hombres todo individualismo, fidelidad a las tradiciones familiares, patriotismo y dogmas religiosos» (cfr. Christian World Report, marzo de 1991.

He ahí el hilo conductor que no sólo une a Klaus Schwab con Helder Câmara, sino también a Robert Muller y Alice Bailey con Pierre Teilhard de Chardin y Emmanuel Saguez de Breuvery, siempre en clave mundialista y bajo la infausta inspiración del pensamiento luciferino. Un análisis profundo de estos inquietantes aspectos arrojará luz sobre la verdad y revelará las complicidades y traiciones de no pocos hombres de la Iglesia sometidos al Enemigo.

Nuestra respuesta a la crisis de autoridad

La corrupción de la autoridad es tan grave que hace en extremo difícil –al menos en términos humanos– hipotizar una solución pacífica. A lo largo de la historia, los regímenes totalitarios han sido derrocados por la fuerza. Cuesta pensar que la dictadura sanitaria que se ha ido implantando en  los últimos meses se pueda combatir de otra manera, dado que todos los poderes del Estado, todos los medios de información, todas las instituciones internacionales públicas  privadas y todos los potentados económicos y financieros son cómplices de este crimen.

Ante esta desoladora situación de corrupción y conflicto de intereses, es indispensable que todos los que no estén sometidos al plan mundialista se unan formando un frente compacto y coherente para defender los derechos naturales y religiosos, la salud propia y la de nuestros seres queridos, la libertad y los bienes propios. Cuando las autoridades hacen dejación de funciones, e incluso llegan a traicionar la finalidad para la que se constituyeron, la desobediencia no sólo es lícita, sino obligada. Una desobediencia no violenta, al menos por el momento, pero sí decidida y valerosa. Desobediencia a los dictados ilegítimos y tiránicos de las autoridades civiles, y firme oposición al ucase de las autoridades eclesiásticas allá donde éstas sean cómplices del infernal plan del Nuevo Orden Mundial. 

Conclusión

Permítaseme concluir esta reflexión con un breve pensamiento espiritual. Todo lo que sabemos, descubrimos y entendemos sobre la conspiración mundial en acto nos muestra una realidad tremenda, pero al mismo tiempo nítida, clara: hay dos ejércitos enfrentados, el de Dios y el de Satanás; el de los hijos de la luz y el de los hijos de las tinieblas. No es posible establecer alianzas con el Enemigo, ni se puede servir a dos señores (Mt.12,30). Es una locura y una blasfemia aspirar a construir un gobierno mundial en el que esté prohibida la realeza divina de Jesucristo, y nadie que tenga semejante proyecto lo conseguirá jamás. Donde reina Cristo reinan la paz, la concordia y la justicia; donde no reina Cristo, Satanás es tirano. ¡Pensémoslo bien cuando en nombre de una quimérica convivencia pacífica tengamos que decidir si nos ponemos de acuerdo o no con el adversario! Y que lo piensen también los prelados y gobernantes que creen que su complicidad sólo atañe a cuestiones económicas y sanitarias, fingiendo no saber qué se cuece entre bastidores.

Volvamos a Cristo, a Cristo Rey de los corazones, de las familias, de la sociedad y de las naciones. Proclamémoslo nuestro Rey, y a María Santísima nuestra Reina. Sólo así se podrá derrotar el infame proyecto del Nuevo Orden Mundial. Sólo de esa manera podrá la Iglesia purificarse limpiándose de traidores y renegados. Y que Dios escuche nuestra oración.

+ Carlo Maria Viganò, arzobispo

28 de agosto de 2021

S. Augustini Episcopi et Confessoris et Ecclesiae Doctoris

La modestia y las modas

El 12 de Enero, 1930, la Sagrada Congregación del Santo Oficio, por mandato del Papa Pío XI, emitió instrucciones enfáticas a todos los obispos sobre la modestia en el vestir:

“Recordamos que un vestido no puede llamarse decente si tiene un escote mayor a dos dedos por debajo de la concavidad del cuello, si no cubre los brazos por lo menos hasta el codo, y escasamente alcanza un poco por debajo de la rodilla. Además, los vestidos de material transparente son inapropiados.

Papa Pío XII, 17 de Julio, 1954 a los Grupos de Mujeres Católicas Jóvenes de Italia.

“El bien de nuestra alma es más importante que el de nuestro cuerpo; y tenemos que preferir el bienestar espiritual de nuestro vecino a nuestra comodidad corporal… Si cierta clase de vestido constituye una ocasión grave y próxima de pecado y pone en peligro la salvación de su alma y de la de los demás, es su deber dejarlo y no usarlo… Oh madres Cristianas, si vosotros supierais qué futuro de ansiedades y penas, de vergüenza mal guardada que preparáis para vuestros hijos e hijas, dejando imprudentemente que ellos se acostumbren a vivir ligeramente vestidos y haciendo que pierdan su sentido de modestia, estaríais avergonzadas de vosotros mismas y temeríais el daño que os hacéis y el daño que estáis causando a estos niños, quienes el Cielo os habéis confiado para que los criéis como Cristianos.”

Todo el mundo sabe lo que dicta la perversión de las modas actuales, tan anticristianas como tiránicas; gobernando y manipulando casi la totalidad de las tiendas de ropa y sastrerías. Sin embargo, es sumamente importante y necesario saber lo que dicta la Iglesia Católica y someterse, también en esto, a la Voluntad de Dios.

Lo que dicen Las Sagradas Escrituras en el Evangelio de San Mateo que nuestro Señor Jesucristo reiteró el noveno mandamiento cuando dijo:

“Oísteis que fue dicho: “No cometerás adulterio.” Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5,27-28).

“Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos” (1 Timoteo 2:9)

Lo que dice Nuestra Señora la Santísima Virgen María:

Cuando reflexionamos sobre estos temas, nos vienen a la mente algunas de las advertencias que dio la Bienaventurada Virgen en Fátima (Portugal,1917):

“Se introducirán ciertas modas que ofenderán mucho a Nuestro Señor. […] Más almas se van al infierno a causa de los pecados de la carne que por cualquier otra razón.”

Han pasado casi 100 años desde las apariciones de Nuestra Señora en Fátima y, ¡qué profético fue su mensaje! Con la moderna tecnología — la televisión, los cines y los videos, y el internet — las personas están expuestos diariamente a la pornografía y otras inmoralidades que tanto destruyen su carácter moral. Sus efectos son obvios: fornicación, promiscuidad y embarazo de adolescentes extramatrimoniales, abortos, abierta promoción de anticonceptivos y aumento de violaciones.

¡Qué trágico es ver a tanta gente vivir como si no hubiera Dios, mandamientos, pecado mortal, muerte, juicio o eternidad! Sin embargo, es todavía más trágico ver a mujeres y niñas que se dicen “católicas” caer víctimas de los encantos de las modas y estilos indecentes; y, en esto, se convierten en ocasión de pecado para muchos otros.

Lo que dicen los Santos:

San Juan Don Bosco, oyendo tocar las campanas por la muerte de una joven que siempre vistió mal, exclamó: “Ni requiem ni gloria para ella. Mucho me temo que esté ya en el infierno.”

Lo que dicen los Papas:

Papa Benedicto XV, Encíclica Sacra Propediem, 6 de Enero, 1921.

“Ahora, muchas niñas no ven nada malo en seguir ciertos estilos desvergonzados (modas) como lo hacen muchas ovejas. Seguramente se ruborizarían si tan sólo pudiesen adivinar las impresiones que hacen y los sentimientos que evocan (excitación) en aquellos que las miran.

Last Interview with Archbishop Lefebvre

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Translated into English for The Recusant, August 2014,
taken from Fideliter No. 79 January-February 1991.

«It is no longer just a question of liturgy, …
that separates us from Rome, but a matter of faith.»
[Archbishop Lefebvre, 1991]

On the occasion of the twentieth anniversary of the founding of the Priestly Fraternity of Saint Pius X, Archbishop Lefebvre kindly answered the questions we asked him. We also note how the prelate destroys the calumnies that have been made against him about the conciliar documents on Religious Liberty and “The Church in the Modern World.”

Fideliter – Since the coronations there has been no more contact with Rome; however, as you told us, Cardinal Oddi telephoned you saying, “Things have got to be sorted out. Make a little act of asking forgiveness to the Pope and he is ready to welcome you.” So why not try this one last approach and why do you think it impossible?

Archbishop Lefebvre – It is absolutely impossible in the current climate of Rome which is becoming worse. We must not delude ourselves. The principles which now guide the conciliar Church are more and more overtly contrary to Catholic doctrine.

Before the Commission on Human Rights of the United Nations, Cardinal Casaroli recently declared: “I want to dwell somewhat on one specific aspect of the fundamental freedom of thinking and acting according to one’s conscience: religious liberty … the Catholic Church and her Supreme Pastor, who has made human rights one of the major themes of his preaching, have not failed to recall that, in a world made by man and for man, the whole organization of society has meaning only insofar as it is the human dimension a central concern.” To hear that in the mouth of a cardinal! He does not speak of God!

For his part, Cardinal Ratzinger, presenting a discussion paper on the relationship between the Magisterium and theologians, affirms he says “for the first time clearly” that “the decisions of the Magisterium cannot be the last word on the matter as such” but are “a kind of provisional disposition … the core remains stable but the particular aspects that influence the circumstances of that time may need correction later on. In this regard one can point to the declarations of the popes of the last century. The anti-modernist decisions rendered a great service but they are now outdated.” And voila, the position on modernism is turned around! These reflections are absolutely insane.

Finally the Pope is more ecumenist than ever. All the false ideas of the Council continue to develop, to be reaffirmed with ever greater clarity. They are hiding less and less. It is absolutely inconceivable that we can agree to work with such a hierarchy.

Fideliter – Do you think the situation has deteriorated even further since the time before the consecrations when you engaged in discussions that led to the drafting of the Protocol of 5th May 1988?

Archbishop Lefebvre – Oh yes! For example the making of the Profession of Faith which is now claimed by Cardinal Ratzinger since the beginning of 1989. This is a very serious matter. Because he asks all those [Traditionalists] who rallied to them [i.e. want to make an agreement with Rome] must make a profession of faith in the Council documents and in the post-conciliar reforms. For us it is impossible.

We will have to wait some more before considering the prospect of an agreement. For my part I believe that only God can intervene as humanly we do not see any possibility of Rome straightening things out.

For fifteen years we dialogued to try to put the tradition back in its place of honour, in that place in the Church which it has by right. We ran up against a continual refusal. What Rome grants in favour of this tradition at present is nothing but a purely political gesture, a piece of diplomacy so as to force people into compromise. But it is not a conviction of the benefits of Tradition.

Fideliter – When we see that Dom Gérard and the Fraternity of St. Peter got to keep the liturgy and catechism without, so they say, having conceded anything, some people who are troubled and find themselves in a difficult situation with Rome, can be tempted to make an agreement in their turn, through lassitude. They have managed, so they say, to get along with Rome without having to relinquish anything.

Archbishop Lefebvre – When they say they don’t have to give anything up, that’s false. They have given up the ability to oppose Rome. They cannot say anything any more. They must remain silent given the favours that have been granted them. It is now impossible for them to expose the errors of the Conciliar Church. Softly, softly they adhere, even be it only by their Profession of Faith that is requested by Cardinal Ratzinger. I think Dom Gérard is about to publish a small book written by one of his monks on Religious Liberty and which will try to justify it.

From the point of view of ideas, they begin to slide ever so slowly and end up by admitting the false ideas of the Council, because Rome has granted them some favours of Tradition. It’s a very dangerous situation.

During the audience which he granted to Dom Gérard and a delegation of monks from Le Barroux, the Pope expressed the desire to see them continue to evolve. He didn’t hide what he thought. They must submit more and more to the Archbishop [of their diocese] and they must take care not to act as though the conciliar reforms are less-than-appreciated because they have been granted an exception to the liturgical rule of the Council. They must also make an effort to bring with them all those who are not yet in obedience to the Holy Father.

These are pressing invitations made to them and it’s this which is the purpose of the privileges granted to them.

That is why Dom Gérard wrote to Mother Anne-Marie Simoulin, Father Innocent-Marie, the Capuchins of Morgon and others to try even to influence me. On his return from Rome he launched the offensive to try to convince those who do not follow him to follow in his wake and rally to Rome.

All the things that have been granted to them have only been agreed to with the goal of ensuring that all those who adhere to or are related to the Society will break from it and submit to Rome.

Fideliter – Dom Gérard is thus taking on the role that had devolved to Mgr. Perl.

Archbishop Lefebvre – I have had the opportunity to see at least three letters which Mgr. Perl sent in response to people who had written to him. It is always the same. It is essential to make an effort among those who do not understand the need to make an agreement with the Pope and the Council. It’s a shame, he wrote, to see that there have been no more agreements.

Fideliter – You have said, concerning Dom Gérard and others: “They have betrayed us. They are now giving a helping hand to those who demolish the Church, the Liberals, the modernists.” Isn’t that a bit harsh?

Archbishop Lefebvre – Not at all, no! They appealed to me for fifteen years. It was not I who went looking for them. It is they themselves who came to me and asked me for support, for ordinations, for the friendship of our priests and at the same time the opening of our priories to help them financially. They took full advantage of us, as much as they were able. We did it with good will and even generosity. I was happy to do these ordinations, to open our houses so that they could take advantage of the generosity of our benefactors. And then, suddenly, they telephone me. We no longer need you; it’s over. We’re going over to the archbishop of Avignon. We’re now in agreement with Rome. We’ve signed a protocol.

It gave us no joyfulness of heart to have trouble with Rome. It wasn’t out of pleasure that we had to fight. We did it out of principle, to keep the Catholic faith. And they agreed with us. They cooperated with us. And then suddenly they abandon the true combat to ally themselves with the demolishers on the pretext that they be given some privileges. That’s unacceptable.

They have in practice abandoned the fight for the Faith. They cannot attack Rome.

That was what Father de Blignières did too. He has changed completely. He who had written an entire volume condemning religious liberty, he now writes in favour of religious liberty. That’s not being serious. One cannot rely any more on men like that, who have understood nothing of the doctrinal question.

I think in any case they commit a serious mistake. They sinned seriously in acting the way they did, knowingly, and with an unreal nonchalance.

I have heard about some monks who intend to leave Le Barroux, saying they can no longer live in an atmosphere of lies. I wonder how they managed to stay as long as this in such an atmosphere.

It’s the same with those who are with Dom Augustin [Superior of the Benedictine Monastery of Flavigny]. They were even more traditional than us and now they have completely gone over to the other side. For all young people who are there, it’s awful to think of such a reversal. They entered the monastery to be really in Tradition. It was the safest, firmest bastion of Tradition, even more so than the Society. They thought they were guaranteed forever. And then they completely turn their coats and they stay put! It is inexplicable.

Fideliter – Some of the faithful are tempted to keep good relations with those who have rallied, or even attend the Mass or ceremonies that they celebrate, do you think that there is a danger in that?

Archbishop Lefebvre – I have always warned the faithful, the sedevacantists, for example. There also people say: “The Mass is fine, so we go to it.”

Yes, there is the Mass. That’s fine, but there is also the sermon; there is the atmosphere, the conversations, contacts before and after, which make you little by little change your ideas. It is therefore a danger and that’s why in general, I think it constitutes part of a whole. One does not merely go to Mass, one frequents a milieu.

There are obviously some people who are attracted by the beautiful ceremonies, who also go to Fontgombault, where they have taken up the old mass again. They are in a climate of ambiguity which to my mind is dangerous. Once one finds oneself in this atmosphere, submitted to the Vatican, subject ultimately to the Council, one ends up by becoming ecumenical.

Fideliter – The Pope is very popular. He draws crowds; he wants to gather all Christians together in ecumenism, which he says he is making the cornerstone of his pontificate. At first glance this may seem a noble thought, wanting to actually gather all Christians together.

Archbishop Lefebvre – The Pope wants unity with those outside the Faith. It is a “communion”. Communion with whom? With what? In what? That is no longer unity. This cannot be, except in the unity of the Faith. That is what the Church has always taught. That is why there were missionaries, to convert souls to the Catholic Faith. Now you don’t have to convert any more. The Church is not a hierarchical society, it is a communion. Everything is distorted. It is the destruction of the concept of the Church, of Catholicism. This is very serious and it is what explains why many Catholics are abandoning the Faith.

When you add to that all the outrageous comments that were made at the synod on the priesthood, declarations like those of Cardinals Decourtray and Danneels, one wonders how there can be any Catholics left.

After Assisi and after similar declarations, we understand that there were many people who went over to the Mormons, to the Jehovah Witnesses or elsewhere. They lose the Faith, it’s not surprising.

Fideliter – You often say, it is now a matter of Faith which makes us oppose modern Rome.

Archbishop Lefebvre – Certainly the question of the liturgy and the sacraments is very important, but it is not the most important. The most important is that of the Faith. For us it is resolved. We have the Faith of all time, of the Council of Trent, of the Catechism of St. Pius X, of all the councils and all the popes before Vatican II.

For years they have tried in Rome to show that everything in the Council was fully consistent with Tradition. Now they are showing their true colors. Cardinal Ratzinger never spoke so clearly. There is no tradition. There is no longer any deposit to be transmitted. Tradition in the Church is whatever the Pope is saying today. You must submit to what the Pope and the bishops say today. That’s what Tradition is for them, the famous ‘Living Tradition’, the only ground of our condemnation.

They no longer seek now to prove what they say is consistent with what Pius IX wrote or with what the Council of Trent promulgated. No, all of that is over; it’s outdated, as Cardinal Ratzinger said. It is clear and they could have said so earlier. There was no point in our talking, in our discussing with them. Now it is the tyranny of authority, because there are no longer any rules. One can no longer refer to the past.

In a sense things today are becoming clearer. They always give us more reason. We are dealing with people who have a different philosophy than ours, a different way of seeing, who are influenced by all modern subjectivist philosophers. For them there is no fixed truth, there is no dogma. Everything is evolving. That is a totally Masonic concept. This is really the destruction of the Faith. Fortunately, we continue to lean on Tradition!

Fideliter – Yes, but you are alone against everyone.

Archbishop Lefebvre – Yes, it is a great mystery.

Fideliter – In the last newsletter “Introibo” Father André notes that although they say the New Mass, a dozen bishops provide hope. They are classified as “traditional bishops” by “Episcopal Who’s Who.”

Archbishop Lefebvre – Yes, but they are all conciliar. It’s only Bishop de Castro Mayer and myself who have resisted that Council and its applications, whereas at the Council there were 250 of us opposing the errors.

I was recently told to re-read the prophecy of Our Lady of Quito (1), where in the early seventeenth century, the Blessed Virgin Mary gave a revelation to a holy nun about the destruction of morals and the terrible crisis which now afflicts the Church and its clergy (2) announcing to her also that there would be a prelate who would dedicated himself to the restoration of the priesthood.

The Blessed Virgin announced that this would happen in the twentieth century. This is a fact. The Good Lord has planned for this time in the Church.

Fideliter – You have emphasized that you are convinced that the work you have undertaken is blessed by God, because at several points it could have disappeared.

Archbishop Lefebvre – Yes, that’s right. We have always come under very hard, very difficult attacks. Often people who worked with us, who used to be our friends, have turned against us and have really become enemies. It is very painful, but there is nothing to be done. We realise after some time that those are after us and who are trying to destroy us are sinking, and that we continue, we must believe nonetheless that the line of the Faith and Tradition that we have adopted, that we are following, is imperishable because it is the Church and because God cannot allow his Church to perish.

Fideliter – What can you say to those of the faithful who still hope in the possibility of an agreement with Rome?

Archbishop Lefebvre – Our true faithful, those who have understood the problem and who have precisely helped us to continue along the straight and firm path of Tradition and the Faith, were afraid of the approaches I made towards Rome. They told me it was dangerous and that I was wasting my time. Yes, of course, I hoped until the last minute that in Rome we would witness a little bit of loyalty. I cannot be blamed for not having done the maximum. So now too, to those who say to me, “You’ve got to reach an agreement with Rome,” I think I can say that I went even further than I should have.

Fideliter – You answer: you do not have to worry, because we are with Tradition, with all the councils before Vatican II, with everything said by all the popes who preceded it…

Archbishop Lefebvre – Yes, obviously if we were inventing something we would be worried that our invention would not endure. But we’re doing nothing new.

A little while ago time I saw a bishop, one of my friends with whom we worked during the council and was in complete agreement with me at that time. And he said: “It is unfortunate that you are in trouble with Rome.”

“How can you, who fought at the Council for the same reasons as me,” I answered him, “how can you now be surprised? We held continual meetings together and with others to try to maintain the line of Tradition in the Council. And now you have abandoned all of that. Is what we were doing wrong?”

“See the results of the Council. Can you show me any that are good, that are positive? Where and in what areas have the Council and the reforms that came from it brought about an extraordinary revival in the Church?”

He did not answer. There is nothing. Everything is negative.

Fideliter – What conclusions can we draw from the Society after twenty years of existence?

Archbishop Lefebvre – The Good Lord wanted Tradition. I am deeply convinced that the Society is the means that God wanted to keep and maintain the Faith, the truth of the Church and what can still be saved in the Church. Thanks also to the bishops around the Superior General of the Society, who fulfil their indispensable role of maintaining the Faith, of preaching the Faith, and of communicating the grace of the priesthood and confirmation, Tradition remains unchanged and a still-fruitful source [of] the divine life.

All this is very comforting and I think we have to thank God and continue to faithfully keep the treasures of the Church, hoping that one day these treasures resume the place they deserve in Rome and they should never have [been] lost.

Interview by Andrew CAGNON

NOTES:

(1) Extract from the consecrations sermon of 30th June 1988:

“Just recently, the priest who takes care of the priory of Bogota, Colombia, brought me a book concerning the apparition of Our Lady of «Buon Suceso,» – of «Good Success,» to whom a large church in Quito, Ecuador, was dedicated. They were received by a nun shortly after the Council of Trent, so you see, quite a few centuries ago. This apparition is thoroughly recognized by Rome and the ecclesiastical authorities; a magnificent church was built for the Blessed Virgin Mary wherein the faithful of Ecuador venerate with great devotion a picture of Our Lady, whose face was made miraculously.

The artist was in the process of painting it when he found the face of the Holy Virgin miraculously formed. And Our Lady prophesied for the twentieth century, saying explicitly that during the nineteenth century and most of the twentieth century, errors would become more and more widespread in Holy Church, placing the Church in a catastrophic situation. Morals would become corrupt and he Faith would disappear. It seems impossible not to see it happening today.

I excuse myself for continuing this account of the apparition but she speaks of a prelate who will absolutely oppose this wave of apostasy and impiety – saving the priesthood by forming good priests. I do not say that prophecy refers to me. You may draw your own conclusions. I was stupefied when reading these lines but I cannot deny them, since they are recorded and deposited in the archives of this apparition.”

(2) cf. fideliter No.66, Nov. – Dec. 1988

Luz Roja a la FSSPX

Motu Propio un ultraje a Jesucristo

Respuesta a esa carta:


«¡La declaración del Superior general, Padre Paglariani, del 22 de Julio no menciona al Papa ni una sola vez!

La Fraternidad se encuentra atrapada. Se dejó encerrar al aceptar, sin manifestar reservas, las dádivas de Bergoglio.

Ahora siente que no puede criticar a su gran «benefactor» y teme que se le quite lo dado. La FSSPX ahora tiene miedo. Miedo a que el Vaticano revoque la autorización para confesar… Miedo a que se cancele el permiso de los matrimonios… Miedo a disgustar a Mons. Huonder (ese amigo declarado de Francisco que vive en un priorato de la Fraternidad)… Miedo a que haya nuevas excomuniones… Miedo a ser crucificados otra vez por los enemigos de Cristo.

La astuta Roma la condujo hacia un pantano en el que no es posible avanzar ni retroceder: no puede alcanzar el acuerdo y tampoco puede (no quiere) volver a la anterior actitud de heroica confrontación ante los destructores de la fe.

La FSSPX ha mordido el anzuelo que enfrió su caridad, que la convirtió en ambigua y la acobardó. La llama se apaga lentamente mientras el tiempo juega en favor de los modernistas romanos.

Esta era una gran (y quizá la última) oportunidad para volver a hablar fuerte y claro a la Roma liberal y apóstata, para regresar a la línea de conducta martirial legada por Monseñor Lefebvre; pero -como vemos- la Fraternidad la desaprovechó.

Habrá que esperar una declaración de Monseñor Viganò para leer una crítica varonil al autor del abominable motu proprio del 16 de julio». (Sacerdote Traditional)

Should Holy Mass be broadcast?

URGENT CALL TO PRIESTS AND FAITHFUL 

Does the Holy Mass broadcast break that essential barrier that must exist between the sacred and the profane?


 Before answering, we must remember and regret that the authority to protect the common good of the Catholic Church is not qualified at this time to answer this question for now due to its systematic position of apostasy, of continuous destruction of what is most sacred.

The current authority has no interest in protecting the sacred deposit of the Catholic Church. We leave it up to the Holy Church to make a final judgment on this important matter in the near future.


  For now, it is up to us to discern what the will of God is regarding this important issue. We must protect the Sacred against all kinds of desecration. We must continue to defend Jesus Christ Our Lord and his Holy Church through the Traditional Magisterium already revealed. Let us now answer this question in this light of the Magisterium of the Church and the principles of faith.


 Definition: The Holy Mass is the very realization of the Holy Sacrifice of Calvary of Our Lord Jesus Christ in a real but in an unbloddy manner.


 Definition: «Transmission» is a tool or human platform for the transmission of a live or delayed video through the internet or TV.

I – THE HOLY MASS IS DIVINE
 a) The Holy Sacrifice of the Mass is Divine in nature: 

1.- Jesus Christ Our Lord is who through the priest offers his Holy Sacrifice of Calvary to his Heavenly Father (The efficient cause is divine). 
2.- It is the bloodless Holy Sacrifice of the Passion and death of Our Lord Jesus Christ (The formal cause is divine). 
3.- What is offered in the Holy Mass is the Body, the Blood, the Soul, and the Divinity of Our Lord Jesus Christ. (The material cause is divine). 
4.- To apply the merits of the Sacrifice of Our Lord Jesus Christ for propitiation for our sins, for adoration, thanksgiving, and for prayer of petition to God the Father (The proximate final cause which has divine value). The Holy Mass is offered for the greater Glory of God (The remote final cause is divine). 


b) The Holy Mass in its circumstances must be sacred:

 
The means by which the Holy Sacrifice is offered have been sacred and must always be so. The Church’s building is sacred, the minister is sacred, the language is sacred (Latin), the utensils and the songs (i.e. Gregorian), they are also. The silence is rigorous since in his house only God speaks. Ornaments, art, and architecture are sacred, they are designed to elevate the soul to God. The purpose of everything that surrounds the Holy Sacrifice must lead to glory, adoration, honor, praise, and respect for all the Sacred and Divine reality of the Holy Sacrifice of the Mass. It is an absolute necessity to avoid in Holy Mass all those purely human means that degrade it, desecrate it, desecrate it, or have a purely human purpose.

No worldly activity has ever been allowed within the sacred precinct such as eating, sleeping, communicating, being distracted, selling, etc. If, for example, one were to remove the walls of a Church and wanted to celebrate Holy Mass there (as is done in exceptional cases when celebrating Holy Mass in the open field sometimes), that would be like taking away the protection that separates the sacred from profane. That barrier is what prevents the world and the purely human from penetrating the sacred precinct. This essential barrier between the divine and the human is what prevents a woman from entering the temple without a veil or modesty. One cannot behave in the same way in a sacred place as in a human place. The temple and everything that surrounds the Holy Liturgy is consecrated to God precisely so that that person, thing, or place is used exclusively for divine worship.


c) Holy Mass is attended by Catholics and in a Catholic way:


Thanks to our consecration by holy baptism and supernatural faith, it is how a Catholic possesses the passive priesthood that enables him to be able to participate in Holy Mass, either in person or only spiritually. By faith and charity the Catholic participates in Holy Mass with intelligence, will, memory, and senses, all of them consecrated for this purpose on the day of our baptism.


II– ELECTRONIC TRANSMISSION CAN ONLY BE USED FOR HUMAN PURPOSES
  In contrast, live-streaming technology is a human tool constantly used for human activities. Just as profane language, such as English and Spanish, are used for human things on a regular basis, so is video transmission, live-streaming. This technology is not only not sacred and incapable of raising the image to God. Live-streaming and delayed transmission are a human medium not proportional to divine reality and therefore are completely incapable of elevating the person who witnesses the transmission of Holy Mass to the supernatural level.

III- ARGUMENTS OF AUTHORITY AGAINST THE TRANSMISSION OF THE MASS 

1.- «How venerable is this place! It is nothing but the house of God and the door of Heaven» (Gen 28,17) 

2.- «Do not give what is holy to dogs, nor cast your pearls before swine» (Mt 7,6)

 3.- «And what transaction (can there be) between the temple of God and idols?» (2 Cor 6,16)

 4.- «For this reason the woman must carry on her head (the sign of being under) authority, out of respect for the angels.»

 5.- “Uzza stretched out his hand towards the ark of God, and held it… And the Lord’s anger was kindled against Uzza, and God struck him there for his irreverence; and there he died beside the ark of God ”(2 Samuel 6: 5-7).

 6.- “My house will be a house of prayer. But you have made it a bandit’s cave! » (Luke 19:45)


 IV- ARGUMENTS AGAINST THE ELECTRONIC TRANSMISSION OF THE HOLY MASS 

1- God does not receive from Catholics the adoration, love, honor, reverence, respect, and the required dispositions that are due to God when there is virtual “attendance” of Holy Mass.

 2.- The places to where the Holy Mass is transmitted will never have the sacred environment and circumstances that are required to witness such a sublime mystery.

 3.- The authority responsible for the sacred, the priest, has the impossibility of supervising the decorum, respect, modesty of the places, people and electronic devices that receive “the divine signal”. It is the strict obligation of every priest to take care of respect for the sacred; we have received the sacred Order of Hostiary to carry out this function. «Do not give what is sacred to dogs … nor cast your pearls to swine» (Mat 7,6). 

4.- The electronic tool used is not sanctified or consecrated and therefore is incapable of transporting or transmitting the sacred. Just as the Holy Mass should not be prayed through a vernacular language, since it is not a sacred language, in the same way the internet should not be used to transport the sacred. Due to the physical impediment due to the distance, the faculty of hearing is the only way elevated by God that is available to be able to follow the Holy Mass in such circumstances. (as well as when someone can attend Holy Mass behind the walls of the Church). As when using a microphone to amplify the signal, one therefore should only transmit or listen the audio of a Mass transmitted over the internet.


5.- The ordinary place for the celebration of Holy Mass is the house of God, a sacred place where only God speaks, prays and sacrifices Himself. «Live-streaming» is to go through and ignore the walls of the house of God to bring something divine to a place and through a means NOT consecrated exclusively for the use of God. (This is what is properly called desecrating the sacred).

6.-The final delivery of the transmission or live-streaming, can become flawed, distorted, influenced, and even changed, by messages, frequencies, hidden things that are out of our control and at the mercy of the enemies of the Church. They are the ones who control the media. “If the salt loses its flavor, with what will it be salty? It is worth nothing more than to be thrown out and trampled on by men. » (Mt 5.13).

 7.- The virtual cannot replace the real. Remote participation in a Holy Mass was always done by faith in a spiritual way. (Mass and spiritual Communion). Charity through faith is the vehicle left by God to unite us to his divine mysteries when the sacraments are absent.

 8.- Visual transmission technology is essentially a saturation of 24 to 60 images per second (fps). The images on the screens saturate the imagination when transmitting and therefore intellectual activity is diminished and hampered and even attacked. In addition, the ability to concentrate and pray drastically decrease. It has never been an adequate means to promote prayer since the moving image is essentially an obstacle to recollection. 

9.- The sacred is left exposed to malicious, profane, impure and even satanic eyes.


10.- Pope John XXIII also opened the doors of the sacred so that the profane world could enter it. «I want to open wide the windows of the Church, so that we can see what happens outside, and that the world can see what happens inside the Church.» (John XXIII, January 25, 1959). Modernism has systematically desecrated everything Sacred with the excuse of bringing the Church closer to the world. The result has been the opposite. The Conciliar Church has become like the same world, worldly. It is the agenda of aggiornamento or putting into fashion, of John XXIII at the Second Vatican Council; agenda that all modernist popes have continued. 

11.-The Holy Mass is out of time. The Holy Mass, being divine, happens in the PRESENT tense in a divine way. It is the attendance at the Passion and death of Christ Our Lord on Calvary, although in a bloodless way. Only by faith can this mystery be witnessed in its time dimension in a divine way. A human instrument used in the present tense in a human way, telecommunications systems, should not be used to contemplate this mystery which happens in a divine PRESENT tense. 

12.- The transmission of the Holy Mass necessarily diminishes faith and cools off charity since the a principle dictates that “if we do not pray as we believe (in an environment and in a sacred and Theocentric environment), we will end up believing as we live (walking  little by little towards anthropocentrism). 

13.- The mutual example of piety and the public profession of faith are almost completely lost when attending a «Virtual Mass» since it is surrounded by profane elements that do not elevate the soul to God. 


The final question that many will be asking is: If I do not have the possibility of going to Holy Tridentine Mass with a trustworthy priest, how can I sanctify Sunday if I should not join it through Internet transmission or TV?

 I respond by saying that we must spiritually unite ourselves to Holy Mass adding the making of Spiritual Communion. Also complement with the recitation of the Holy Rosary, the Stations of the Cross and listen to or read a sermon.

¿PODEMOS VER LAS MISAS TRANSMITIDAS?

  ¡¡LLAMADO URGENTE A SACERDOTES Y FIELES!!

¿La Santa Misa “Transmitida” rompe con esa barrera esencial que debe existir entre lo sagrado y lo profano?

Antes de responder debemos recordar y lamentar de que la autoridad para proteger el bien común de la Iglesia católica no está capacitada en estos momentos para responder por ahora a ésta pregunta debido a su posición sistemática de apostasía, de destrucción continua de lo que hay de más sagrado. La autoridad actual no tiene interés de proteger el depósito sagrado de la Iglesia Católica. Dejamos en las manos de la Santa Iglesia el realizar un juicio definitivo acerca de esta materia tan importante en un futuro próximo. 

Por ahora nos toca a nosotros discernir cuál sea la voluntad de Dios con respecto a éste tema tan importante. Debemos proteger lo Sagrado contra todo tipo de profanación. Debemos continuar defendiendo a Jesucristo Nuestro Señor y a su Santa Iglesia a través del Magisterio Tradicional ya revelado. Respondamos ahora a ésta pregunta bajo ésta luz del magisterio de la Iglesia y los principios de la fe.

Definición: La Santa Misa es la realización mismísima del Santo Sacrificio del Calvario de Nuestro Señor Jesucristo de manera real pero incruenta.

Definición: “Transmisión” es una herramienta o plataforma humana de transmisión de un video en vivo o diferido a través de internet o TV. 

I – LA SANTA MISA ES DIVINA

a) La Santa Misa es de naturaleza Divina:

1.-  Jesucristo Nuestro Señor es quién a través del sacerdote ofrece su Santo Sacrificio del Calvario a su Padre Celestial (La causa eficiente es divina).

2.- Es el Santo Sacrificio incruento de la Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo (La causa formal es divina).

3.- Lo que se ofrece en la Santa Misa es el Cuerpo, la Sangre, el Alma, y la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. ( La causa material es divina).

4.- Aplicar los méritos del Sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo para propiciación por nuestros pecados, para la adoración, acción de gracias, y para oración de petición a Dios Padre (La causa final próxima tiene valor divino).

La Santa Misa es ofrecida para la mayor Gloria de Dios (La causa final remota es divina).

b) La Santa Misa en sus circunstancias debe ser sagrada:

Los medios por los cuales es ofrecido el Santo Sacrificio han sido sagrados y siempre han de ser así. El recinto es Sagrado, el ministro es sagrado, el lenguaje es sagrado (latín), los utensilios y los cantos (i.e. Gregoriano), lo son también. El silencio es riguroso ya que en su casa solo Dios habla. Los ornamentos, el arte, y la arquitectura son sagrados, son diseñados para elevar el alma a Dios. El propósito de todo lo que rodea al Santo Sacrificio debe conducir a la gloria, adoración, honor, alabanza, y respeto por toda la realidad Sagrada y Divina del Santo Sacrificio de la Misa.

Es una necesidad absoluta el evitar en la Santa Misa todos aquellos medios puramente humanos que la degraden, profanen, que la desacralicen, o que tenga un fin puramente humano. Nunca se ha permitido ninguna actividad mundana dentro del recinto sagrado como comer, dormir, comunicarse, distraerse, vender, etc.

Si uno quitara por ejemplo las paredes a una Iglesia y quisiera celebrarse allí la Santa Misa (tal y como se hace en casos excepcionales al celebrar algunas veces la Santa Misa en el campo abierto), eso sería como quitarle la protección que separa lo sagrado de lo profano. Esa barrera es lo que impide que el mundo y lo puramente humano penetre el recinto sagrado. Esa barrera tan esencial entre lo divino y lo humano es lo que impide que una mujer entre sin velo o sin modestia al templo. Uno no puede comportarse de la misma manera en un lugar sagrado que en un lugar humano. El templo y todo lo que rodea la Santa Liturgia es consagrado a Dios precisamente para que esa persona, cosa, o lugar se usen exclusivamente para el culto divino.

c) La Santa Misa es asistida por católicos y de manera católica

Gracias a nuestra consagración por el santo bautismo y la fe sobrenatural, es como un católico posee el sacerdocio pasivo que lo habilita para poder participar de la Santa Misa, ya sea de manera presencial o sólo espiritual. Por la fé y la caridad el católico participa de la Santa Misa con la inteligencia, voluntad, memoria, y los sentidos, todos ellos consagrados para tal fin el día de nuestro bautismo. Los fieles aparte de estar obligados a tener disposiciones de respeto hacia lo Sagrado, todas sus facultades le fueron dadas por Dios como medios sagrados elevados por la gracia y las virtudes sobrenaturales para que fueran elevadas para ser totalmente proporcionadas y dignas de participar de los misterios sobrenaturales de nuestra fe. El oido por ejemplo es un medio proporcionado para unirse a lo sobrenatural a través de la voz. Recibir audio inclusive remotamente sigue siendo un medio proporcional ya que no hay nada artificial que no sea sobrenatural entre la voz, el oido y la inteligencia. Pero lo mismo no pasa con la vista la cuál no se une a lo sobrenatural sino a través de la imagen. Y esa imagen debe estar rodeada de lo Sagrado para poder dirigirse a Dios. Así como solo pueden usarse aquellos instrumentos de música que eleven el alma a Dios. Así también solo debe usarse para recibir lo sobrenatural de la Santa Misa a través de la vista, aquellos elementos visuales que eleven la mente a Dios. 

II- LA TRANSMISION ELECTRONICA SOLO PUEDE SER USADA PARA FINES HUMANOS

Por el contrario, la tecnología live-streaming es una herramienta humana usada constantemente para actividades humanas. Así como el lenguaje profano, como el inglés y el español, se usan para cosas humanas de manera habitual, así lo es la transmisión de videos, el live-streaming.

Esta tecnología no solo no es sagrada e incapaz de elevar la imagen a Dios. El live-streaming y la transmisión diferida son un medio humano no proporcional a la realidad divina y por lo tanto son completamente incapaces de elevar al nivel sobrenatural a la persona que presencia la transmisión de la Santa Misa.  La consecuencia ineludible de esta realidad es que la transmisión electrónica no solo no ayuda a elevar el alma a Dios, sino que se convierte necesariamente en un obstáculo para transmitir el misterio y además causa una verdadera profanación de la Santa Misa al degradar la realidad sagrada a través de medios naturales que NO son sobrenaturales y que además se usan frecuentemente para usos malignos.

III- ARGUMENTOS DE AUTORIDAD EN CONTRA DE LA TRANSMISION DE LA MISA

1.- “¡Cuán venerable es éste lugar!, no es sino la casa de Dios y la puerta del Cielo” (Genesis 28,17)

2.- “No den lo santo a los perros, ni echen sus perlas delante de los cerdos»(Mt. 7,6)

3.- “Y que transacción (puede haber) entre el templo de Dios y los ídolos?” (2 Cor 6,16)

4.- “Por lo cual la mujer debe llevar sobre su cabeza (la señal de estar bajo)  de autoridad, por respeto a los ángeles.”(1 Cor 11,10) -uso del velo-

5.- “Uza extendió la mano hacia el arca de Dios, y la sostuvo… Y se encendió la ira del Señor contra Uza, y Dios lo hirió allí por su irreverencia; y allí murió junto al arca de Dios” (2 Samuel 6:5-7).

6.- “Mi casa será casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos!” (Luc. 19,45)

IV- ARGUMENTOS EN CONTRA DE LA TRANSMISION ELECTRONICA DE LA SANTA MISA

1- Dios no recibe de los católicos la adoración, amor, honor, reverencia, respeto, y las disposiciones requeridas que le son a Dios debidas cuando hay  “asistencia” virtual de la Santa Misa.

2.- Los lugares en donde es transmitida la Santa Misa nunca tendrán el ambiente y circunstancias sagradas que son requeridas para presenciar tan sublime misterio.

3.- La autoridad responsable de lo sagrado, el sacerdote, tiene la imposibilidad de supervisar el decoro, respeto, modestia de los lugares, personas y aparatos electrónicos que reciben “la señal divina”. Es obligación estricta de todo sacerdote el cuidar el respeto por lo sagrado; hemos recibido la Orden sagrada de Hostiario para desempeñar esta función. “No deis lo sagrado a los perros…ni echéis vuestras perlas a los cerdos” (Mat 7,6).

4.- La herramienta electrónica utilizada no está santificada o consagrada y por lo tanto es incapaz para transportar o transmitir lo sagrado. Así como la Santa Misa no debe rezarse a través de un lenguaje vernacular, ya que no es un lenguaje sagrado, de la misma manera no se debe usar el internet para transportar lo sagrado. Debido al impedimento presencial por la distancia, la facultad del oído es la única vía elevada por Dios que queda disponible para poder seguir la Santa Misa en tales circunstancias. (así como cuando alguien puede asistir a la Santa Misa detrás de los muros de la Iglesia). Como cuando se usa micrófono para ampliar la señal, uno solo debería escuchar el audio de una Misa transmitida por internet.

5.- El lugar ordinario para la celebración de la Santa Misa es la casa de Dios, recinto sagrado donde sólo Dios habla, reza y Se sacrifica. «Live-streaming” es traspasar e ignorar los muros de la casa de Dios para llevar algo divino a un lugar y a través de un medio NO consagrado exclusivamente para el uso de Dios. (Esto es lo que propiamente se llama profanar lo sagrado).

6.-La entrega final de la transmisión o live-streaming, puede llegar a ser viciada, distorsionada, influenciada, e inclusive cambiada, por mensajes, frecuencias, cosas ocultas que están fuera de nuestro control y a merced de los enemigos de la Iglesia que son los que controlan los medios de comunicación. “si la sal perdiere su sabor ¿con qué será salada? No vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.” (Mt 5,13).

7.- Lo virtual no puede reemplazar a lo real. La participación a distancia en una Santa Misa siempre se hizo por la fe de manera espiritual. (Misa y Comunión espiritual). La fe por la caridad es el vehículo dejado por Dios para unirnos a sus misterios divinos cuando los sacramentos están ausentes.

8.- La tecnología de transmisión visual es esencialmente una saturación de 24 a 60 imágenes por segundo (fps). Las imágenes de las pantallas saturan la imaginación al transmitir y por lo tanto la actividad intellectual se ve disminuida y obstaculizada e inclusive atacada. Además, la capacidad de concentración y oración disminuyen drásticamente. No ha sido jamás un medio adecuado para fomentar la oración ya que la imágen en movimiento es esencialmente un obstáculo para el recogimiento.

9.- Lo sagrado se deja expuesto a los ojos maliciosos, profanos, impuros y hasta satánicos. 

10.- El Papa Juan XXIII abrió también las puertas de lo sagrado para que el mundo profano entrara en él. “Quiero abrir ampliamente las ventanas de la Iglesia, con la finalidad de que podamos ver lo que pasa al exterior, y que el mundo pueda ver lo que pasa al interior de la Iglesia.” (Juan XXIII, 25 de Enero de 1959).

El modernismo ha profanado sistemáticamente todo lo Sagrado con la excusa de acercar  la Iglesia al mundo. El resultado a sido lo contrario. La Iglesia Conciliar se ha hecho como el mismo mundo, mundana. Es la agenda de aggiornamento o puesta a la moda, de Juan XXIII en el Concilio Vaticano II; agenda que han continuado todos los papas modernistas.

11.-La Santa Misa está fuera del tiempo. La Santa Misa siendo divina, sucede en tiempo PRESENTE al  modo divino. Es la asistencia a la Pasión y muerte de Cristo Nuestro Señor en el Calvario aunque de manera incruenta. Solo por la fe se puede presenciar éste misterio en su dimension de tiempo al modo divino. Un instrumento humano usado en tiempo presente a lo humano, los sistemas de telecomunicaciones, no deben ser usados para contemplar este misterio que es un tiempo PRESENTE a lo divino.

12.- La transmisión de la Santa Misa necesariamente disminuye la fe y enfría la caridad ya que se impone el principio de que “sino rezamos como creemos (en un ambiente y en un ambiente sagrado y Teocéntrico), terminaremos creyendo como vivimos (llevándonos poco a poco al antropocentrismo).

13.- Se pierde casi completamente el ejemplo mutuo de piedad y la profesión pública de la fe al asistir a una “Misa Virtual” ya que está rodeada de elementos profanos que no elevan el alma a Dios.

La pregunta final que muchos se estarán haciendo es: ¿Si no tengo posibilidad de ir a la Santa Misa Tridentina con un sacerdote confiable, como me puedo santificar el domingo sino debo unirme a ella a través de la transmisión por internet o TV?

Respondo diciendo que debemos unirnos espiritualmente a la Santa Misa, haciendo Comunión Espiritual. Además complementar con el rezo del Santo Rosario, el Viacrucis y escuchar o leer un sermón.

Fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús

Promesas del Sagrado Corazón de Jesús

1.- Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.

2. Estableceré la paz en sus familias.

3. Los consolaré en todos sus problemas.

4. Encontrarán en Mi Corazón un refugio seguro durante la vida y especialmente en la hora de su muerte.

5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.

6. Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la fuente de un océano infinito de misericordia.

7. Las almas tibias se volverán fervientes.

8. Las almas fervientes se elevarán rápidamente a una gran perfección.

9. Bendeciré los hogares donde una imagen de Mi Corazón será expuesta y honrada.

10. Daré a los devotos de Mi Corazón el poder de tocar los corazones más endurecidos.

11. Aquellos que propaguen esta devoción tendrán sus nombres escritos en Mi Corazón, para nunca ser borrados.

12. El amor todopoderoso de Mi Corazón concederá a todos aquellos que comulguen el primer viernes de nueve meses consecutivos la gracia del arrepentimiento final; no morirán bajo mi disgusto, ni sin recibir sus sacramentos; Mi Corazón será su refugio seguro en esa última hora.

Segundo Domingo de Pentecostés

Dios, Nuestro Señor, nos ama, nos aprecia, nos honra, y dispone una cena para nosotros, es decir, nos considera amigos, a los cuales prepara alegrías y consuelos; somos sus hijos, y nos trata con confianza; nos hace sentar a su mesa y nos alimenta con su pan espiritual.

Debemos alegrarnos de estas relaciones tan dulces y honrosas para con nosotros; con sumo gusto debemos tratar y comunicar con Dios, como quien participa en una gran cena.

Hemos de considerar deber nuestro el pertenecerle con todo el corazón, con toda el alma.

Ahora bien, como en la parábola, muchos, cada vez más, hoy por hoy casi todos, rechazan la invitación presentando excusas…

Tres fueron los pretextos que se exhibieron para no asistir.

En la granja comprada se da a conocer el dominio; por eso, el primer castigado es el vicio de la soberbia.

Así, pues, se prescribe al varón de la santa milicia que menosprecie los bienes de la tierra. Porque el que, atendiendo a cosas de poco mérito, compra posesiones terrenas, no puede alcanzar el Reino del Cielo. Por eso dice el Señor: Vende todo lo que tienes y sígueme.

Las cinco yuntas de bueyes representan los cinco sentidos corporales. Se llaman yuntas de bueyes porque, por medio de estos sentidos carnales, se buscan todas las cosas terrenas; y porque los bueyes están inclinados hacia la tierra. Y los hombres que no tienen fe, entregados a las cosas de la tierra, no quieren aceptar, y menos creer, otra cosa sino aquellas que perciben por cualquiera de estos cinco sentidos corporales.

Y como los sentidos corporales no pueden comprender las cosas interiores y sólo conocen las exteriores, puede muy bien entenderse por ellos la curiosidad, que sólo se ocupa de verlo todo por el exterior.

El que ha tomado mujer se goza en la voluptuosidad de la carne, y en eso se ve la pasión carnal que estorba a muchos.

Aunque el matrimonio es bueno y ha sido establecido por la Divina Providencia para propagar la especie, muchos no buscan esta propagación, sino la satisfacción de sus voluptuosos deseos; y, por tanto, convierten una cosa justa en indebida e inmoral.

Se dieron por excusado; prefirieron las cosas materiales y desdeñaron las espirituales.

+++

Ahora bien, hay una diferencia entre las complacencias del cuerpo y las espirituales. Entre las delicias corporales y las espirituales hay, por lo común, este contraste:

– las corporales, antes de disfrutarlas o gozarlas, despiertan un ardiente deseo; mas, después de gustarlas ávidamente, no tardan, por su misma saciedad, en causar hastío.

– las espirituales, por el contrario, causan hastío mientras no se han gustado, parecen desagradables; mas después de gozarlas, se despierta el apetito de estas; y son tanto más apetecidas por el que las prueba, cuanto mayor es el apetito con que las gusta.

Hay, pues, una gran discrepancia entre los goces del mundo y los goces de la religión.

En los deleites mundanos, el deseo agrada, más la posesión desagrada; los religiosos, en cambio, apenas si se desean, mas su posesión es sumamente agradable.

Se ansían ardientemente los materiales antes de que se los posea, porque no se conoce todo su vacío y la impotencia que hay en ellos para hacernos felices; y después de haberlos obtenido con mucha solicitud y penas, traen el fastidio, porque la experiencia hace sentir su vanidad.

Lo contrario sucede con los goces de la religión: antes de gustarlos no se anhelan, porque no se han conocido sus encantos; pero, una vez que se los ha saboreado, que se ha sentido su excelencia y dulzura, se los solicita más vivamente, y cuanto más se degustan, más se los pretende, porque se conoce más su alto precio.

En los placeres carnales, el apetito engendra la saciedad, y la saciedad produce el hastío; pero en los espirituales, el apetito también engendra la saciedad, más la saciedad produce apetito.

Las delicias espirituales al saciar el alma fomentan su apetito, porque cuanto más se percibe el sabor de una cosa, tanto mejor se la conoce, por lo cual se la ama con mayor avidez; por esto, cuando no se han experimentado no pueden estimarse porque se desconoce su sabor.

¿Quién en efecto, puede amar lo que no conoce? He ahí por qué dice el Salmista: “Gustad y ved cuán suave es el Señor”. Como si dijera: No conoceréis su suavidad si no la gustáis; pero tocad con el paladar de vuestro corazón el alimento de vida, para que, experimentando su suavidad, seáis capaces de amarle.

«TE AMO, OH MI DIOS » San Juan María Vianney

Te amo, Oh mi Dios.
Mi único deseo es amarte
Hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, Oh infinitamente amoroso Dios,
Y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.
Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno.
Porque ahí nunca tendría la dulce consolación de tu amor,
Oh mi Dios,
si mi lengua no puede decir
cada instante que te amo,
por lo menos quiero
que mi corazón lo repita cada vez que respiro.
Ah, dame la gracia de sufrir mientras que te amo,
Y de amarte mientras que sufro,
y el día que me muera
No solo amarte pero sentir que te amo.
Te suplico que mientras más cerca estés de mi hora
Final aumentes y perfecciones mi amor por Ti.

Audio de la Regla de Nuestro Santo Padre Benito

Capítulo 1 Clases de Monjes

08 Enero, 09 Mayo, 08 Septiembre
09 Enero, 10 Mayo, 09 Septiembre

Capítulo 2 El Abad

10 Enero, 11 Mayo, 10 Septiembre
11 Enero, 12 Mayo, 11 Septiembre
12 Enero, 13 Mayo, 12 Septiembre
13 Enero, 14 Mayo, 13 Septiembre
14 Enero, 15 Mayo, 14 Septiembre
15 Enero, 16 Mayo, 15 Septiembre

Capítulo 3 El consejo

16 Enero, 17 Mayo, 16 Septiembre
17 Enero, 18 Mayo, 17 Septiembre

Capítulo 4 Instrumentos de los buenas obrar

18 Enero, 19 Mayo, 18 Septiembre
19 Enero, 20 Mayo, 19 Septiembre
20 Enero, 21 Mayo, 20 Septiembre
21 Enero, 22 Mayo, 21 Septiembre

Capítulo 5 La obediencia

22 Enero, 23 Mayo, 22 Septiembre
23 Enero, 24 Mayo, 23 Septiembre

Capítulo 6 El silencio

24 Enero, 25 Mayo, 24 Septiembre

Capitulo 7 La humildad

25 Enero, 26 Mayo, 25 Septiembre
26 Enero, 27 Mayo, 26 Septiembre
27 Enero, 28 Mayo, 27 Septiembre
28 Enero, 29 Mayo, 28 Septiembre
29 Enero, 30 Mayo, 29 Septiembre
30 Enero, 31 Mayo, 30 Septiembre
31 Enero, 01 Junio, 01 Octubre
01 Febrero, 02 Junio, 02 Octubre
02 Febrero, 03 Junio, 03 Octubre
03 Febrero, 04 Junio, 04 Octubre
04 Febrero, 05 Junio, 05 Octubre
05 Febrero, 06 Junio, 06 Octubre
06 Febrero, 07 Junio, 07 Octubre
07 Febrero, 08 Junio, 08 Octubre
08 Febrero, 09 Junio, 09 Octubre
09 Febrero, 10 Junio, 10 Octubre

Capítulo 8 Las Vigilias

10 Febrero, 11 Junio, 11 Octubre

Capítulo 9 Salmos en las Vigilias

11 Febrero, 12 Junio, 12 Octubre

Capítulo 10 Las Vigilias en Verano

12 Febrero, 13 Junio, 13 Octubre

Capítulo 11 Las Vigilias de los Domingos

13 Febrero, 14 Junio, 14 Octubre

Capítulo 12 Los Laudes

14 Febrero, 15 Junio, 15 Octubre

Capítulo 13 Los Laudes entre semana

15 Febrero, 16 Junio, 16 Octubre
16 Febrero, 17 Junio, 17 Octubre

Capítulo 14 Las Vigilias de las fiestas de los Santos

17 Febrero, 18 Junio, 18 Octubre

Capítulo 15 Cuándo decir ALELUYA

18 Febrero, 19 Junio, 19 Octubre

Capítulo 16 El Oficio Divino durante el día

19 Febrero, 20 Junio, 20 Octubre

Capítulo 17 Salmos de las horas

20 Febrero, 21 Junio, 21 Octubre

Capítulo 18 Orden de los Salmos

21 Febrero, 22 Junio, 22 Octubre
22 Febrero, 23 Junio, 23 Octubre
23 Febrero, 24 Junio, 24 Octubre
(24) Febrero, 25 Junio, 25 Octubre

Capítulo 19 Modo de Salmodiar

24 (25) Febrero, 26 Junio, 26 Octubre

Capítulo 20 Reverencia en la oración

25 (26) Febrero, 27 Junio, 27 Octubre

Capítulo 21 Los Decanos del monasterio

26 (27) Febrero, 28 Junio, 28 Octubre

Capítulo 22 Como duermen los monjes

27 (28) Febrero, 29 Junio, 29 Octubre

Capítulo 23 La excomunión

28 (29) Febrero, 30 Junio, 30 Octubre

Capítulo 24. Alcance de la excomunión

01 Marzo, 01 Julio, 31 Octubre

Capítulo 25 Las culpas más graves

02 Marzo, 02 Julio, 01 Noviembre

Capítulo 26 El trato con los excomulgados

03 Marzo, 03 Julio, 02 Noviembre

Capítulo 27 El desvelo del Abad

04 Marzo, 04 Julio, 03 Noviembre

Capítulo 28 Los que no se quieren enmendar

05 Marzo, 05 Julio, 04 Noviembre

Capítulo 29 Readmisión de los que se fueron

06 Marzo, 06 Julio, 05 Noviembre

Capítulo 30 Corregir a los niños

07 Marzo, 07 Julio, 06 Noviembre

Capítulo 31 El mayordomo

08 Marzo, 08 Julio, 07 Noviembre
09 Marzo, 09 Julio, 08 Noviembre

Capítulo 32 Las herramientas del Monasterio

10 Marzo, 10 Julio, 09 Noviembre

Capítulo 33 La propiedad privada

11 Marzo, 11 Julio, 10 Noviembre

Capítulo 34 Recibir lo necesario

12 Marzo, 12 Julio, 11 Noviembre

Capítulo 35 Los semaneros de cocina

13 Marzo, 13 Julio, 12 Noviembre
14 Marzo, 14 Julio, 13 Noviembre

Capítulo 36 Los hermanos enfermos

15 Marzo, 15 Julio, 14 Noviembre

Capitulo 37. Los ancianos y los niños

16 Marzo, 16 Julio, 15 Noviembre

Capítulo 38 El lector de la semana

17 Marzo, 17 Julio, 16 Noviembre

Capítulo 39 La ración de la comida

18 Marzo, 18 Julio, 17 Noviembre

Capítulo 40. La ración de la bebida

19 Marzo, 19 Julio, 18 Noviembre