EXTRAORDINARIA CONFERENCIA DE MONS. VIGANÒ. – En un discurso pronunciado hoy por video en la Conferencia de Identidad Católica (CIC) en Pittsburgh, Pensilvania; el arzobispo Carlo Maria Viganò analiza en profundidad las causas de la actual crisis de la Iglesia, que se remonta a 60 años. Viganò ve que la que resiste al Anticristo, la Iglesia Católica, se ha debilitado tanto que a estas alturas prácticamente ha dejado de resistir. Nos presenta una terrible descripción del estado de la Iglesia que ha sido “ocupada” por aquellos que desean someterla al Orden Mundial Único según lo planeado y organizado por la masonería.


LIFESITE NEWS
23 de octubre de 2020
1. VIVIMOS EN TIEMPOS EXTRAORDINARIOS
Como cada uno de nosotros probablemente ha comprendido, nos encontramos en un momento histórico en el tiempo; los acontecimientos del pasado, que una vez parecieron desconectados, demuestran ahora estar inequívocamente conectados, tanto en los principios que los inspiran como en los objetivos que tratan de alcanzar. Una mirada justa y objetiva a la situación actual no puede dejar de captar la perfecta coherencia entre la evolución del marco político mundial y el papel que la Iglesia Católica ha asumido en el establecimiento del Nuevo Orden Mundial. Para ser más precisos, se debería hablar del papel de esa aparente mayoría en la Iglesia, que en realidad es pequeña en número, pero extremadamente poderosa, y que, por brevedad, resumiré como la iglesia profunda.
Obviamente, no hay dos Iglesias, algo que sería imposible, blasfemo y herético. Ni la única y verdadera Iglesia de Cristo hoy en día ha fallado en su misión, pervirtiéndose a sí misma en una secta. La Iglesia de Cristo no tiene nada que ver con aquellos que, durante los últimos sesenta años, han ejecutado un plan para ocuparla. La superposición entre la Jerarquía Católica y los miembros de la Iglesia profunda no es un hecho teológico, sino más bien una realidad histórica que desafía las categorías habituales y, como tal, debe ser analizada.
Sabemos que el proyecto del Nuevo Orden Mundial consiste en el establecimiento de la tiranía por la masonería: un proyecto que se remonta a la Revolución Francesa, el Siglo de las Luces, el fin de las Monarquías Católicas y la declaración de guerra a la Iglesia. Podemos decir que el Nuevo Orden Mundial es la antítesis de la sociedad cristiana, sería la realización de la diabólica Civitas Diaboli – Ciudad del Diablo – opuesta a la Civitas Dei – Ciudad de Dios – en la eterna lucha entre la Luz y la Oscuridad, el Bien y el Mal, Dios y Satán.
En esta lucha, la Providencia ha puesto a la Iglesia de Cristo, y en particular al Sumo Pontífice, como kathèkon – es decir, el que se opone a la manifestación del misterio de la iniquidad (2 Tes 2:6-7). Y la Sagrada Escritura nos advierte que en la manifestación del Anticristo, este obstáculo – el kathèkon – habrá dejado de existir. Me parece evidente que el fin de los tiempos se acerca ante nuestros ojos, ya que el misterio de iniquidad se ha extendido por todo el mundo con la desaparición de la valiente oposición del kathèkon.
[Con respecto a la incompatibilidad entre la Ciudad de Dios y la Ciudad de Satanás, el consejero jesuita de Francisco, Antonio Spadaro, deja de lado la Sagrada Escritura y la Tradición, haciendo suyo el abracémonos bergogliano. Según el director de La Civiltà Cattolica, la encíclica Fratelli Tutti.

“también sigue siendo un mensaje con un fuerte valor político, porque -podríamos decir- invierte la lógica del apocalipsis que prevalece hoy en día. Es la lógica fundamentalista que lucha contra el mundo, porque cree que es lo opuesto a Dios, es decir, un ídolo, y por lo tanto debe ser destruido lo antes posible para acelerar el fin de los tiempos. El abismo del apocalipsis, de hecho, ante el cual ya no hay hermanos: sólo apóstatas o mártires que corren “contra” el tiempo. […] No somos militantes ni apóstatas, sino que somos todos hermanos”[1].Esta estrategia de desacreditar al interlocutor con la calumnia de ” integrista” está evidentemente dirigida a facilitar la acción del enemigo dentro de la Iglesia, buscando desarmar a la oposición y desalentar la disidencia. La encontramos también en la esfera civil, donde los demócratas y el Estado profundo se arrogan el derecho de decidir a quién conceder la legitimidad política y a quién condenar sin apelación al ostracismo mediático. El método es siempre el mismo, porque el que inspira es el mismo. Así como la falsificación de la Historia y de las fuentes, es siempre la misma: si el pasado desautoriza la narrativa revolucionaria, los seguidores de la Revolución censuran el pasado y reemplazan el hecho histórico por un mito. Incluso San Francisco es víctima de esta adulteración que le haría ser el abanderado de la pobreza y el pacifismo, que son tan ajenos al espíritu de la ortodoxia católica como instrumentales a la ideología dominante. Prueba de ello es el uso fraudulento del Poverello de Asís en Fratelli Tutti para justificar el diálogo, el ecumenismo y la fraternidad universal de la anti-iglesia bergogliana].
No cometamos el error de presentar los acontecimientos actuales como “normales”, juzgando lo que ocurre con los parámetros legales, canónicos y sociológicos que esa normalidad presupone. En tiempos extraordinarios -y la actual crisis de la Iglesia es realmente extraordinaria- los acontecimientos van más allá de lo ordinario conocido por nuestros padres. En tiempos extraordinarios, podemos escuchar a un Papa engañar a los fieles; ver a los Príncipes de la Iglesia acusados de crímenes que en otros tiempos habrían despertado el horror y se habrían enfrentado a severos castigos; ser testigos en nuestras iglesias de ritos litúrgicos que parecen haber sido inventados por la mente perversa de Cranmer; ver a los Prelados en procesión con el ídolo sucio de la pachamama en la Basílica de San Pedro; y escuchar al Vicario de Cristo pedir disculpas a los adoradores de ese simulacro si un católico se atreve a arrojarlo al Tíber. En estos tiempos extraordinarios, oímos a un conspirador – el Cardenal Godfried Danneels – decirnos que, desde la muerte de Juan Pablo II, la Mafia de San Gallen había estado conspirando para elegir a uno de los suyos para la Cátedra de Pedro, que más tarde resultó ser Jorge Mario Bergoglio. Ante esta desconcertante revelación, podríamos estar sorprendidos de que ni los cardenales ni los obispos expresaran su indignación ni pidieran que la verdad saliera a la luz.
La coexistencia del bien y el mal, de los santos y los condenados, en el cuerpo eclesiástico, siempre ha acompañado los eventos terrenales de la Iglesia, comenzando con la traición de Judas Iscariote. Y es, en efecto, significativo que la anti-iglesia trate de rehabilitar a Judas -y con él a los peores herejes- como modelos ejemplares, “anti-santos” y “anti-mártires”, y así legitimarse en sus propias herejías, inmoralidades y vicios. La coexistencia -decía- de los buenos y los malvados, de la que habla el Evangelio en la parábola del trigo y la cizaña, parece haberse transformado en el predominio de estos últimos sobre los primeros. La diferencia es que el vicio y las desviaciones que antes se despreciaban, hoy no sólo se practican y toleran más, sino que incluso se fomentan y se alaban, mientras que la virtud y la fidelidad a la enseñanza de Cristo se desprecian, se burlan e incluso se condenan].
2. EL ECLIPSE DE LA VERDADERA IGLESIA
Durante sesenta años, hemos sido testigos del eclipse de la verdadera Iglesia por una anti-Iglesia que se ha apropiado progresivamente de su nombre, ocupando la Curia Romana y sus Dicasterios, Diócesis y Parroquias, Seminarios y Universidades, Conventos y Monasterios. La anti-iglesia ha usurpado su autoridad, y sus ministros llevan sus vestidos sagrados; utiliza su prestigio y poder para apropiarse de sus tesoros, bienes y finanzas.
Como sucede en la naturaleza, este eclipse no se produce de una sola vez; pasa de la luz a la oscuridad cuando un cuerpo celeste se inserta entre el sol y nosotros. Se trata de un proceso relativamente lento pero inexorable, en el que la luna de la antiiglesia sigue su órbita hasta que se superpone al sol, generando un cono de sombra que se proyecta sobre la tierra. Ahora nos encontramos en este cono de sombra doctrinal, moral, litúrgico y disciplinario. No es todavía el eclipse total que veremos al final de los tiempos, bajo el reinado del Anticristo. Pero es un eclipse parcial, que nos permite ver la corona luminosa del sol rodeando el disco negro de la luna.
El proceso que llevó al eclipse actual de la Iglesia comenzó con el Modernismo, sin lugar a dudas. La anti Iglesia siguió su órbita a pesar de las solemnes condenas del Magisterio, que en esa fase brilló con el esplendor de la Verdad. Pero con el Concilio Vaticano II, la oscuridad de esta entidad espuria se apoderó de la Iglesia. Inicialmente sólo oscureció una pequeña parte, pero la oscuridad aumentó gradualmente. Quien entonces señalaba al sol, deduciendo que la luna ciertamente lo oscurecería, fue acusado de ser un “profeta de la fatalidad”, con esas formas de fanatismo e intemperancia que surgen de la ignorancia y el prejuicio. El caso del arzobispo Marcel Lefebvre y algunos otros prelados confirma, por un lado, la visión de futuro de estos pastores y, por otro lado, la reacción inconexa de sus adversarios; quienes, por miedo a perder el poder, usaron toda su autoridad para negar la evidencia y mantuvieron ocultas sus propias y verdaderas intenciones.
Para continuar con la analogía: podemos decir que, en el cielo de la Fe, un eclipse es un fenómeno raro y extraordinario. Pero negar que, durante el eclipse, la oscuridad se extiende -sólo porque esto no sucede en condiciones ordinarias- no es un signo de fe en la indefectibilidad de la Iglesia, sino más bien una obstinada negación de la evidencia, o mala fe. La Santa Iglesia, según las promesas de Cristo, nunca será abrumada por las puertas del infierno, pero eso no significa que no sea – o no lo sea ya – ensombrecida por su falsificación infernal, esa luna que, no por casualidad, vemos bajo los pies de la Mujer del Apocalipsis: “Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Apocalipsis 12:1).
La luna yace bajo los pies de la Mujer que está por encima de toda mutabilidad, por encima de toda corrupción terrenal, por encima de la ley del destino y del reino del espíritu de este mundo. Y esto es porque esa Mujer, que es a la vez la imagen de María Santísima y de la Iglesia, es amicta sole, vestida con el Sol de Justicia que es Cristo, “exenta de todo poder demoníaco al participar en el misterio de la inmutabilidad de Cristo” (San Ambrosio). Ella permanece incólume si no en su reino militante, ciertamente en el que sufre en el Purgatorio y en el triunfante en el Paraíso. San Jerónimo, comentando las palabras de la Escritura, nos recuerda que “las puertas del infierno son pecados y vicios, especialmente las enseñanzas de los herejes”. Sabemos, pues, que incluso la “síntesis de todas las herejías” representada por el Modernismo y su versión conciliar actualizada, no puede nunca oscurecer definitivamente el esplendor de la Esposa de Cristo, sino sólo por el breve período del eclipse que la Providencia, en su infinita sabiduría, ha permitido, para sacar de él un bien mayor.
3. EL ABANDONO DE LA DIMENSIÓN SOBRENATURAL
En esta charla, deseo especialmente tratar la relación entre la revolución del Vaticano II y el establecimiento del Nuevo Orden Mundial. El elemento central de este análisis consiste en destacar el abandono por parte de la Jerarquía eclesiástica, incluso en lo más alto, de la dimensión sobrenatural de la Iglesia y su papel escatológico. Con el Concilio, los Innovadores borraron el origen divino de la Iglesia de su horizonte teológico, creando una entidad de origen humano similar a una organización filantrópica. La primera consecuencia de esta subversión ontológica fue la necesaria negación del hecho de que la Esposa de Cristo no es, y no puede ser, objeto de cambio por parte de aquellos que ejercen una autoridad vicaria en nombre del Señor. Ella no es propiedad del Papa ni de los obispos o teólogos, y, como tal, cualquier intento de “Aggiornamento” la rebaja al nivel de una empresa que, para obtener beneficios, renueva su propia oferta comercial, vende sus acciones sobrantes y sigue la moda del momento. La Iglesia, en cambio, es una realidad sobrenatural y divina: ella adapta su manera de predicar el Evangelio a las naciones, pero nunca puede cambiar el contenido ni un ápice (Mt 5:18), ni negar su impulso trascendente rebajándose a un mero servicio social. En el lado opuesto, la anti-iglesia se enorgullece de reclamar el derecho a realizar un cambio de paradigma no sólo cambiando la forma en que se expone la doctrina, sino la doctrina misma. Esto se confirma con las palabras de Massimo Fagggioli comentando la nueva Encíclica Fratelli Tutti:

“El pontificado del Papa Francisco es como un estandarte levantado ante los integristas católicos y aquellos que equiparan la continuidad material y la tradición: La doctrina católica no sólo se desarrolla. A veces realmente cambia: por ejemplo en [la] pena de muerte, [y] la guerra.”[2]Insistir en lo que el Magisterio enseña es inútil. La descarada afirmación de los Innovadores de tener el derecho de cambiar la Fe sigue tercamente el enfoque modernista.
El primer error del Concilio consiste principalmente en la falta de una perspectiva trascendente – resultado de una crisis espiritual que ya estaba latente – y en el intento de establecer el paraíso en la tierra, con un horizonte humano estéril. En línea con este enfoque, Fratelli tutti ve la realización de una utopía terrenal y la redención social en la hermandad humana, pax ecuménica entre las religiones y la acogida de los migrantes.
4. EL SENTIDO DE INFERIORIDAD E INSUFICIENCIA
Como he escrito en otras ocasiones, las demandas revolucionarias de la Nouvelle Théologie encontraron un terreno fértil en los Padres del Concilio debido a un grave complejo de inferioridad frente al mundo. Hubo un tiempo, en la posguerra, en que la revolución liderada por la masonería en las esferas civil, política y cultural, quebrantó la élite católica, persuadiéndola de su insuficiencia ante un desafío de época que ahora es ineludible. En lugar de cuestionarse a sí mismos y a su fe, esta élite -obispos, teólogos, intelectuales- atribuyeron temerariamente la responsabilidad del inminente fracaso de la Iglesia a su sólida estructura jerárquica y a su monolítica enseñanza doctrinal y moral. Viendo la derrota de la civilización europea que la Iglesia había ayudado a formar, la élite pensó que la falta de acuerdo con el mundo se debía a la intransigencia del Papado y a la rigidez moral de los sacerdotes que no querían aceptar el Zeitgeist y “abrirse”. Este enfoque ideológico proviene de la falsa suposición de que, entre la Iglesia y el mundo contemporáneo, puede haber una alianza, una consonancia de intenciones, una amistad. Nada más lejos de la verdad, ya que no puede haber un respiro en la lucha entre Dios y Satanás, entre la Luz y la Oscuridad. “Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu descendencia y la suya; ella te aplastará la cabeza, y tú le herirás el talón” (Gen 3, 15). Esta es una enemistad querida por Dios mismo, que coloca a María Santísima – y a la Iglesia – como eternos enemigos de la antigua serpiente. El mundo tiene su propio príncipe (Jn 12:31), que es el “enemigo” (Mt 13:28), un “asesino desde el principio” (Jn 8:44) y un “mentiroso” (Jn 8:44). Hacer un pacto de no beligerancia con el mundo significa aceptar a Satanás. Esto trastorna y pervierte la esencia misma de la Iglesia, cuya misión es convertir el mayor número de almas a Cristo para la mayor gloria de Dios, sin deponer nunca las armas contra los que quieren atraerlas a sí mismos y a la condenación.
[El sentimiento de inferioridad y fracaso de la Iglesia ante el mundo creó la “tormenta perfecta” para que la revolución echara raíces en los Padres del Concilio y, por extensión, en el pueblo cristiano, en el que se había cultivado la obediencia a la Jerarquía quizás más que la fidelidad al depositum fidei. Permítanme ser claro: la obediencia a los Sagrados Pastores es ciertamente loable si los mandatos son legítimos. Pero la obediencia deja de ser una virtud y, de hecho, se convierte en servilismo si es un fin en sí mismo y si contradice el propósito para el que ha sido ordenado, a saber, la Fe y la Moral. Debemos añadir que este sentido de inferioridad se introdujo en el cuerpo eclesiástico con muestras de gran teatro, como la retirada de la tiara por Pablo VI, el regreso de los estandartes otomanos conquistados en Lepanto, los presumidos abrazos ecuménicos con el cismático Atenágoras, las peticiones de perdón por las Cruzadas, la abolición del Índice, la atención del Clero a los pobres en lugar del supuesto triunfalismo de Pío XII. El golpe de gracia de esta actitud fue codificado en la Liturgia Reformada, que manifiesta su vergüenza del dogma católico silenciándolo -y por lo tanto negándolo indirectamente-. El cambio ritual engendró un cambio doctrinal, que llevó a los fieles a creer que la Misa es un simple banquete fraternal y que la Santísima Eucaristía es sólo un símbolo de la presencia de Cristo entre nosotros].
5. “IDEM SENTIRE” DE REVOLUCIÓN Y CONCILIO
La sensación de insuficiencia de los Padres del Concilio sólo se incrementó por el trabajo de los Innovadores, cuyas ideas heréticas coincidieron con las demandas del mundo. Un análisis comparativo del pensamiento moderno confirma el idem sentire [mismo sentimiento o misma mente] de los conspiradores con cada elemento de la ideología revolucionaria:
la aceptación del principio democrático como fuente legitimadora del poder, en lugar del derecho divino de la Monarquía Católica (incluido el Papado);
– la creación y acumulación de órganos de poder, en lugar de la responsabilidad personal y la jerarquía institucional;
– la eliminación del pasado histórico, evaluado con los parámetros de hoy, que no defienden la tradición y el patrimonio cultural;
– el énfasis en la libertad de los individuos y el debilitamiento del concepto de responsabilidad y deber;
– la continua evolución de la moral y la ética, privadas así de su naturaleza inmutable y de toda referencia trascendente;
– la presunta naturaleza secular del Estado, en lugar de la legítima sumisión del orden civil a la Realeza de Jesucristo y la superioridad ontológica de la misión de la Iglesia sobre la esfera temporal;
– la igualdad de las religiones no sólo ante el Estado, sino también como un concepto general al que la Iglesia debe conformarse, contra la defensa objetiva y necesaria de la Verdad y la condena del error;
– el falso y blasfemo concepto de la dignidad del hombre como connatural a él, basado en la negación del pecado original y de la necesidad de la Redención como premisa para agradar a Dios, merecer su gracia y alcanzar la beatitud eterna;
– el menoscabo del papel de la mujer, el menosprecio y el desprecio del privilegio de la maternidad;
– la primacía de la materia sobre el espíritu;
– la relación fideísta con la ciencia[3], frente a una crítica despiadada de la religión sobre bases científicas falsas.
Todos estos principios, propagados por los ideólogos de la masonería y los partidarios del Nuevo Orden Mundial, coinciden con las ideas revolucionarias del Concilio:
– la democratización de la Iglesia comenzó con Lumen Gentium y hoy se realiza en el camino sinodal Bergogliano;
– la creación y la acumulación de órganos de poder se ha logrado delegando las funciones decisorias a las Conferencias Episcopales, Sínodos de Obispos, Comisiones, Consejos Pastorales, etc;
– el pasado y las gloriosas tradiciones de la Iglesia son juzgadas de acuerdo a la mentalidad moderna y condenadas para ganarse el favor del mundo moderno;
– la “libertad de los hijos de Dios” teorizada por el Vaticano II ha sido establecida sin tener en cuenta los deberes morales de los individuos que, según los cuentos de hadas conciliares, se salvan todos sin tener en cuenta sus disposiciones interiores y el estado de su alma;
– la ofuscación de las referencias morales perennes ha llevado a la revisión de la doctrina sobre la pena capital; y, con Amoris Laetitia, la admisión de los adúlteros públicos a los Sacramentos, agrietando el edificio sacramental;
– la adopción del concepto de laicidad ha llevado a la abolición de una religión de Estado en las naciones católicas. Alentada por la Santa Sede y el Episcopado, esto ha llevado a la pérdida de la identidad religiosa y al reconocimiento de los derechos de las sectas, así como a la aprobación de normas que violan la ley natural y divina;
 – la libertad religiosa teorizada en Dignitatis Humanae es llevada hoy a sus consecuencias lógicas y extremas con la Declaración de Abu Dhabi y la última Encíclica Fratelli Tutti, haciendo obsoleta la misión salvadora de la Iglesia y la propia Encarnación;
– las teorías sobre la dignidad humana en la esfera católica han llevado a la confusión sobre el papel de los laicos con respecto al papel ministerial del clero y al debilitamiento de la estructura jerárquica de la Iglesia. Mientras que el abrazo de la ideología feminista es un preludio a la admisión de las mujeres a las órdenes sagradas;
– una desmesurada preocupación por las necesidades temporales de los pobres, tan típica de la izquierda, ha transformado a la Iglesia en una especie de asociación de bienestar, limitando su actividad a la mera esfera material, casi hasta el punto de abandonar lo espiritual;
– la sumisión a la ciencia moderna y al progreso tecnológico ha llevado a la Iglesia a renegar de la “Reina de la Ciencia” [Fe], a “desmitificar” los milagros, a negar la inerrancia de la Sagrada Escritura, a considerar los Misterios más sagrados de nuestra Sagrada Religión como “mitos” o “metáforas”, ” sugiriendo sacrílegamente que la Transubstanciación y la Resurrección en sí son “mágicas” (no hay que tomarlas literalmente sino simbólicamente), y describir los sublimes dogmas marianos son “tonterías”.
Hay un aspecto casi grotesco de esta nivelación y simplificación de la Jerarquía para cumplir con el pensamiento dominante. El deseo de la Jerarquía de complacer a sus perseguidores y servir a sus enemigos siempre llega demasiado tarde y está fuera de sincronía, dando la impresión de que los Obispos están irremediablemente anticuados, ciertamente no están al día con los tiempos. Conducen a aquellos que los ven tan entusiasmados con su propia extinción a creer que esta demostración de sumisión cortesana a lo políticamente correcto no proviene tanto de una verdadera persuasión ideológica, sino más bien del miedo a ser barridos, a perder el poder y a no tener ya ese prestigio que el mundo todavía les paga, sin embargo. No se dan cuenta – o no quieren admitir – que el prestigio y la autoridad de los que son custodios proviene de la autoridad y el prestigio de la Iglesia de Cristo, y no de la miserable y lamentable falsificación de ella que ellos han creado.
Cuando esta antiiglesia se establezca plenamente en el eclipse total de la Iglesia Católica, la autoridad de sus dirigentes dependerá del grado de sometimiento al Nuevo Orden Mundial, que no tolerará ninguna divergencia con su propio credo y aplicará despiadadamente ese dogmatismo, t fanatismo y fundamentalismo que muchos Prelados y autodenominados intelectuales critican en los que siguen siendo fieles al Magisterio hoy en día. De esta manera, la iglesia profunda podrá seguir llevando la marca “Iglesia Católica”, pero será la esclava del pensamiento del Nuevo Orden, que recuerda a los judíos que, después de negar el reinado de Cristo ante Pilatos, fueron esclavizados por la autoridad civil de su tiempo: “No tenemos otro rey que el César” (Jn 19:15). El César de hoy nos ordena cerrar las iglesias, llevar una máscara y suspender las celebraciones con el pretexto de una supuesta pandemia. El régimen comunista persigue a los católicos chinos, y el mundo no escucha nada más que silencio de Roma. Mañana un nuevo Tito saqueará el templo del Concilio, transportando sus restos a algún museo, y la venganza divina a manos de los paganos se habrá logrado una vez más.
6. EL PAPEL INSTRUMENTAL DE LOS CATÓLICOS MODERADOS EN LA REVOLUCIÓN
 Algunos podrían decir que los Padres y Papas del Concilio que presidieron esa asamblea, no se dieron cuenta de las implicaciones que su aprobación de los documentos del Vaticano II tendría para el futuro de la Iglesia. Si este fuera el caso – es decir, si hubiera habido algún arrepentimiento posterior en su aprobación apresurada de textos heréticos o textos cercanos a la herejía – es difícil entender por qué no pudieron poner fin de inmediato a los abusos, corregir errores, aclarar malentendidos y omisiones. Y sobre todo, es incomprensible por qué la Autoridad eclesiástica ha sido tan despiadada contra aquellos que defendían la Verdad Católica, y, al mismo tiempo, eran tan terriblemente complacientes con los rebeldes y herejes. En todo caso, la responsabilidad de la crisis conciliar debe ser puesta a los pies de la Autoridad que, aun en medio de mil apelaciones a la colegialidad y a la pastoral, ha guardado celosamente sus prerrogativas, ejerciéndolas sólo en una dirección, es decir, contra el pusillus grex [pequeño rebaño] y nunca contra los enemigos de Dios y de la Iglesia. Las muy raras excepciones, cuando un teólogo hereje o un religioso revolucionario ha sido censurado por el Santo Oficio, sólo ofrecen una trágica confirmación de una regla que se ha aplicado durante décadas; sin mencionar que muchos de ellos, en los últimos tiempos, han sido rehabilitados sin ninguna abjuración de sus errores e incluso promovidos a posiciones institucionales en la Curia Romana o en el Ateneo Pontificio.
Esta es la realidad, tal como surge de mi análisis. Sin embargo, sabemos que, además del ala progresista del Concilio y el ala católica tradicional, hay una parte del Episcopado, el clero y el pueblo que intenta mantener la misma distancia de lo que considera dos extremos. Me refiero a los llamados “conservadores”, es decir, una parte centrista del cuerpo eclesial que termina “llevando agua” para los Revolucionarios porque, aunque rechaza sus excesos, comparte los mismos principios. El error de los “conservadores” consiste en dar una connotación negativa al tradicionalismo y en situarlo en el lado opuesto del progresismo. Su aurea mediocritas consiste en colocarse arbitrariamente no entre dos vicios, sino entre la virtud y el vicio. Son los que critican los excesos de la pachamama o de las declaraciones más extremas de Bergoglio, pero que no toleran que se cuestione al Concilio, por no hablar del vínculo intrínseco entre el cáncer conciliar y la metástasis actual. La correlación entre el conservadurismo político y el conservadurismo religioso consiste en adoptar el “centro”, una síntesis entre la tesis de la “derecha” y la antítesis de la “izquierda”, según el enfoque hegeliano tan apreciado por los partidarios moderados del Concilio.
En la esfera civil, el Estado profundo ha manejado la disidencia política y social utilizando organizaciones y movimientos que son sólo aparentemente de oposición, pero que en realidad son instrumentales para mantener el poder. Del mismo modo, en la esfera eclesial, la iglesia profunda utiliza a los “conservadores” moderados para dar una apariencia de ofrecer libertad a los fieles. El propio Motu Proprio Summorum Pontificum, por ejemplo, al tiempo que concede la celebración en forma extraordinaria, exige saltem impliciter [al menos implícitamente] que aceptemos el Concilio y reconozcamos la legalidad de la liturgia reformada. Esta estratagema impide a los beneficiarios del Motu Proprio plantear cualquier objeción, o se arriesgan a la disolución de las comunidades Ecclesia Dei. Y se inculca en el pueblo cristiano la peligrosa idea de que una cosa buena, para tener legitimidad en la Iglesia y en la sociedad, debe ir necesariamente acompañada de una cosa mala o, al menos, de algo menos bueno. Sin embargo, sólo una mente equivocada trataría de dar igualdad de derechos tanto al bien como al mal. Poco importa si uno está personalmente a favor del bien, cuando reconoce la legitimidad de los que están a favor del mal. En este sentido, la “libertad de elección” del aborto teorizada por los políticos democráticos encuentra su contrapartida en la no menos aberrante “libertad religiosa” teorizada por el Concilio, que hoy en día es defendida obstinadamente por la anti-Iglesia. Si no es permisible que un católico apoye a un político que defiende el derecho al aborto, es aún menos permisible que apruebe a un Prelado que defiende la “libertad” de un individuo de poner en peligro su alma inmortal “eligiendo” permanecer en pecado mortal. Esto no es misericordia; es un grave abandono del deber espiritual ante Dios para obtener el favor y la aprobación del hombre.
7. “SOCIEDAD ABIERTA” Y “RELIGIÓN ABIERTA”
Este análisis difícilmente estaría completo sin una palabra sobre el neo-lenguaje tan popular en la esfera eclesiástica. El vocabulario tradicional católico ha sido modificado deliberadamente, para cambiar el contenido que expresa. Lo mismo ha sucedido en la liturgia y la predicación, donde la claridad de la exposición católica ha sido reemplazada por la ambigüedad o la negación implícita de la verdad dogmática. Los ejemplos son interminables. Este fenómeno también se remonta al Vaticano II, que buscó desarrollar versiones “católicas” de los lemas del mundo. Sin embargo, me gustaría enfatizar que todas esas expresiones que se toman prestadas de los léxicos secularistas son también parte del neo-lenguaje. Consideremos la insistencia de Bergoglio en la “iglesia que sale”, la apertura como un valor positivo. De manera similar, cito ahora a Fratelli tutti:

“Un pueblo vivo y dinámico, un pueblo con futuro, es uno constantemente abierto a una nueva síntesis a través de su capacidad de acoger las diferencias” (Fratelli Tutti, 160).
“La Iglesia es un hogar con puertas abiertas” (ibid. 276).
“Queremos ser una Iglesia que sirve, que sale de su casa y sale de sus lugares de culto, sale de sus sacristías, para acompañar la vida, para sostener la esperanza, para ser signo de unidad… para construir puentes, para derribar muros, para sembrar semillas de reconciliación” (ibíd.).

La similitud con la Sociedad Abierta que persigue la ideología globalista de Soros es tan sorprendente que casi constituye un contrapunto de la Religión Abierta.
Y esta Religión Abierta está perfectamente en sintonía con las intenciones del globalismo. Desde las reuniones políticas “para un Nuevo Humanismo” bendecidas por los líderes de la Iglesia hasta la participación de la intelectualidad progresista en la propaganda verde, todo persigue el pensamiento dominante, en el triste y grotesco intento de complacer al mundo. El marcado contraste con las palabras del Apóstol es claro: “¿Estoy tratando de ganar la aprobación de los seres humanos, o de Dios? ¿O estoy tratando de complacer a la gente? Si todavía tratara de complacer a la gente, no sería un siervo de Cristo” (Gal. 1:10).
La Iglesia Católica vive bajo la mirada de Dios; existe para su gloria y para la salvación de las almas. La anti-iglesia vive bajo la mirada del mundo, complaciendo la apoteosis blasfema del hombre y la condenación de las almas. Durante la última sesión del Concilio Ecuménico Vaticano II, ante todos los Padres Sinodales, estas sorprendentes palabras de Pablo VI resonaron en la Basílica Vaticana:

“La religión del Dios que se hizo hombre se ha encontrado con la religión (pues tal es) del hombre que se hace a sí mismo Dios. ¿Y qué ha pasado? ¿Hubo un enfrentamiento, una batalla, una condena? Pudo haberla habido, pero no hubo ninguna. La vieja historia del samaritano ha sido el modelo de la espiritualidad del concilio. Un sentimiento de simpatía ilimitada ha impregnado todo el conjunto. La atención de nuestro Concilio ha sido absorbida por el descubrimiento de las necesidades humanas (y estas necesidades crecen en proporción a la grandeza que el hijo de la tierra reclama para sí mismo). Pero llamamos a los que se llaman humanistas modernos, y que han renunciado al valor trascendente de las realidades más elevadas, a que den al Concilio crédito al menos por una cualidad y a que reconozcan nuestro propio y nuevo tipo de humanismo: también nosotros, de hecho, más que ningún otro, honramos a la humanidad”[4].Esta simpatía [- en el sentido etimológico de συμπάϑεια, es decir, la participación en el sentimiento del otro -] es la figura del Concilio y de la nueva religión ( porque es tal) de la anti-iglesia. Una anti-iglesia nacida de la unión impura entre la Iglesia y el mundo, entre la Jerusalén celestial y la Babilonia infernal. Nótese bien: la primera vez que un Pontífice mencionó el “nuevo humanismo” fue en la sesión final del Vaticano II, y hoy lo encontramos repetido como un mantra por aquellos que lo consideran una expresión perfecta y coherente del mens [estado de ánimo] revolucionario del Concilio.[5]
Siempre en vista de esta comunión de intenciones entre el Nuevo Orden Mundial y la anti-iglesia, debemos recordar el Pacto Mundial sobre la Educación, un proyecto diseñado por Bergoglio “para generar un cambio a escala planetaria, para que la educación sea creadora de fraternidad, paz y justicia”. Una necesidad aún más urgente en este tiempo marcado por la pandemia”[6]. Promovido en colaboración con las Naciones Unidas, este “proceso de formación en la relación y la cultura del encuentro encuentra también espacio y valor en la ‘casa común’ con todas las criaturas, ya que las personas, al igual que se forman a la lógica de la comunión y la solidaridad, ya están trabajando “para recuperar la serena armonía con la creación”, y para configurar el mundo como “un espacio de verdadera hermandad” (Gaudium et Spes, 37). “[7] Como se puede ver, la referencia ideológica es siempre y únicamente al Vaticano II, porque sólo a partir de ese momento la anti-iglesia colocó al hombre en el lugar de Dios, a la criatura en el lugar del Creador.
El “nuevo humanismo” tiene evidentemente un marco ambiental y ecológico en el que están injertadas tanto la Encíclica Laudato Sì como la Teología Verde – la “Iglesia con rostro de Amazonas” del Sínodo de Obispos de 2019, con su culto idolátrico a la pachamama (madre tierra) en presencia del Sanedrín romano. La actitud de la Iglesia durante Covid-19 demostró, por un lado, la sumisión de la jerarquía a los diktats del Estado, en violación de las Libertas Ecclesiae, que el Papa debería haber defendido firmemente. Por otro lado, puso de manifiesto la negación de cualquier significado sobrenatural de la pandemia, sustituyendo la justa ira de Dios ofendida por los innumerables pecados de la humanidad y las naciones por una furia más perturbadora y destructiva de la Naturaleza, ofendida por la falta de respeto al medio ambiente. Me gustaría destacar que atribuir una identidad personal a la Naturaleza, casi dotada de intelecto y voluntad, es un preludio de su divinización. Ya hemos visto un preludio sacrílego de esto, bajo la misma cúpula de la Basílica de San Pedro.
El resultado final es el siguiente: la conformidad por parte de la anti-iglesia con la ideología dominante del mundo moderno establece una verdadera cooperación con poderosos representantes del estado profundo, comenzando con aquellos que trabajan por una “economía sostenible”, involucrando a Jorge Mario Bergoglio, Bill Gates, Jeffrey Sachs, John Elkann, Gunter Pauli.[8] 
[Será útil recordar que la economía sostenible también tiene implicaciones para la agricultura y el mundo del trabajo en general. El estado profundo necesita asegurar la mano de obra de bajo costo a través de la inmigración, que al mismo tiempo contribuye a la cancelación de la identidad religiosa, cultural y lingüística de las naciones involucradas. La iglesia profunda presta una base ideológica y seudo-teológica a este plan de invasión, y al mismo tiempo garantiza una participación en el lucrativo negocio de la hospitalidad. Podemos entender la insistencia de Bergoglio en el tema de los migrantes, reiterada también en Fratelli Tutti: “Se está extendiendo una mentalidad xenófoba de cierre y autocontrol” (ibíd. 39. “Las migraciones constituirán un elemento fundador del futuro del mundo” (ibíd. 40). Bergoglio utilizó la expresión “elemento fundador”, afirmando que no es posible hipotetizar un futuro sin migraciones].
Permítanme unas breves palabras sobre la situación política de los Estados Unidos en vísperas de las elecciones presidenciales. Fratelli Tutti parece ser una forma de respaldo del Vaticano al candidato demócrata, en clara oposición a Donald Trump, y llegó unos días después de que Francisco se negara a conceder una audiencia al Secretario de Estado Mike Pompeo en Roma. Esto confirma de qué lado están los hijos de la luz y quiénes son los hijos de la oscuridad.
8. LOS FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS DE LA “HERMANDAD”
El tema de la hermandad, una obsesión de Bergoglio, encuentra su primera formulación en Nostra Ætate y Dignitatis Humanae. La última encíclica, Fratelli Tutti, es el manifiesto de esta visión masónica, en la que el grito Liberté, Égalité, Fraternité reemplazó al Evangelio, en aras de una unidad entre los hombres que deja fuera a Dios. Nótese que el Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia firmado en Abu Dhabi el 4 de febrero de 2019 fue orgullosamente defendido por Bergoglio con estas palabras:

“Desde el punto de vista católico el documento no pasó ni un milímetro más allá del Concilio Vaticano II.”El cardenal Miguel Ayuso Guixot, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, comenta en La Civiltà Cattolica:

[“Con el Concilio, el terraplén se agrietó gradualmente y luego se rompió: El río del diálogo se ha extendido con las Declaraciones del Concilio Nostra Ætate sobre la relación entre la Iglesia y los creyentes de otras religiones y Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa, temas y documentos que están estrechamente ligados entre sí, y han permitido a San Juan Pablo II dar vida a encuentros como la Jornada Mundial de Oración por la Paz en Asís el 27 de octubre de 1986 y Benedicto XVI, veinticinco años después, hacernos vivir en la ciudad de San Francisco la Jornada de Reflexión, Diálogo y Oración por la Paz y la Justicia en el Mundo – Peregrinos de la Verdad, Peregrinos de la Paz. Por tanto,] el compromiso de la Iglesia católica en el diálogo interreligioso, que abre el camino a la paz y a la fraternidad, forma parte de su misión original y tiene sus raíces en el acontecimiento conciliar”[9].Una vez más, el cáncer del Vaticano II confirma que está en el origen de la metástasis bergogliana. El fil rouge [hilo común] que une el Concilio con el culto a la pachamama también pasa por Asís, como mi hermano Atanasio Schneider señaló acertadamente en su reciente discurso.[10]
Y hablando de la anti-iglesia, el obispo Fulton Sheen describe al Anticristo: “Como su religión será la hermandad sin la paternidad de Dios, engañará incluso a los elegidos.”[11] Parece que vemos la profecía del venerable arzobispo americano hacerse realidad ante nuestros ojos.
No es de extrañar, por tanto, que la infame Gran Logia de España, después de haber felicitado calurosamente a su paladín elevado al Trono, haya vuelto a rendir homenaje a Bergoglio con estas palabras:

[“El gran principio de esta escuela iniciática no ha cambiado en tres siglos: la construcción de una hermandad universal donde los seres humanos se llaman a sí mismos hermanos entre sí más allá de sus creencias específicas, sus ideologías, el color de su piel, su extracción social, su idioma, su cultura o su nacionalidad. Este sueño fraternal chocó con el fundamentalismo religioso que, en el caso de la Iglesia católica, dio lugar a duros textos que condenaban la tolerancia de la masonería en el siglo XIX]. La última encíclica del Papa Francisco muestra lo lejos que está la actual Iglesia Católica de sus posiciones anteriores. En “Fratelli Tutti”, el papa abrazó la Hermandad Universal, el gran principio de la masonería moderna.”[12]La reacción del Gran Oriente de Italia no es diferente:

“Estos son los principios que la masonería siempre ha perseguido y guardado para la elevación de la Humanidad.”[13]Austen Ivereigh, el hagiógrafo de Bergoglio, confirma con satisfacción esta interpretación que un católico consideraría, con razón, al menos inquietante.[14]]
Recuerdo que en los documentos masónicos de la Alta Vendita, desde el siglo XIX, se planeó una infiltración de la masonería en la Iglesia:

“Tú también pescarás algunos amigos y los llevarás a los pies de la Sede Apostólica. Vosotros habréis predicado una revolución por la tiara y la capa, marchando con la cruz y el estandarte, una revolución que no tendrá necesidad más que de una chispa para incendiar las cuatro esquinas del mundo.”[15].[9. LA SUBVERSIÓN DE LA RELACIÓN INDIVIDUAL Y SOCIAL CON DIOS
 Permítanme concluir este examen de los vínculos entre el Concilio y la crisis actual haciendo hincapié en una inversión que considero extremadamente importante y significativa. Me refiero a la relación del laico individual y la comunidad de fieles con Dios. Mientras que en la Iglesia de Cristo la relación del alma con el Señor es eminentemente personal, incluso cuando es transmitida por el Sagrado Ministro en la acción litúrgica, en la iglesia conciliar prevalece la relación de la comunidad y del grupo. Pensemos en su insistencia en querer hacer del Bautismo de un niño, o de la boda de un matrimonio, “un acto de la comunidad”; o en la imposibilidad de recibir individualmente la sagrada Comunión fuera de la Misa, y en la práctica común de acercarse a la Comunión durante la Misa incluso sin las condiciones necesarias. Todo esto está sancionado en base a un concepto protestante de participación en el banquete eucarístico, del que no se excluye a ningún invitado. Bajo este concepto de comunidad, la persona pierde su individualidad, perdiéndose en la comunidad anónima de la celebración. Así también, la relación del cuerpo social con Dios desaparece en un personalismo que elimina el papel de mediación de la Iglesia y el Estado. La individualización en el campo moral entra también en esto, donde los derechos y preferencias del individuo se convierten en fundamento para la erradicación de la moral social. Esto se hace en nombre de una “inclusión” que legitima todo vicio y aberración moral. La sociedad, entendida como la unión de varios individuos con el fin de alcanzar un objetivo común, se divide en una multiplicidad de individuos, cada uno de los cuales tiene su propio propósito. Esto es el resultado de un trastorno ideológico que merece ser analizado en profundidad, debido a sus implicaciones tanto en la esfera eclesial como en la civil. Sin embargo, es evidente que el primer paso de esta revolución se encuentra en los conciliares, comenzando por el adoctrinamiento del pueblo cristiano constituido por la Liturgia Reformada, en la que el individuo se funde en la asamblea despersonalizándose, y la comunidad se convierte en un conjunto de individuos al perder su identidad].
10. CAUSA Y EFECTO
La filosofía nos enseña que a una causa siempre le corresponde un cierto efecto. Hemos visto que las acciones llevadas a cabo durante el Vaticano II han tenido el efecto deseado, dando forma concreta a ese punto de inflexión antropológica que hoy en día ha llevado a la apostasía de la anti Iglesia y al eclipse de la verdadera Iglesia de Cristo. Por lo tanto, debemos comprender que, si queremos deshacer los efectos nocivos que vemos ante nosotros, es necesario e indispensable eliminar los factores que los causaron. Si este es nuestro objetivo, es evidente que aceptar – o incluso aceptar parcialmente – esos principios revolucionarios haría nuestros esfuerzos inútiles y contraproducentes. Por lo tanto, debemos tener claros los objetivos a alcanzar, ordenando nuestra acción a las metas. Pero todos debemos ser conscientes de que en esta labor de restauración no es posible hacer excepciones a los principios, precisamente porque el hecho de no compartirlos impediría cualquier posibilidad de éxito.
Por lo tanto, dejemos de una vez por todas las vanas distinciones sobre la presunta bondad del Concilio, la traición a la voluntad de los Padres Sinodales, la letra y el espíritu del Vaticano II, el peso magisterial (o la falta) de sus actos, y la hermenéutica de la continuidad frente a la de la ruptura. La anti-iglesia ha usado la etiqueta “Concilio Ecuménico” para dar autoridad y fuerza legal a su agenda revolucionaria, así como Bergoglio llama a su manifiesto político de lealtad al Nuevo Orden Mundial una “carta encíclica”. La astucia del enemigo ha aislado a la parte sana de la Iglesia, dividida entre tener que reconocer la naturaleza subversiva de los documentos conciliares, teniendo así que excluirlos del cuerpo del Magisterio, y tener que negar la realidad declarándolos apodícticamente ortodoxos para salvaguardar la infalibilidad del Magisterio. La Dubia representaba una humillación para aquellos Príncipes de la Iglesia, pero sin desatar los nudos doctrinales puestos en conocimiento del Romano Pontífice. Bergoglio no responde, precisamente porque no quiere negar o confirmar los errores implícitos, exponiéndose así al riesgo de ser declarado hereje y perder el papado. Este es el mismo método utilizado con el Concilio, donde la ambigüedad y el uso de una terminología imprecisa impiden la condena del error que se ha implicado. Pero el jurista sabe muy bien que, además de la violación flagrante de la ley, se puede también cometer un delito eludiéndola, utilizándola para fines malvados: contra legem fit, quod in fraudem legis fit. [lo que elude la ley está en contra de ella.]
11. CONCLUSIÓN 
La única manera de ganar esta batalla es volver a hacer lo que la Iglesia siempre ha hecho, y dejar de hacer lo que la anti-iglesia nos pide hoy – lo que la verdadera Iglesia siempre ha condenado. Pongamos a Nuestro Señor Jesucristo, Rey y Sumo Sacerdote, de nuevo en el centro de la vida de la Iglesia; y antes de eso, en el centro de la vida de nuestras comunidades, de nuestras familias, de nosotros mismos. Devolvamos la corona a Nuestra Señora María Santísima, Reina y Madre de la Iglesia.
Volvamos a celebrar dignamente la Santa Liturgia tradicional, y a rezar con las palabras de los Santos, no con las divagaciones de los modernistas y herejes. Empecemos de nuevo a saborear los escritos de los Padres de la Iglesia y de los Místicos, y a echar al fuego las obras imbuidas de modernismo y sentimentalismo inmanentista. Apoyemos, con la oración y la ayuda material, a los muchos buenos sacerdotes que permanecen fieles a la verdadera Fe, y retiremos todo el apoyo a aquellos que han llegado a un acuerdo con el mundo y sus mentiras.
Y sobre todo – ¡lo pido en nombre de Dios! – abandonemos ese sentido de inferioridad que nuestros adversarios nos han acostumbrado a aceptar: en la guerra del Señor, no nos humillan (ciertamente merecemos toda la humillación por nuestros pecados). No, humillan a la Majestad de Dios y a la Esposa del Cordero Inmaculado. La verdad que abrazamos no viene de nosotros, sino de Dios. Negar la Verdad, aceptar que debe justificarse ante las herejías y errores de la anti-iglesia, no es un acto de humildad, sino de cobardía y pusilanimidad. Inspirémonos en el ejemplo de los Santos Mártires Macabeos, ante un nuevo Antíoco que nos pide sacrificar a los ídolos y abandonar al verdadero Dios. Respondamos con sus palabras, rezando al Señor: “Así que ahora, oh Soberano de los cielos, envía un buen ángel para sembrar el terror y el temblor ante nosotros. Con la fuerza de tu brazo, que estos blasfemos que vienen contra tu santo pueblo sean derribados” (2 Mac 15:23).
Permítanme concluir mi charla de hoy con un recuerdo personal. Cuando fui Nuncio Apostólico en Nigeria, conocí una magnífica tradición popular que surgió de la terrible guerra de Biafra, y que continúa hasta hoy. Participé personalmente en ella durante una visita pastoral a la Arquidiócesis de Onitsha, y me impresionó mucho. Esta tradición – llamada “Niños del Rosario en Bloque” – consiste en reunir a miles de niños (incluso muy pequeños) en cada pueblo o barrio para el rezo del Santo Rosario para implorar la paz – cada niño sosteniendo un pequeño trozo de madera, como un mini altar, con una imagen de Nuestra Señora y una pequeña vela en él.
En los días previos al 3 de noviembre, invito a todos a unirse a una Cruzada del Rosario: una especie de sitio de Jericó, no con siete trompetas hechas de cuernos de carnero tocadas por los sacerdotes, sino con el Ave María de los pequeños y los inocentes para derribar los muros del estado profundo y de la iglesia profunda. 
Unámonos con los pequeños en un Rosario de Niños en Bloque, implorando a la Mujer vestida de Sol, que el Reino de Nuestra Señora y Madre sea restaurado, y el eclipse que nos aflige acortado. 
Y que Dios bendiga estas santas intenciones.
 ______________________________
1] Padre Antonio Spadaro sj, Fratelli Tutti, la risposta di Francesco alla crisi del nostro tempo, in Formiche, 4 Ottobre 2020 (qui).
2] “El pontificado del Papa Francisco es como un estandarte que se alza ante los integristas católicos y los que equiparan la continuidad material y la tradición: La doctrina católica no sólo se desarrolla. A veces cambia realmente: por ejemplo en la pena de muerte, la guerra”, https://twitter.com/Johnthemadmonk/status/1313616541385134080/photo/1
https://twitter.com/massimofaggioli/status/1313569449065222145?s=21
[3]          «Dovremmo evitare di cadere in questi quattro atteggiamenti perversi, che certo non aiutano alla ricerca onesta e al dialogo sincero e produttivo sulla costruzione del futuro del nostro pianeta: negazione, indifferenza, rassegnazione e fiducia in soluzioni inadeguate»,
            cfr. https://www.avvenire.it/papa/pagine/papa-su-clima-basta-negazionismi-su-riscaldamento-globale
[4]          «Religio, id est cultus Dei, qui homo fieri voluit, atque religio – talis enim est aestimanda – id est cultus hominis, qui fieri vult Deus, inter se congressae sunt. Quid tamen accidit? Certamen, proelium, anathema? Id sane haberi potuerat, sed plane non accidit. Vetus illa de bono Samaritano narratio excmplum fuit atque norma, ad quam Concilii nostri spiritualis ratio directa est. Etenim, immensus quidam erga homines amor Concilium penitus pervasit. Perspectae et iterum consideratae hominum necessitates, quae eo molestiores fiunt, quo magis huius terrae filius crescit, totum nostrae huius Synodi studium detinuerunt. Hanc saltem laudem Concilio tribuite, vos, nostra hac aetate cultores humanitatis, qui veritates rerum naturam transcendentes renuitis, iidemque novum nostrum humanitatis studium agnoscite: nam nos etiam, immo nos prae ceteris, hominis sumus cultores». Paolo VI, Allocuzione per l’ultima sessione del Concilio Ecumenico Vaticano II, 7 Dicembre 1965,
            cfr. http://www.vatican.va/content/paul-vi/it/speeches/1965/documents/hf_p-vi_spe_19651207_epilogo-concilio.html
[5]          https://twitter.com/i/status/1312837860442210304
[6]          Cfr. http://www.educationglobalcompact.org
[7]          Congregazione per l’Educazione Cattolica, Lettera Circolare alle scuole, università e istituzioni educative, 10 Settembre 2020, cfr. http://www.educatio.va/content/dam/cec/Documenti/2020-09/IT-CONGREGATIO-LETTERA-COVID.pdf
[8]          https://www.lastampa.it/cronaca/2020/10/03/news/green-blue-la-nuova-voce-dell-economia-sostenibile-via-con-il-papa-e-bill-gates-1.39375988
            https://remnantnewspaper.com/web/index.php/articles/item/2990-the-vatican-un-alliance-architects-of-death-and-doom
[9]          Card. Miguel Ángel Ayuso Guixot, Il documento sulla Fraternità umana nel solco del Concilio Vaticano II, 3 Febbraio 2020. Cfr. https://www.laciviltacattolica.it/news/il-documento-sulla-fratellanza-umana-nel-solco-del-concilio-vaticano-ii/
[10]        https://www.cfnews.org.uk/bishop-schneider-pachamama-worship-in-rome-was-prepared-by-assisi-meetings/
[11]        Mons. Fulton Sheen, discorso radiofonico del 26 Gennaio 1947. Cfr. https://www.tempi.it/fulton-sheen-e-linganno-del-grande-umanitario/
[12]        https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=38792
[13]        https://twitter.com/grandeorienteit/status/1312991358886514688
[14]        https://youtu.be/s8v-O_VH1xw
[15]        «Vous amènerez des amis autour de la Chaire apostolique. Vous aurez prêché une révolution en tiare et en chape, marchant avec la croix et la bannière, une révolution qui n’aura besoin que d’être un tout petit peu aiguillonnée pour mettre le feu aux quatre coins du monde». Cfr. Jacques Cretineau-Joly, L’Église romaine en face de la Révolution, Parigi, Henri Plon, 1859 (qui).ompartir

Habla Mons. Viganò acerca del último escándalo de proporciones diabólicas sin precedentes de parte de Francisco.

miércoles, 21 de octubre de 2020

!”APROBACIÓN”! DE LAS UNIONES HOMOSEXUALES!!!

FUENTE: ALDO MARIA VALLI
Roma, 21 de octubre de 2020 – El sitio web Vatican News[1] ha anunciado que una película documental titulada “Francesco”, realizada por el director Evgeny Afineevsky, se proyectará hoy en el Festival de Cine de Roma.

Este documental – según la Agencia Católica de Noticias[2] y el sitio America, the Jesuit review[3] – hace públicos algunos de los pronunciamientos de Jorge Mario Bergoglio sobre la homosexualidad. Entre otras afirmaciones, estas frases son desconcertantes:

“Los homosexuales tienen derecho a formar parte de una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie ni hacerles la vida imposible por esto”[4].

“Lo que necesitamos hacer es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Estoy a favor de esto”[5].

No hace falta ser teólogo o moralista para saber que tales afirmaciones son totalmente heterodoxas y constituyen una causa muy grave de escándalo para los fieles.

Atención, sin embargo: estas palabras constituyen la enésima provocación con la que la parte ultraprogresista de la Jerarquía trata de provocar astutamente un cisma, como ya lo ha intentado con la exhortación postsinodal Amoris laetitia, la modificación de la doctrina sobre la pena capital, el Sínodo Panamazónico y la inmunda Pachamama, la Declaración de Abu Dhabi reiterada y agravada luego por la encíclica Fratelli tutti.

Parece que Bergoglio intenta descaradamente “subir la apuesta” en un crescendo de declaraciones heréticas, para obligar a la parte sana de la Iglesia – episcopado, clero y fieles – a acusarlo de herejía, para luego declararla cismática y “enemiga del Papa”.

Jorge Mario Bergoglio trató de obligar a algunos cardenales y obispos a separarse de la comunión con él, obteniendo como resultado no su propia deposición por herejía, sino la expulsión de los católicos que quieren permanecer fieles al perenne Magisterio de la Iglesia. Esta trampa tendría – en las presuntas intenciones de Bergoglio y su “círculo mágico” – el objetivo de consolidar su propio poder dentro de una iglesia que sólo sería nominalmente “católica” pero en realidad herética y cismática.

Este engaño cuenta con el apoyo de la élite globalista, los medios de comunicación y el lobby LGBT, al que muchos clérigos, obispos y cardenales no son ajenos. No olvidemos que en muchas naciones hay leyes vigentes que castigan como delito a quienes, también sobre la base de su propio Credo, consideran reprobable y pecaminosa la sodomía o no aprueban la legitimación del “matrimonio” homosexual. Un pronunciamiento de los obispos contra Bergoglio en un asunto como la homosexualidad podría autorizar a la autoridad civil a procesarlos con la aprobación del Vaticano.

Por lo tanto, Bergoglio tendría de su lado no sólo la “iglesia profunda” representada por los rebeldes como el Padre James Martin, s.j. y los exponentes del “camino sinodal” alemán, sino también el “estado profundo”. No es casualidad que el documental también contenga un respaldo al candidato demócrata en las próximas elecciones presidenciales estadounidenses, junto con una desconcertante condena de la política de la administración Trump, acusada de separar a las familias que intentan entrar ilegalmente en los Estados Unidos, cuando en realidad el presidente se enfrenta a la trata de personas y al tráfico de niños.

Así, mientras que a los obispos conservadores americanos se les prohíbe intervenir en el debate político en apoyo del Presidente Trump, el Vaticano puede permitirse interferir casualmente en las elecciones de su oponente democrático, uniéndose a la censura social y mediática de las gravísimas acusaciones contra la familia Biden.

Como católicos, estamos llamados a defender a los que defienden la vida, la familia natural, la soberanía nacional. Creímos tener al Vicario de Cristo de nuestro lado. Reconocemos dolorosamente que, en este choque de épocas, el que debería liderar la Barca de Pedro ha elegido ponerse del lado del Enemigo, para hundirla. Pensando en el valor de los Santos Pontífices para defender la integridad de la Fe y promover la salvación de las almas, sólo podemos observar: “Quantum mutatus ab illis!

  • Carlo Maria Viganò, Arzobispo

[1]https://www.vaticannews.va/it/papa/news/2020-10/papa-francesco-film-documentario-festival-cinema-roma.html

[2]https://www.catholicnewsagency.com/news/pope-francis-calls-for-civil-union-law-for-same-sex-couples-in-shift-from-vatican-stance-12462

[3]https://www.americamagazine.org/faith/2020/10/21/pope-francis-gay-civil-union-documentary

[4] «Homosexuals have a right to be a part of the family. They’re children of God and have a right to a family. Nobody should be thrown out, or be made miserable because of it».

[5] «What we have to create is a civil union law. That way they are legally covered. I stood up for that»

The ministry and validity of Mons. Thuc

THE CASE AGAINST BISHOP THUC
The Validity of the Thuc Lineage

Those tracing their ordinations and/or consecrations back to Bishop Thuc are legion, and in virtue of their sheer numbers alone, are drowning out the voices of those who legitimately call into question a very weighty issue with eternal consequences attached to it: Were the consecrations performed by Archbishop Thuc valid? Much of what I present below is an attempt to counter-balance the factual misinformation which seems prevalent everywhere regarding Bishop Thuc. On the part of some, there has been a considerable amount of “white-washing” of the not-so-edifying history of Bishop Thuc, with the result that many people have formed opinions on him based on factual errors and omissions.The victim of all this, besides truth itself, are all those well-meaning Catholics who have misplaced their trust in the validity of the Sacramental Orders emanating from him. I believe that this needs to be corrected.


1. BRIEF HISTORY OF BISHOP THUC

There is no reason to doubt the personal validity of Bishop Pierre Martin Ngo Dinh Thuc’s consecration. He was a valid bishop with the power to validly consecrate other bishops. Born in 1897, Bishop Ngo Dinh Thuc was consecrated a bishop in South Vietnam in 1938, and promoted to the dignity of Archbishop in 1960 by John XXIII.Bishop Thuc was an active participant in Vatican Council II and reportedly signed all of the documents of that council. After the close of Vatican Council II, Paul VI would not permit him to return to Vietnam, so Bishop Thuc started his life as a disgruntled exile in Rome. In 1968, Paul VI appointed Bishop Thuc as Titular Archbishop of Bulla Regia (an ancient, now vacant see in Tunisia).
The massive “Consecrations” startWhile living in Rome, Bishop Thuc got to know Fr. Ravaz, who at the time was teaching in Archbishop Marcel Lefebvre’s seminary in Switzerland. In the mid-1970’s, Fr. Ravaz became involved with a group of “visionaries” in Palmar de Troya, Spain, headed by an insurance broker, Clemente Dominguez Gomez, who believed that the “real” Paul VI was a prisoner of the Vatican and that the visible Paul VI was a living duplicate of the imprisoned one. (After Paul VI died in 1978, Dominguez claimed that Christ had mystically crowned him pope and he took the name of Gregory XVII. He subsequently started his own church and declared Paul VI to be a martyr-saint.)One day Fr. Ravaz told Bishop Thuc that “Our Lady” had work for him to do in Palmar de Troya, and so off went Bishop Thuc. On December 31, 1975, Bishop Thuc ordained Clemente and four other lay men to the priesthood, and just 12 days later he consecrated two of the five newly ordained men and three others to the episcopacy for the Palmar de Troya group. (As an aside, in less than 2 years Clemente “consecrated” to the episcopacy no less than 70 men.)Because Bishop Thuc did this without a mandate (permission) from Rome, on September 17, 1976, Paul VI “excommunicated” him. Thereupon Bishop Thuc quickly “repented” and renounced what he had done in Spain, and Paul VI lifted up the “excomunication”.On July 10, 1977, just six months after the Palmarian consecrations, we find Thuc consecrating his first bishop for the Old Catholic Church , Labat d’Arnoux (scismatics who left the Catholic Church after refusing to acknowledge the Council Vatican I). On February 2, 1977, Bishop Thuc conditionally consecrated another Old Catholic by the name of Jean Laborie (who, incidentally, had been previously consecrated four other times). Over the next few years, Bishop Thuc will consecrate at least three more bishops for the Old Catholic Church.1In 1978, Bishop Thuc moved to Toulon, France and took up residence with a Buddhist Vietnamese family. While there, he regularly assisted the Conciliar Bishop, Barthe de Frejus, at his Cathedral in Toulon.On April 16th, 1981, Holy Thursday, Bishop Thuc was caught concelebrating the New Mass with Barthe de Frejus. Yet a mere three weeks after this event, Bishop Thuc had his first flirt with traditional Catholicism and consecrated Guerard des Lauriers on May 7, 1981.Then on October 17, 1981, Bishop Thuc consecrated two traditionalists Mexican priests, Moises Carmona and Aldolfo Zamora.On April 18, 1982, and then again on September 25, 1982, Bishop Thuc consecrated two more traditionalist bishops, Luigi Boni and Christian Datessen respectively.Later in 1982, Bishop Thuc moved to New York to live with a traditionalist bishop of Thuc lineage – Louis Vezelis.On March 12, 1983, John Paul II excommunicated Bishop Thuc for once again consecrating without a mandate from Rome.On January 8, 1984, Bishop Thuc moved to Carthage Missouri to live at a Conciliar Vietmenese seminary located there, and it is there that he died on December 13, 1984.So in the course of six years, Bishop Thuc consecrated 15 men: 5 for the Palmarian Church, 5 for the Old Catholic schismatic church, and 5 for various sedevacantist groups headed mainly by the secret sect so called “catholic” called “LOS TECOS”.2 Was all of this done in an effort by Bishop Thuc to preserve traditional Catholicism, as some claim? The answer to this question can be clarified by examining the conduct of Bishop Thuc himself, being cognizant of the fact that a man’s actions do indeed, speak louder than his words.


2. BISHOP THUC – THE “TRADITIONALIST

The fact that Bishop Thuc, at least at certain times in his life, embraced some traditional practices is beyond dispute. Here is some of the evidence to support it:* Father Noel Barbara, a traditionalist priest, accompanied by Father Barthe, met with Bishop Thuc on two occasions, once in March, 1981 and again in January, 1982. He wrote of his visits:“Archbishop Thuc informed us that he celebrated Mass in his apartment early every morning, and always in the traditional rite… In the corner [Thuc’s apartment] was a table on which he celebrated the traditional rite as codified by Saint Pius V every morning.” 3* In 1988, several “traditionalist priests” flew to Germany to interview Drs. Hiller and Heller, two traditional Catholic Germans who produce a publication called Einsicht. Drs. Hiller and Heller, friends and advocates of Bishop Thuc, had personally known the then deceased Bishop and had been active participants in several of the Thuc consecrations. These interviews with Drs. Hiller and Heller were recorded and excerpts of them put into print:“Hiller said of Thuc: He said to himself, ‘I have nothing to lose. There is only one thing to continue the Catholic Church… When I ordain priests or consecrate bishops, perhaps, the Catholic Church will have a chance to continue.’” 4[It is outside of the scope of this article to address this and the other theological errors expressed by Bishop Thuc.]* The above named Einsicht published Bishop Thuc’s autobiography, reportedly written between 1978 and 1980. In this unauthenticated biography Bishop Thuc wrote:“Vatican II seems to have the same goal as Communism: temporal human bliss. The following scandal therefore occurred: Prohibition of the least attack against Communism. Therefore the dogma: ‘the natural goodness of all types of beliefs.’”

The publisher of this articule is not Sedevacantist, but Bishop Thuc declared himself to be “sedevacantist” in February, 1982, in an unauthenticated public declaration of Bishop Thuc, doctrine which does not match with his liberal doctrine within few years either before or after this declaration. We will take a closer look at this Declaration shortly, but here is the English translation, presented in its entirety:

“Declaration of Bishop Peter Martin Ngo Dihn Thuc
How does the Catholic Church appear today as we look at it? In Rome, John Paul II reigns as “Pope,” surrounded by the body of Cardinals and of many bishops and prelates. Outside of Rome, the Catholic Church seems to be flourishing, along with its bishops and priests. The number of Catholics is great. Daily the Mass is celebrated in so many churches, and on Sundays the churches are full of many faithful who come to hear the Mass and receive Holy Communion. 
But in the sight of God, how does today’s Church appear? Are the Masses both the daily ones and those at which people assist on Sundays pleasing to God? By no means, because that Mass is the same for Catholics as it is for Protestants therefore it is displeasing to God and invalid. The only Mass that pleases God is the Mass of St. Pius V, which is offered by few priests and bishops, among whom I count myself. 
Therefore, to the extent that I can, I will open seminaries for educating candidates for that priesthood which is pleasing to God. 
Besides this “Mass,” which does not please God, there are many other things that God rejects: for example, changes in the ordination of priests, the consecration of bishops, and in the Sacraments of Confirmation and of Extreme Unction.Moreover, the “priests” now hold to:1 modernism;2 false ecumenism;3 the adoration [or cult] of man;4 the freedom to embrace any religion whatsoever;5 the unwillingness to condemn heresies and to expel the heretics.Therefore, in so far as I am a bishop of the Roman Catholic Church, I judge that the See of the Catholic Church in Rome to be vacant; and it is necessary for me, as bishop, to do all that is needed so that the Catholic Church in Rome endures for the eternal salvation of souls.February 25, 1982 
Munich 
+Peter Martin Ngo-dinh-Thuc, Archbishop”

* Another piece of evidence is a joint declaration made by Bishop Thuc and the two Mexican priests he consecrated in 1981. It was published on May 26, 1983:“The Roman Catholic Bishops, united with His Excellency Archbishop Ngô Đình Thục, declare: 
That we support him in his valiant public declaration made regarding the vacancy of the Apostolic See and the invalidity and illicitness of the New Mass. We hold with him that the Apostolic See has been vacant since the death of Pope Pius XII by virtue of the fact that those who were elected to succeed him did not possess the canonical qualifications necessary to be legitimate candidates for the Papacy. 
… Based upon the Bull Cum Ex Apostolatus Officio of His Holiness Pope Paul IV, we hold that Angelo Roncalli was never a legitimate Pope and that his acts are completely null and void. 
We declare that the New “Mass” is invalid. … We declare that the introduction of this New “Mass” also signals the promulgation of a new humanistic religion in which Almighty God is no longer worshipped as he desires to be worshipped. … Those who have accepted this New ‘Mass’ have, in reality and without taking notice of it, apostatized from the true faith; they have separated themselves from the true Church and are in danger of losing their souls, because outside the Church founded by Jesus Christ no one can be saved. For this reason, we invite the faithful to return to their Faith from which they have strayed. 
We reject the heretical Decree on Religious Freedom which places the divinely revealed religion on an equality with false religions. This decree is a clear and evident sign of the denial of our holy traditions by the apostate and schismatic hierarchy. 
We declare that no one can oblige us to separate ourselves from the true Church, from that Church instituted by Christ Himself and which is destined to last until the consummation of the world just as He instituted it. … We give thanks to God for the integrity of our Faith and we beseech His grace that we may be able to persevere in it. We pray for those who have lost this Faith by accepting the heretical changes that have given rise to a new Church and to a new religion.”


The final piece of evidence is another declaration which Bishop Thuc along with five other Thuc “bishops,” purportedly signed in Mexico. This declaration is quite lengthy even in its abridged form, which was published by the traditionalist magazine, The Seraph. As this declaration contains nothing not already addressed in Thuc’s other two declarations, and as its abridged form is three full pages long, it has not been reproduced here. It is of interest, however, that this declaration bears the same date as the one just reproduced above: May 26, 1983 – for this feeds the theory of some that Bishop Thuc’s public traditionalist stands were being orchestrated by others.


3. BISHOP THUC –  TRADITIONALIST? REALLY?

The above “declarations” are only one face of the many-faced Bishop Thuc had.
Vatican Council II – 1962-65

If Bishop Thuc had been a true traditional Catholic bishop, he would have been faithful to the great responsibility God had placed on his shoulders as a successor of the Apostles, i.e., to recognize that all his “efforts must aim at preserving the truth faith.” (Cath. Ency., Bishops, Obligations) When Vatican Council II was threatening to shipwreck the spiritual welfare of his flock, his obligation to take a firm stand with orthodoxy was greater than ever, for “if it is dangerous for the helmsman to leave the ship when the sea is calm, how much more so when it is stormy.” (Pope Nicholas I, cf. VII, qu. i, can. Sciscitaris). His solemn responsibility, as a chosen vessel of God, was “not to personally desert his flock, neither on account of any temporal convenience nor on account of any imminent personal danger, as the good shepherd ought to lay down his life for his sheep.” (St. Thomas, Summa, 2nd of 2nd, 185, 5) Such is the role of a bishop in relation to his flock when spiritual danger lurks.
So when it became obvious that Vatican Council II was attempting to destroy Catholicism, and do not to preserve it, where was Bishop Thuc? Where is to be found the record of him “preserving the true faith” at Vatican Council II? The answer is that there is no record of him doing this. He was silent while Catholicism was being assaulted. Was the reason that Bishop Thuc didn’t speak out at the Council in defense of true Catholicism due to the fact that he was simply a timid old man, too cowardly to speak out, as some have suggested? The record shows that he was not afraid to speak out, and speak out as he indeed did so but never against the errors of Vatican Council II though; on the contrary, shockingly, he railed against the Council because it wasn’t liberal enough!  Below are two quotes from Bishop Thuc given at Vatican Council II:


Much of the quoted material given below in this section on Bishop Thuc is grammatically ungainly, but in an effort to preserve accuracy, it is presented without modification, unless otherwise noted.

“With great consolation I see present in these assemblies the delegates of the non-Catholic Christian Churches, to be witnesses of our fraternity, sincerity and liberty. But where are the delegates or observers of the non-Christians? Do they then not need this wondrous sight of the unity of the Catholic Church? Or do they not need an explanation of our Christian faith? What! do the people whom they represent not form a third part—or rather more truly the greater part— of these scattered sheep that Christ eagerly desired to enter into one sheepfold? The scandal coming to the whole world from the absence of any invitations sent to the chiefs of the non-Christian religions I expounded in the central commission—but in vain. I earnestly begged the council to make good the omission, so that this most loathsome discrimination between some religions and religions may not longer be found. This absence of an invitation to the heads of the Christian religions confirms in a certain manner that prejudice creeping through the Asiatic and African world: ‘The Catholic Church is a church for men of white color and not for colored men.’” (Acta Synodalia Vaticani II, vol. 2, part 1, pp. 358-359) 


“…it seems to me an extraordinary thing that in the schema concerning the people of God, express mention is nowhere made of women, so that the Church appears totally masculine, whereas the reality is quite different. Do not women constitute the greater part of the laity—even of ecclesiastical prescriptions? Of course I well know the Church had to behave like this in order not to offend the prejudices of those ages. Thus, St. Paul imposed the veil on women in Church, lest they displease the angels. So why must men proudly enter the church bareheaded which is contrary to the custom of clerics today both in the West and the East? In the same way, silence was imposed on women whereas in this Basilica the walls recently resounded to the voices of the Fathers. So to, nuns must obtain the permission of churches to wash the sacred linens. And likewise this unjust discrimination appears here and now in this conciliar hall… Why is it that in our atomic age, when almost everywhere in the world women have obtained juridical equality with men, it is only in the Church of Christ that they still suffer these injurious discriminations… I eagerly seek… these discriminations against the most valiant sex be eradicated. Last of all I shall be grateful to him who can present me with a plain apodictic text of the Gospel which excludes the sisters of the Blessed Virgin Mary from the sacred functions.” (Acta Synodalia Vaticani II, vol. 2, part 3, pp. 513)


Since the focus of this article is concerning the validity of Thuc’s consecrations, all of the errors contained in these two paragraphs will have to be addressed elsewhere. It is sufficient to note here that out of his own mouth he established himself to be anything but a traditional Catholic, for while the very heart and soul of Catholicism was under attack, his concerns were with ecumenism, with non-Christians, and with equal rights for women. Sadly, it didn’t end there.

  • In reference to the Palmar de Troya consecrations, as noted above, Paul VI excommunicated Bishop Thuc. Did Bishop Thuc ignore the “excommunication” on the legitimate grounds of the state of necessity as Archbishop Lefebvre did, consecrating as “survival operation”? Bishop Thuc, far from it, in fact acknowledged the excommunication as valid:

“The Prelate [Bishop Thuc], as soon as he realized the gravity of the facts, deplored and repudiated what he had done, and sought to impede further abuses. He then humbly placed himself at the disposition of ecclesiastical authority. For this purpose he hastened to request from the Holy Father absolution of the excommunication he had incurred and he wrote to His Eminence Cardinal Bueno y Monreal, Archbishop of Seville, a letter in which, recognizing his own error, he asked pardon for ‘the grave scandal given to the faithful and for the immense harm caused to the Church by placing in danger its unity.’” (L’Osservatore Romano, English Edition, Sept. 17, 1976)


In Bishop Thuc’s autobiography, written between 1978 and 1980, he praises the mason Pope John XXIII:“The second Vatican Council was due to John XXIII’s initiative. His epithet was “the good”, but in my insignificant opinion, this very devout, very saintly Pope was a weakling.” 


Father Barthe, referenced above, writes further of Bishop Thuc’s when he and Father Noel Barbara went to France to meet with Bishop Thuc on January 7, 1981. Again we cite his article – Fortes in Fide, #12: “He [Bishop Thuc] is at the Cathedral. We went there and found him assisting in the synaxe [i.e., the “Novus Ordo Missae”] of one of the priests…” 


“With the authorization of the conciliar bishop of Toulon, Thuc had a confessional allotted to him in the conciliar bishop’s cathedral, and until the beginning of 1982, Thuc served daily at the new masses celebrated in this same cathedral.” 


“Father Barbara asked him what his relations with the [Conciliar] bishop of the cathedral were. He responded that the [Conciliar] Bishop of Toulon had given him the task of providing the Vietnamese with Confession, and also the powers of confession for anyone who came to him. Once a year, on Holy Thursday, he invited the elderly Archbishop to concelebrate mass with him in the new rite…” 


* In a recorded debate between traditionalist “priests” William Jenkins and Anthony Cekada has Jenkins making this unchallenged statement:“We know that Archbishop Thuc, allegedly before he consecrated Father Guerard des Lauriers, had to state categorically that John Paul II was not the pope. Then he appears to consecrate Guerard des Lauriers, and we have it on the authority of Hiller and Heller, that he was constantly invoking John Paul II’s name in the ceremony, as authorizing him to consecrate Guerard des Lauriers.”
“It is a fact, we have it on record, we have the sworn testimony, that during the consecration of Guerard des Lauriers, that Guerard des Lauriers himself had to continually intervene in the ceremony and tell Archbishop Thuc ‘you can’t say that.’ Because he continually invoked John Paul the II’s name in spite of the fact that just two weeks before he said that he’s not the pope.”5
* Bishop Thuc died on December 13, 1984, at the Conciliar Seminary of Our Lady of the Ozarks, Carthage, Missouri. Five days after his death the following was published as his last public statement:“I, undersigned, Peter Martin Ngo Dinh Thuc, Titular Archbishop of Bulla Regia, and Archbishop Emeritus of Hue, wish to publicly retract all my previous errors concerning my illegitimately ordaining to the Episcopate, in 1981, several priests, namely Revs. M. L. Guerard des Lauriers, O. P., Moses Carmona, and Adolpho Zamora, as well as my denial of the Second Vatican Council, the new ‘Ordo Missae’, especially the dignity of His Holiness, Pope John Paul II, as actually legitimate successor of St. Peter…I wish to sincerely ask you all to forgive me, praying for me, and redressing all scandal caused by such regrettable actions and declaration of mine. I would also like to exhort the above mentioned priests who had illegitimately been ordained to the Episcopate by me in 1981, and all others whom they have in turn ordained bishops and priests, as well as their followers, to retract their error, leaving their actually false status, and reconciling themselves with the Church and the Holy Father, Pope John Paul II.”
Bishop Thuc consecrated at least 15 men, why is he singling out here only three of them? Did he find no error in consecrating the others? Why have these three and these three alone drawn out from him a final mea culpa?So, Bishop Thuc’s final statement neatly sums up in words what had in fact been his conduct in life, that with the exception of a period spanning less than three years, Bishop Thuc had been accepting implicitly or explicitly the errors of Vatican II; that’s how he lived, that’s where he died, and that’s what he professed to believe when he died.


4. BISHOP THUC – WEIRD THEOLOGY

We have already seen some of the strange notions put forward by Bishop Thuc during his attendance at the Council of Vatican II. His own biography gives us even further insight into his liberal and unorthodox mentality:
Irregularities in Conferring OrdersBishop Thuc was a well educated man, having received doctorates in philosophy, theology, and Canon Law, as well as a license to teach from the renowned Sorbonne. So if really he was absent from suffering from some kind of dementia, he would have certainly known the gravity of bestowing Orders upon unworthy candidates, as well as the gravity of conferring Orders contrary to the manner prescribed by the Church. Yet, this is exactly what he did; he ordained and consecrated people wholly unfit for Orders and sometimes did so contrary to Church law governing such matters.
* Again, we turn to Fathers Barbara and Barthe as witnesses:
“Father Barbara reminded him that he had visited him during the previous year to ask for information about a certain Garcia of Marseille who the Archbishop had ordained. Archbishop Thuc informed us that he regretted having done so, because he had come to know that the Father in question was mentally unbalanced…” 
“Father then explained to him the reason for our visit. A Mexican friend, Father Marquette, had informed us that he had consecrated the curé of Acapulco, Father Moses Carmona, and another Mexican, Father Zamora. The Archbishop admitted that such was the case. ‘I didn’t know them. There were two Germans, Heller and Hiller, who brought them to me and asked that I consecrate them. I had confidence in these two gentlemen because I knew Mr. Heller. He is a very fine person.” 
“Evaluation. Archbishop Ngo Din Thuc… gave us the impression that matters of licitness were not very important for him.”
* Dr. Hiller was asked about Bishop Thuc’s consecration of a member of the schismatic Old Catholic Church:“‘[H]ow could he [Thuc] think to continue the Catholic Church through an Old Catholic?’ Dr. Hiller replied: ‘He thought that when he would be ordained as a priest or consecrated, he would be a Catholic, a Roman Catholic, not an Old Catholic. He knew exactly that the Old Catholic Church isn’t the Roman Catholic Church.’”And this from a man who possessed three doctorates!
* As already noted, in 1978 Bishop Thuc consecrated two men, Roger Kozik and Michel Fernadez. These two individuals present yet another case against Bishop Thuc for imposing his hands on unworthy candidates.“‘Brought before the criminal court of Agen, Messrs. Kozik and Fernandez were charged with racketeering, and then released. Then they were prosecuted in the court of appeals for fraud, and were sentenced to eight months in prison with parole… A police investigation determined in 1989 that the total of the contributions, which had passed through their private accounts, reached seventy-five million francs, or 7,500,000,000 old French francs.’ [A footnote says the sum was equal to fourteen million U.S. dollars.]” 6
* There is also an interesting letter written by Father Adolfo Zamora in which he expresses doubts about the validity of his own consecration:“Ever since my episcopal consecration two years ago, I have not been officially recognized as a bishop [by the organization to which he belonged: Union Catolica Trento]. Now I do not know if I am a bishop.”7And that’s the crux of the problem Father, neither does anyone else.


5. SOUNDNESS OF MIND?

The soundness of Bishop Thuc’s mind is a frequently recurring issue, and it is so for good reason. Much has been said elsewhere about Bishop Thuc enabling the Palmarians in founding their new Church by ordaining and consecrating clergy for them. His gullibility in this instance is truly astonishing, as he recorded in his own autobiography:“Then a priest came to me, one I had met before in Ecône, Switzerland. He told me outright: ‘Excellency, the Holy Virgin sends me in order for me to send you to central Spain immediately to render her a service. My car is ready for you at the parsonage’s door and we will immediately depart in order to be there for Christmas.’” 
“Stunned by this invitation, I said to him: ‘If it is a service that the Holy Virgin required, I am ready to follow you to the end of the world, but I must inform the priest because of the Christmas Mass and must pack my bag.” 
Soundness of mind, what others have observed:• “A newsletter which supports Mgr. Ngo describes him as a ‘timid Asiatic who was easily influenced,’ and continues: ‘Once again, realize the fact that Mgr. Ngo, physically and psychologically worn out, … only wants peace and quiet … It should be noted that this prelate has acquired some complexes, and that age doesn’t help things.’”8• “Mgr. Thuc said he ‘had the mind of a child,’ meaning that ‘he was guileless and somewhat naïve in dealing with others, a fact which explains why he did certain consecrations which he later regretted.’”9• “According to one priest at the time who met him, Mgr. Thuc ‘went in and out of lucidity.’”10• “Conciliar Bishop Gilles Barthe, with whom Mgr. Thuc publicly concelebrated the New “Mass” and in whose diocese he finally settled, told in the French monthly La Documentation Catholique (February 21, 1982) of his concerns surrounding the elderly prelate’s activities. ‘I voice the most express reservations about the value [validity] of these ordinations,’ he stated, then going on to question Mgr. Thuc’s lucidity during the rites: ‘It is even less [clear] for the ordinations done in his house at Toulon. It is permitted to ask oneself up to what point he was well aware of the acts which he did and to what point his liberty went…’”11
One author summarized Bishop Thuc’s activities quite well:“He [Bishop Thuc] seemed to do and say what those around him wanted him to do and say. He acted as if he did not have a mind of his own. When he was under the influence of the Novus Ordo clergy, he did and said what they wanted. When the Old Catholics came to him for episcopal consecration, he did what they wanted. When under the influence of Hiller and Heller, he accommodated them. Then, when he was back under the influence of the Novus Ordo, he did what they wanted and repudiated what he had done and said under the influence of Hiller and Heller.”12We hope and pray that Bishop Thuc did in fact have a mental deficiency, because in considering all of the evil that has emanated from his reckless ordinations and consecrations, this successor of the Apostles, who possessed three doctorates and other degrees of learning, would have been horribly culpable before the judgment seat of God, unless he did indeed “have the mind of a child.”


6. BISHOP THUC’S CREDIBILITY

So far, we have produced a significant amount of evidence challenging the notion that Bishop Thuc was a traditionalist whose only intention in conferring Orders was to preserve true Catholicism. Standing in opposition to all of this evidence, are some statements attributed to Bishop Thuc himself. If Bishop Thuc had been a credible man, then his statements might carry some weight. But was he credible? Simply because he said something, do we have good reason for believing it?According to Bishop Thuc’s own autobiography, when he was snookered into going to Palmar de Troya to bestow Orders, he found himself in a little bit of a pickle, because it was Christmas Eve and he was scheduled to offer Christmas Mass in the local Conciliar church. So, did he tell the priest, at whose parish he was assisting, the truth about why he could not offer Christmas Mass? Or if unwilling to tell him the truth, did he simply inform him that he was unable to offer the Mass for personal or private reasons? No, he didn’t do that, instead, he chose to lie.“I called the Sexton [sacristan] and asked him to inform the priest about Christmas Mass. I told him that I would immediately go to France because of urgent family matters and would return promptly in two weeks…”The Palmar deceits didn’t end there:“When asked about the fiasco of Palmar de Troya, Dr. Hiller tried to excuse Thuc saying that he did what he did because ‘he was a very simple believing man.’ When Thuc was asked about this by Vatican authorities, Dr. Hiller said: ‘Thuc said to Rome after this catastrophe which happened there. He thought that he had been told to him that Paul VI was in bilocation there in Palmar.’” 
“Hiller said that Thuc knew exactly what he was saying when he said this and that this allusion to the bilocation of Paul VI, as his excuse for doing the Palmar de Troya consecrations, was an exercise in diplomacy and that Thuc often gave such answers. Hiller said of Thuc: ‘He had had a lot of answers in this direction, yes. When asked him not very intelligent [sic] or one thought he wasn’t clear he gives such answers.’” 13It has already been noted above that after Bishop Thuc was “excommunicated” for the Palmar consecrations, how he “recognized his own error” and issued his mea culpa for it. And yet, barely 4 months later, we find Bishop Thuc laying hands on Jean Laborie to make him a bishop of an anti-Catholic Church, the Old Catholic Church. So, was Bishop Thuc’s acknowledged error and contrition real? Or was it done simply to deceive the Vatican in order to get his “excommunication” lifted? Another “exercise in diplomacy” that Dr. Hiller referred to?

Bishop Thuc Inadvertently Judged Himself to be An ApostateFurther in his 1983 Declaration:“We declare that the New ‘Mass’ is invalid… We declare that the introduction of this New “Mass” also signals the promulgation of a new humanistic religion in which Almighty God is no longer worshipped as he desires to be worshipped… Those who have accepted this New ‘Mass’ have, in reality and without taking notice of it, apostatized from the true faith; they have separated themselves from the true Church and are in danger of losing their souls…”If Bishop Thuc believed that the New “Mass” was invalid, then why did he concelebrate the New Mass in France and why did he regularly serve it as an Acolyte? By doing so, isn’t he, by his own definition, admitting to partaking in a “new humanistic religion”?And furthermore, doesn’t concelebrating the New Mass and serving it as an Acolyte constitute Bishop Thuc as having “accepted this New ‘Mass’”? And consequently, didn’t he, according to his own Declaration, “apostatized from the true faith” and “separated [him]self from the true Church”?We don’t need to pass judgment on Bishop Thuc, he just passed judgment on himself: in virtue of his own Declaration, he judged himself an apostate.13
We continue with his 1983 Declaration:“We reject the heretical Decree on Religious Freedom which places the divinely revealed religion on an equality with false religions. This decree is a clear and evident sign of the denial of our holy traditions by the apostate and schismatic hierarchy…”He was part of that “apostate and schismatic hierarchy”! He participated in Vatican Council II! He was one of the culprits responsible for enacting this “heretical Decree on Religious Freedom”! So by the above statement, Bishop Thuc is actually affirming that he too was part of that hierarchy guilty of denying the holy traditions of the Faith.So how does one explain these evident contradictions? How does one reconcile such opposing statements? Was he suffering from a mental disorder? Was he simply everybody’s yes-man? Or was there perhaps something else motivating him?


7. MITRE FOR HIRE?

The sin of simony is the buying and selling of spiritual things. If a bishop were to ordain or consecrate someone for monetary gain, he would be guilty of the sin of simony, which besides being a sacrilege, would cause him to be both suspect of heresy and suspended.“All persons, even those of episcopal dignity, who through simony knowingly promote a man or are promoted [themselves] to orders, or who administer or receive other sacraments through simony, are suspect of heresy; clerics, moreover, incur a suspension reserved to the Holy See. (Canon 2371)There is evidence that Bishop Thuc was guilty of simony:Father Barbara explained:“What follows is the substance of what he said to me (Thursday, March 17, 1982), and I swear to its accuracy before God.‘I was then (1970) in Rome facing the impossibility of returning to Hue which I wanted to do. Paul VI called me. Expressing great friendship, he offered me a very large sum of money (Mgr. Thuc never told me the amount of the sum, and I never asked him). I was in great need of funds for the many [Vietnamese] refugees which I was obliged to help. I ended up by accepting his offer. As a result I was very happy and grateful to Paul VI. Fifteen days later Paul VI sent a Monsignor to my place of residence. This individual carried a prepared document with him: it was my resignation from the archdiocese of Hue.’”For 30 pieces of silver…It is tragic that instead of putting his trust in God’s caring providence, Bishop Thuc sold out for monetary considerations. God would have taken care of him, if only he had put God first.“Therefore I say to you: Be not solicitous for your life, what you shall eat, nor for your body, what you shall put on… seek not what you shall eat or what you shall drink: But your Father knoweth that you have need of these things. But seek ye first the kingdom of God and his justice: and all these things shall be added unto you.” (Matt. 12)


8. THE  FINAL DEATHBLOWS TO BISHOP THUC’S INTEGRITY

A sacrilege is the irreverent treatment of sacred things. For example, if someone goes through the external motions of conferring a Sacrament (a sacred thing), but withholds his intention of actually conferring that Sacrament, then no Sacrament takes place, as was noted above; instead a sacrilege occurs. This type of conduct is referred to as simulating (faking) a Sacrament. Like simony, the sacrilegious simulating of a Sacrament is a grievous sin and offense against God.Now since no one can ever be 100% certain that the minister of a Sacrament has the intention of “doing what the Church does,” the integrity of the sacramental minister is obviously of upmost importance. If a valid minister of a Sacrament employs the proper matter and form, and gives no cause for one to suspect his intention, we accept the Sacrament as valid. But what if the minister gives us cause to suspect him?
Bishop Thuc Admits to SimulationWhen inquiry was made about Bishop Thuc concelebrating the new mass with the Vatican II bishop of Toulon, the following testimony was given:“According to Drs. Hiller and Heller, who are close associates of him, and who are defenders of him, they claimed that they asked him how he could possibly do this? And his answer was, because the bishop of the diocese had been so kind to him, allowing him to hear confessions in the cathedral church, that he felt that he owed it to him to concelebrate the new mass with him. But, Archbishop Thuc said to these men, and we have this on tape, not just is writing, we have this on tape, their own voices; they said, that Archbishop Thuc told them, for what it is worth, that he withheld his intention in the process of doing this, that is, he simulated the sacrament of consecrating.”14 (William Jenkins)
It is worth noting that this testimony was admitted to during the above mentioned Cekada-Jenkins debate by Cekada himself, a pro-Bishop Thuc defender:“Father Jenkins, I concede all of this…” (Cekada) “I knew you would because they are facts and you know them as much as I do.” (Jenkins) “Sure, you got them from my articles.” (Cekada) “Well, no, no. We got them straight from the horses mouth, we got them from… yeah, we got them from your article, and from Hiller and Heller.” (Jenkins)Here we are presented with two witness (Hiller and Heller) who heard from Bishop Thuc himself that on at least one occasion he faked a Sacrament of the Church – he simulated saying Mass.15 As a consequence, he has parted company from those men whom the Church presumes to be trustworthy ministers of the Sacraments. He has given us reason to distrust him with the Sacraments of the Church.To help clarify this, consider this hypothetical scenario: Suppose you owned a bank and a prospective employee told you that he had once robbed a bank, would you hire him? Or if you were in charge of security and a prospective employee told you that he had been guilty of espionage in the past, again, would you hire him? No. For the simple reason that they could not be trusted. And if this is true in things pertaining to one’s temporal welfare, how much more is it true pertaining to one’s spiritual welfare? If a person cannot be trusted with your material assets or with your temporal security, how much more should he not be trusted with the eternal welfare of your soul? After all, what is the potential loss of material assets or physical security compared with the potential loss of God and eternal life?But this is what one must deal with when a minister of God has been discovered to have been so duplicitous as to go through the externals of having offered Mass and yet at the same time withheld his Sacramental intention.
Bishop Thuc Admits to Simulating Yet AgainThis admission by Bishop Thuc naturally gives rise to a follow-up question: If he admitted to doing it once, has he done it more than once? When he laid his hands on these various men of doubtful reputation, did he withhold his intention of conferring the Sacrament of Orders upon them? He says he did:“So after the questionable ordinations [Palmar de Troya], Bishop Ngo-Dinh-Thuc renounced his actions and published a letter saying that the ‘orders’ he had conferred were null and void because he had withheld all intention of conveying orders to the Palmar de Troya sect.” (Angelus Magazine, June 1982 edition – emphasis supplied)So we now have a second and independent source citing yet another admission from Bishop Thuc in which he stated that he simulated the Sacraments of the Church, with the end result being that at least 5 of his 15 so-called consecrations were certainly invalid, null and void; because by his own admission Bishop Thuc intentionally botched them.But, are these two statements true? Did Bishop Thuc in fact fake a “mass” and did he withhold his intention when conferring consecration? These are the questions the supporters of Bishop Thuc immediately raise as they impulsively jump to his defense. But if we are to apply the very same standard that the supporters of Bishop Thuc use in trying to defend the validity of his acts, i.e., the credibility of witnesses (in this case, two of the three witnesses are the very ones they themselves most often rely upon – Hiller and Heller), then one must accept the testimony just cited as factual evidence of the truth. If there was rebuttal evidence to be found, that would be one thing, but there is no rebuttal evidence to be found anywhere. This absence alone speaks volumes.In the normal course of events, if any bishop was falsely charged with such a serious crime as simulating the Sacraments of the Church, one would expect a very loud and vocal denial of the accusations, followed by immediate demands for correction and retraction. Perhaps a defamation suit might even be in order. But in the case of Bishop Thuc, the record is absolutely silent. The article in the Angelus magazine was published two and one-half years before his death, and yet there is not a peep of protest against it to be found anywhere. And the publication of the Angelus article is not the only instance of a mooted Bishop Thuc.Before Anthony Cekada was “pro-Thuc,” he was “anti-Thuc,” and he published a highly critical article against Bishop Thuc entitled “Two Bishops in Every Garage.” In this article, published two years before Bishop Thuc’s death, he charges that Bishop Thuc “simulated the celebration of Mass – simulation of a sacrament.” And yet again, nothing from Bishop Thuc – just more silence. Where are the denials and demands for retraction for the serious accusation against him found in this article? The fact of the matter is that there are none. And why not? Because in all probability, Bishop Thuc knew that this article and the one found in the Angelus magazine were both factual and correct. He had indeed simulated the Sacraments of the Church. After all, how could he deny it, when he had already admitted to it in the presence of witnesses?But no matter what angle you view this from; that is, Bishop Thuc really did void these acts by withholding his necessary Sacramental intention, or that Bishop Thuc just made those statements to get himself out of a pickle, the end result is the same – his integrity as a trustworthy minister of the Sacraments of the Church has been ruined. His conduct has come short of the minimum standard of moral certainty required by the Church for accepting the validity of the Sacraments conferred by him – most especially in the area of episcopal consecrations.


9. SUMMARY

Facts Casting Grave Doubt About the Validity of  the Thuc Consecrations:

• He attended the Vatican Council II and signed its decrees;• He publicly chastised the whole Council for not being ecumenical enough;

• He tried to get the Council to accept female equality in the church;

• With the possible exception of the Sacrament of the Eucharist, he never stated that the Sacraments of the Vatican II church were at least doubful, rather only that they were rejected by God;• He referred to John XXIII as a saintly pope;

• He accepted Paul VI’s excommunication as valid;• He ordained great numbers of men as priests and bishops without requiring them to renounce their false sects;• He ordained and consecrated men wholly unfit to be ministers;

• He regularly served as an acolyte at the new mass when in France;

• He concelebrated the new mass with a Vatican II bishop on at least several occasions;• He heard confessions with the permission of a modernist bishop;• Before his death, he exhorted some of his progeny to return to the Vatican II church;

• He complained that certain oriental eating customs were excluded from Holy Mass;• He was said to have been physically and psychologically worn out;

• His mental soundness had been publicly questioned by his contemporaries;

• Monetary gain has been acknowledged by his friends as being a motivating factor in his conferring of Holy Orders;

• He admitted lying to a Vatican II priest in his autobiography;

• His own friend said that he would often speak with duplicity;• He only acted like a traditionalist when around other traditionalists;

• He admitted to simulating “mass”;• He admitted that he withheld his sacramental intention when conferring Sacred Orders.


Now to recap what was already proven above; the Church’s minimum requirement for accepting the validity of a Sacrament is “moral certainty.” Moral certainty is one “which excludes all prudent fear of error, such that the opposite is reputed as altogether improbable.”Now in weighing all of the above evidence, the question becomes:• Does the certainty of Bishop Thuc’s consecrations reach such a level as to exclude all prudent fear of error?• Is the possibility that he did not validly consecrate, altogether improbable?It seems to me that no objective person possessing the use of right reason could conclude that Bishop Thuc’s consecrations were certain to the degree that they excluded all prudent fear of error, such that the opposite is reputed as altogether improbable.Catholics, therefore, must reject the validity of Bishop Thuc’s consecrations. And if we must reject Bishop Thuc’s consecrations, we of course must also reject all of the ordinations and consecrations emanating from the Thuc progeny, for the Thuc bishops cannot supply for what was originally wanting to the Sacrament of Orders – one cannot give to others that which they do not possess themselves. So the lack of moral certitude by which Catholics must reject the validity of Bishop Thuc’s Orders must also be applied to Bishop Thuc’s progeny.

_________________

01Claude Nanta of Torrini – 3/19/77, Roger Kozik and Michel Fernadez – 10/19/78

02Some claim the number is actually higher and some claim the number is lower, but these 15 men claimed to have received consecration from Bishop Thuc and are generally accepted as such.

03Fortes in Fides, #12

04The Sacred and the Profane – recorded interview, Dr. Kurt Hiller, February 10, 1988, Munich, Germany, page 60.

05Cekada-Jenkins video debate (9/17/02), part 14 of 16. The pro-Thuc Cekada acknowledged the factual accuracy of this statement by Jenkins. 

06Warning, Concerning A Sect, Fr. Barbara

07A letter written by Aldolfo Zamora, which was translated from Spanish and published May 21, 1984.

08Anthony Cekada – Two Bishops in Every Garage, citing Rene Rouchette, “Mise au point au sujet du sacre de Mgr. Guerard des Lauriers,” Lettres non-conformistes, no. 28, (Apr., 1982)

09The Athanasian citing Donald Sanborn – The Thuc Consecrations: A Postscript, 1993.

10Ibid.

11The Athanasian citing William Jenkins – The Thuc Consecrations: An Open Appeal To Father Donald Sanborn, 1993

12The Sacred and the Profane – p. 50.

13The Sacred and the Profane – recorded interview, Dr. Kurt Hiller, February 10, 1988, Munich, Germany, page 61.30Fortes in Fides, #1214The Sacred and the Profane – recorded interview, Dr. Kurt Hiller, February 10, 1988, Munich, Germany, pages 47-48.15Cekada – Jenkins debate, ibid.

14The Sacred and the Profane – recorded interview, Dr. Kurt Hiller, February 10, 1988, Munich, Germany, pages 47-48.15Cekada – Jenkins debate, ibid.

El ministerio de Mons. Thuc y su validez

EL CASO DE MOSEÑOR THUC

¿Se puede considera valida la linea sacerdotal y episcopal procedente de Mons. Thuc?

¿Fueron las consagraciones realizadas por el arzobispo Thuc válidas?

Gran parte de lo que presento a continuación es un intento de contrarrestar la desinformación fáctica que parece prevalecer en todas partes con respecto al obispo Thuc. Por parte de algunos, ha habido una cantidad considerable de “blanqueo” de la historia no tan edificante del obispo Thuc, con el resultado de que muchas personas se han formado opiniones sobre él basadas en errores y omisiones fácticas.

Víctimas de todo esto, además de la verdad misma, son todos aquellos católicos bien intencionados que han puesto la confianza en la validez de las Órdenes Sacramentales que emanan de él. Creo que esto debe corregirse.

1. BREVE HISTORIA DEL OBISPO THUC

No hay razón para dudar de la validez personal de la consagración del obispo Pierre Martin Ngo Dinh Thuc. Era un obispo válido con el poder de consagrar válidamente a otros obispos. Nacido en 1897, el obispo Ngo Dinh Thuc fue consagrado obispo en Vietnam del Sur en 1938 y ascendido a la dignidad de arzobispo en 1960 por Juan XXIII.

El obispo Thuc fue un participante activo en el Concilio Vaticano II y, según se informa, firmó todos los documentos de ese conciliábulo. Tras el cierre del Concilio Vaticano II, Pablo VI no le permitió regresar a Vietnam, por lo que el obispo Thuc comenzó su vida como un exiliado en Roma. En 1968, Pablo VI nombró al obispo Thuc como arzobispo titular de Bulla Regia (una antigua sede ahora vacante en Túnez).

Comienzan las masivas “Consagraciones”

Mientras vivía en Roma, el obispo Thuc conoció al P. Ravaz, quien en ese momento enseñaba en el seminario del arzobispo Marcel Lefebvre en Suiza. A mediados de la década de 1970, el P. Ravaz se involucró con un grupo de “visionarios” en Palmar de Troya, España, encabezados por un corredor de seguros, Clemente Domínguez Gómez, quien creía que el “verdadero” Pablo VI era un prisionero del Vaticano y que el visible Pablo VI era un doble del que estaba preso. (Después de la muerte de Pablo VI en 1978, Domínguez afirmó que Cristo lo había coronado místicamente como Papa y tomó el nombre de Gregorio XVII. Posteriormente fundó su propia iglesia y declaró a Pablo VI como un santo mártir).

Un día el P. Ravaz le dijo al obispo Thuc que “Nuestra Señora” tenía trabajo para él en Palmar de Troya, Mons Thuc “obedeció” inmediatamente. El 31 de diciembre de 1975, el obispo Thuc ordenó al sacerdocio a Clemente y a otros cuatro laicos, y tan solo 12 días después consagró a dos de los cinco hombres recién ordenados y a otros tres al episcopado del grupo Palmar de Troya. (Como acotación al margen, en menos de 2 años Clemente “consagró” al episcopado no menos de 70 hombres).

Debido a que el Mons Thuc hizo esto sin un mandato (permiso) de Roma, el 17 de septiembre de 1976, Pablo VI lo “excomulgó”. Entonces Mons. Thuc inmediatamente se “arrepintió” y renunció a lo que había hecho en España, y Pablo VI le levantó la “excomunión”.

El 10 de julio de 1977, apenas seis meses después de las consagraciones palmarianas, encontramos a Thuc consagrando a su primer obispo para la Iglesia Vetero-Católica, Labat d’Arnoux (son cismáticos desde el siglo XIX cuando abandonaron la Iglesia Católica después de negarse a reconocer el Concilio Vaticano I). El 2 de febrero de 1977, el obispo Thuc consagró condicionalmente a otro vetero-católico cismático llamado Jean Laborie (quien, dicho sea de paso, había sido previamente consagrado otras cuatro veces). Durante los próximos años, el obispo Thuc consagrará al menos tres obispos más para la Iglesia Vetero-Católica.(1)

En 1978, Mons. Thuc se mudó a Toulon, Francia y se instaló con una familia budista vietnamita. Mientras estuvo allí, asistió regularmente al obispo conciliar Barthe de Frejus en su catedral de Toulon.

El 16 de abril de 1981, Jueves Santo, el obispo Thuc fue sorprendido concelebrando la Misa Nueva con Barthe de Frejus. Sin embargo, apenas tres semanas después de este evento, el obispo Thuc tuvo su primer coqueteo con el catolicismo tradicional y consagró Guerard des Lauriers el 7 de mayo de 1981.

Luego, el 17 de octubre de 1981, Mons. Thuc consagró a dos sacerdotes mexicanos, Moisés Carmona y Aldolfo Zamora.

El 18 de abril de 1982, y luego nuevamente el 25 de septiembre de 1982, el obispo Thuc consagró dos obispos más, Luigi Boni y Christian Datessen respectivamente.

Más tarde, en 1982, el obispo Thuc se mudó a Nueva York para vivir con un “obispo” de su linea sacerdotal: Louis Vezelis.

El 12 de marzo de 1983, Juan Pablo II excomulgó al obispo Thuc por consagrar una vez más sin un mandato de Roma.

El 8 de enero de 1984, el obispo Thuc se mudó a Carthage Missouri para vivir en un seminario conciliar vietnamita, y es allí donde murió el 13 de diciembre de 1984.

En el transcurso de seis años, el Mons. Thuc consagró a 15 hombres: 5 para la Iglesia Palmariana, 5 para la iglesia cismática vetero-católica y 5 para varios grupos sedevacantistas encabezados principalmente por la secta secreta llamada “LOS TECOS”. ¿Todo esto fue hecho en un esfuerzo por el obispo Thuc para preservar el catolicismo tradicional, como algunos afirman? La respuesta a esta pregunta puede aclararse examinando la conducta del propio obispo Thuc, conscientes del hecho de que las acciones de un hombre realmente hablan más fuerte que sus palabras.

2. MONS. THUC – EL “TRADICIONALISTA”

El hecho de que el obispo Thuc, al menos en ciertos momentos de su vida, adoptó algunas prácticas tradicionales es indiscutible. Hay muchas pruebas de ello. Pero cabe destacar que la “autobiografia” que se dice que “escribió” Mons. Thuc”, donde se manifiesta su tradicionalismo, no ha sido hasta la fecha autentificada.

3. Mons. THUC – ¿ERA DE VERDAD TRADICIONALISTA?

Parece evidente de que Mons. Thuc no tenía tan sólo una cara, sino que tenia muchas que hacen dudar de su capacidad y lucidez mental:

– Concilio Vaticano II – 1962-65

Si el obispo Thuc hubiera sido un verdadero obispo católico tradicional, habría sido fiel a la gran responsabilidad que Dios había puesto sobre sus hombros como sucesor de los Apóstoles, es decir, reconocer que todos sus “esfuerzos deben apuntar a preservar la fe de la verdad.” (Catecismo. Enc., Obispos, Obligaciones). Cuando el Concilio Vaticano II amenazaba con hacer naufragar el bienestar espiritual de su rebaño, su obligación de adoptar una postura firme con la ortodoxia era mayor que nunca, porque “si es peligroso que el capitán se vaya del barco cuando el mar está en calma, cuánto más será su responsabilidad cuando el mar está tormentoso “. (Papa Nicolás I, cf. VII, qu. I, can. Sciscitaris). Su solemne responsabilidad, como vaso elegido por Dios, era “no abandonar personalmente su rebaño, ni por conveniencia temporal ni por peligro personal inminente, como el buen pastor debe dar su vida por sus ovejas. ” (Santo Tomás, Summa, 2 de 2, 185, 5). Tal es el papel de un obispo en relación con su rebaño cuando acecha el peligro espiritual.

Entonces, cuando se hizo evidente que el Concilio Vaticano II estaba tratando de destruir el catolicismo y no de preservarlo, ¿dónde estaba Mons. Thuc? ¿Dónde se encuentra registrado algún esfuerzo de él para preservar la verdadera fe durante el Concilio Vaticano II? La verdad es que se quedó callado mientras atacaban al catolicismo. ¿La razón por la que el obispo Thuc no habló en el Concilio en defensa del verdadero catolicismo se debió al hecho de que era simplemente un anciano tímido, demasiado cobarde para hablar, como algunos han sugerido? El registro muestra que no tuvo miedo de hablar, y hablar como de hecho lo hizo, pero nunca contra los errores del Concilio Vaticano II; por el contrario, sorprendentemente, ¡criticó al Consejo porque no era lo suficientemente liberal! A continuación se muestran dos citas de Mons. Thuc dadas en el Concilio Vaticano II:

“Con gran consuelo veo presentes en estas asambleas a los delegados de las Iglesias cristianas no católicas, para ser testigos de nuestra fraternidad, sinceridad y libertad. Pero, ¿dónde están los delegados u observadores de los no cristianos? Entonces, ¿no necesitan esta maravillosa visión de la unidad de la Iglesia Católica? ¿O no necesitan una explicación de nuestra fe cristiana? ¡Qué! ¿Acaso el pueblo a quien representan no forma una tercera parte —o mejor dicho, la mayor parte— de estas ovejas esparcidas que Cristo ansiosamente deseaba entrar en un redil? El escándalo que llegó al mundo entero por la ausencia de invitaciones enviadas a los jefes de las religiones no cristianas lo expuse en la comisión central, pero fue en vano. Rogué encarecidamente al consejo que corrigiera la omisión, para que esta discriminación tan repugnante entre algunas religiones y religiones ya no se encuentre más. Esta ausencia de invitación a los líderes de las religiones cristianas confirma de cierta manera ese prejuicio que se arrastra por el mundo asiático y africano: ‘La Iglesia Católica es una iglesia para hombres de color blanco y no para hombres de color’ ”. (Acta Synodalia Vaticano II, vol. 2, parte 1, págs. 358-359)

“… Me parece extraordinario que en el esquema del pueblo de Dios no se mencione expresamente a la mujer en ninguna parte, por lo que la Iglesia aparece totalmente masculina, mientras que la realidad es bastante diferente. ¿No constituyen las mujeres la mayor parte del laicado, incluso de las prescripciones eclesiásticas? Por supuesto, sé bien que la Iglesia tuvo que comportarse así para no ofender los prejuicios de aquellos tiempos. Así, San Pablo impuso el velo a las mujeres en la Iglesia, para que no desagradaran a los ángeles. Entonces, ¿por qué los hombres deben entrar con orgullo a la iglesia con la cabeza descubierta, lo cual es contrario a la costumbre de los clérigos de hoy tanto en Occidente como en Oriente? De la misma forma, se impuso el silencio a las mujeres mientras que en esta Basílica los muros resonaban recientemente al son de las voces de los Padres. Entonces, las monjas deben obtener el permiso de las iglesias para lavar la ropa sagrada. Y así mismo esta injusta discriminación aparece aquí y ahora en esta sala conciliar … ¿Por qué es que en nuestra era atómica, cuando en casi todo el mundo las mujeres han logrado la igualdad jurídica con los hombres, es sólo en la Iglesia de Cristo que todavía las padecen? discriminaciones injuriosas… busco con afán… que estas discriminaciones contra el sexo más valiente sean erradicadas. Por último, le estaré agradecido a quien pueda presentarme un texto sencillo y apodíctico del Evangelio que excluye a las hermanas de la Santísima Virgen María de las funciones sagradas ”. (Acta Synodalia Vaticani II, vol. 2, parte 3, págs. 513)

Dado que el tema central de este artículo es la validez de las consagraciones de Mons. Thuc, todos los errores contenidos en estos dos párrafos deberán abordarse en otra parte. Es suficiente señalar aquí que por su propia boca se no se le puede considerar para nada un católico tradicional, porque mientras el corazón y el alma del catolicismo estaban siendo atacados, sus preocupaciones eran con el ecumenismo, con los no cristianos y con la igualdad y los derechos de la mujer. Lamentablemente, no terminó ahí.

En referencia a las consagraciones del Palmar de Troya, como se señaló anteriormente, Pablo VI excomulgó al obispo Thuc. ¿El obispo Thuc ignoró la “excomunión” por motivos legítimos del estado de necesidad, como lo hizo el Mons. Lefebvre, consagrando 4 obispos y llamándola “operación supervivencia”? El obispo Thuc, lejos de imitar a Mons. Lefebvre, de hecho reconoció la excomunión como válida:

“El prelado [Mons. Thuc], tan pronto como se dio cuenta de la gravedad de los hechos, deploró y repudió lo que había hecho y trató de impedir más abusos. Luego se puso humildemente a disposición de la autoridad eclesiástica. A tal efecto se apresuró a pedir al Santo Padre la absolución de la excomunión en que había incurrido y escribió a Su Eminencia el Cardenal Bueno y Monreal, Arzobispo de Sevilla, una carta en la que, reconociendo su propio error, pedía perdón por ‘el gran escándalo dado a los fieles y por el inmenso daño causado a la Iglesia al poner en peligro su unidad ‘”(L’Osservatore Romano, edición en inglés, 17 de septiembre de 1976).

En la autobiografía del obispo Thuc, escrita entre 1978 y 1980, elogia al masón Papa Juan XXIII:

“El Concilio Vaticano II se debió a la iniciativa de Juan XXIII. Su epíteto era “el bueno”, pero en mi insignificante opinión, este Papa muy devoto y muy santo era un débil“.

El padre Barthe, mencionado anteriormente, escribe más sobre el obispo Thuc cuando él y el padre Noel Barbara fueron a Francia para reunirse con el obispo Thuc el 7 de enero de 1981. Nuevamente citamos su artículo – Fortes in Fide, # 12:

“Él [el obispo Thuc] está en la Catedral. Fuimos allí y lo encontramos ayudando en la sinaxe [es decir, en la nueva misa] de uno de los sacerdotes … Con la autorización del obispo conciliar de Toulon, Thuc le asignó un confesionario en la catedral del obispo conciliar, y hasta principios de 1982, Thuc sirvió a diario en las nuevas misas celebradas en esta misma catedral…El padre Bárbara le preguntó cuáles eran sus relaciones con el obispo [conciliar] de la catedral. Respondió que el obispo [conciliar] de Toulon le había encomendado la tarea de proporcionar a los vietnamitas la confesión, y también los poderes de confesión para cualquiera que acudiera a él. Una vez al año, el Jueves Santo, invitaba al anciano Arzobispo a concelebrar con él la misa en el nuevo rito… ”

En un debate registrado entre los “sacerdotes” tradicionalistas William Jenkins y Anthony Cekada, Jenkins hizo esta afirmación indiscutible:

“Es un hecho, lo tenemos registrado, tenemos el testimonio jurado, de que durante la consagración de Guerard des Lauriers, el propio Guerard des Lauriers tuvo que intervenir continuamente en la ceremonia y decirle al arzobispo Thuc ‘no se puede decir eso’. Porque él invocaba continuamente el nombre de Juan Pablo II a pesar de que apenas dos semanas antes dijo que él no era el Papa. ”(5)

El obispo Thuc murió el 13 de diciembre de 1984 en el Seminario Conciliar de Nuestra Señora de los Ozarks, Carthage, Missouri. Cinco días después de su muerte se publicó lo siguiente como su última declaración pública:

“Yo, abajo firmante, Peter Martin Ngo Dinh Thuc, Arzobispo Titular de Bulla Regia y Arzobispo Emérito de Hue, deseo retractarme públicamente de todos mis errores previos relacionados con mi ordenación ilegítima al Episcopado, en 1981, a varios sacerdotes, a saber Revs. ML Guerard des Lauriers, OP, Moses Carmona y Adolpho Zamora, así como mi negación del Concilio Vaticano II, el nuevo ‘Ordo Missae’, especialmente la dignidad de Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, como realmente legítimo sucesor de San . Peter …

Deseo pedirles sinceramente a todos que me perdonen, rezar por mí y reparar todo escándalo provocado por tan lamentables acciones y declaraciones mías.

También me gustaría exhortar a los sacerdotes antes mencionados que habían sido ordenados ilegítimamente al Episcopado por mí en 1981, y a todos los demás a los que a su vez han ordenado obispos y sacerdotes, así como a sus seguidores, a retractarse de su error, dejando su actual estado falso y reconciliarse con la Iglesia y el Santo Padre, el Papa Juan Pablo II ”.

El obispo Thuc consagró al menos a 15 hombres, ¿por qué señala aquí solo a tres de ellos? ¿No encontró ningún error al consagrar a los demás? ¿Por qué estos tres y estos tres solos le han sacado un mea culpa final?

Entonces, la declaración final del obispo Thuc resume claramente en palabras lo que de hecho había sido su conducta en la vida, que con la excepción de un período que abarca menos de tres años, el obispo Thuc había estado aceptando implícita o explícitamente los errores del Vaticano II; así es como vivía, ahí es donde murió, y eso es lo que profesaba creer cuando murió.

4. OBISPO THUC – EXTRAÑA TEOLOGÍA

Ya hemos visto algunas de las extrañas nociones presentadas por el obispo Thuc durante su asistencia al Concilio Vaticano II. Su propia biografía nos da aún más información sobre su mentalidad liberal y poco ortodoxa:

Irregularidades en la concesión de órdenes

Mons. Thuc era un hombre bien educado, habiendo recibido doctorados en filosofía, teología y derecho canónico, así como una licencia para enseñar de la renombrada Sorbona de París. De modo que si realmente no estuviera algún tipo de demencia, seguramente habría conocido la gravedad de otorgar Órdenes a candidatos no católicos, indignos, y gravemente ilícitas. Sin embargo, esto es exactamente lo que hizo; ordenó y consagró a personas totalmente no católicas o inadecuadas para las Órdenes y, a veces, lo hizo en contra de la ley de la Iglesia que gobierna tales asuntos.

Nuevamente, recurrimos a los padres Barbara y Barthe como testigos:

“El padre Bárbara le recordó que lo había visitado durante el año anterior para pedir información sobre un tal García de Marsella que había ordenado el arzobispo. El arzobispo Thuc nos informó que lamentaba haberlo hecho, porque había llegado a saber que el Padre en cuestión estaba mentalmente desequilibrado … ”

“Entonces mi padre le explicó el motivo de nuestra visita. Un amigo mexicano, el padre Marquette, nos había informado que había consagrado al cura de Acapulco, el padre Moisés Carmona, y a otro mexicano, el padre Zamora. El arzobispo admitió que ese era el caso. No los conocía. Había dos alemanes, Heller e Hiller, que me los trajeron y me pidieron que los consagrara. Tenía confianza en estos dos caballeros porque conocía al Sr. Heller. Es una persona muy buena “.

Se le preguntó al Dr. Hiller sobre la consagración del obispo Thuc de un miembro de la cismática Iglesia Vetero-Católica:

“’¿Cómo podría pensar él [Thuc] en continuar la Iglesia Católica a través de un cismático y hereje Vetero-Católico?’ El Dr. Hiller respondió: ‘Él pensó que cuando fuera ordenado sacerdote o consagrado, sería católico, un Católico romano, y ya no más Vetero-Católico. Sabía exactamente que la Iglesia Católica Antigua no es la Iglesia Católica Romana “.

¡Y esto de un hombre que poseía tres doctorados!

También hay una interesante carta escrita por el padre Adolfo Zamora en la que expresa dudas sobre la vigencia de su propia consagración:

“Desde mi consagración episcopal hace dos años, no he sido reconocido oficialmente como obispo [por la organización a la que pertenecía: Union Católica Trento]. Ahora no sé si soy obispo ”(7).

Y ese es el meollo del problema: NOSOTROS TAMPOCO SABEMOS SI SON OBISPOS.

5. ¿HABIA DEMENCIA EN MONS. THUC?

La salud mental de Mons. Thuc es un tema que se repite con frecuencia, y lo es por una buena razón. Mucho se ha dicho en otros lugares acerca de que el obispo Thuc permitió a los palmarianos fundar su nueva Iglesia al ordenar y consagrar el clero para ellos. Su credulidad en este caso es verdaderamente asombrosa, como lo registró en su propia autobiografía:

“Entonces vino a verme un sacerdote, a quien había conocido antes en Ecône, Suiza. Me dijo sin rodeos: «Excelencia, la Santísima Virgen me envía para que le envíe inmediatamente a España central para prestarle un servicio. Mi coche está listo para ti en la puerta de la casa parroquial y partiremos inmediatamente para estar allí en Navidad “.

“Atónito por esta invitación, le dije: ‘Si es un servicio que la Santísima Virgen requirió, estoy dispuesto a seguirte hasta el fin del mundo, pero debo informar al sacerdote por motivo de la Misa de Navidad y debo empacar mi bolsa.”

“Mons. Thuc dijo que “tenía la mente de un niño”, lo que significa que “era inocente y algo ingenuo al tratar con los demás, un hecho que explica por qué hizo ciertas consagraciones de las que luego se arrepintió” (8).

“Según un sacerdote de la época que lo conoció, Mons. Thuc ‘entraba y salía del estado de lucidez’ “. (9)

“Obispo conciliar Gilles Barthe, con quien Mons. Thuc concelebró públicamente la Nueva “Misa” y en cuya diócesis finalmente se instaló, dijo en el boletín francés La Documentation Catholique (21 de febrero de 1982) sus preocupaciones en torno a las actividades del prelado anciano. “Expreso las reservas más expresas sobre el valor [validez] de estas ordenaciones”, afirmó, y con respecto a la lucidez de Thuc durante los ritos dijo: “Es aún menos [claro] para las ordenaciones hechas en su casa en Toulon. Está permitido preguntarse hasta qué punto tuvo conocimiento de los actos que realizó y hasta qué punto fue su libertad (mental) … “” (10)

Un autor resumió bastante bien las actividades de Mons. Thuc:

“Él [el obispo Thuc] parecía hacer y decir lo que los que lo rodeaban querían que hiciera y dijera. Actuó como si no tuviera mente propia. Cuando estuvo bajo la influencia del clero del Novus Ordo, hizo y dijo lo que querían. Cuando los vetero-católicos acudieron a él para la consagración episcopal, hizo lo que quisieron. Cuando estuvo bajo la influencia de Hiller y Heller, se acomodó a sus deseos. Luego, cuando volvió a estar bajo la influencia del Novus Ordo, hizo lo que querían y repudió lo que había hecho y dicho bajo la influencia de Hiller y Heller ”(11).

Esperamos y rezamos para que el obispo Thuc tuviera de hecho una deficiencia mental, porque al considerar todo el mal que ha emanado de sus imprudentes ordenaciones y consagraciones, este sucesor de los Apóstoles, que poseía tres doctorados y otros grados de conocimiento, habría sido terriblemente culpable ante el tribunal de Dios.

6. LA CREDIBILIDAD DE MONS. THUC

Hasta ahora, hemos producido una cantidad significativa de evidencia que desafía la noción de que el obispo Thuc era un tradicionalista cuya única intención al conferir órdenes era preservar el verdadero catolicismo. En oposición a toda esta evidencia, hay algunas declaraciones atribuidas al propio obispo Thuc. Si el obispo Thuc hubiera sido un hombre creíble, entonces sus declaraciones podrían tener cierto peso. ¿Pero era creíble? Simplemente porque dijo algo, ¿tenemos buenas razones para creerlo?

Según la propia autobiografía del obispo Thuc, cuando lo obligaron a ir al Palmar de Troya para conferir Órdenes Sagradas, se encontró en un pequeño aprieto, porque era Nochebuena y tenía previsto ofrecer la misa de Navidad en la iglesia conciliar local. Entonces, ¿le dijo al sacerdote, en cuya parroquia asistía, la verdad sobre por qué no podía ofrecer la misa de Navidad? ¿O si no estaba dispuesto a decirle la verdad, simplemente le informó que no podía ofrecer la Misa por razones personales o privadas? No, él no hizo eso, sino que eligió mentir:

“Llamé al Sexton [sacristán] y le pedí que informara al sacerdote sobre la misa de Navidad. Le dije que iría inmediatamente a Francia por asuntos familiares urgentes y que regresaría puntualmente en dos semanas …”.

Los engaños del Palmar no terminaron ahí:

“Cuando se le preguntó sobre el fiasco de Palmar de Troya, el Dr. Hiller trató de disculpar a Thuc diciendo que hizo lo que hizo porque ‘era un hombre creyente muy simple’. Cuando las autoridades del Vaticano le preguntaron a Thuc sobre esto, el Dr. Hiller dijo : ‘Thuc dijo a Roma después de esta catástrofe de que pensaba de que Pablo VI estaba en bilocación allá en el Palmar “.

“Hiller dijo que Thuc sabía exactamente lo que estaba diciendo cuando dijo esto y que esta alusión a la bilocación de Pablo VI, como su excusa para hacer las consagraciones del Palmar de Troya, era un ejercicio de diplomacia y que Thuc solía dar tales respuestas.” 

Ya se ha señalado anteriormente que después de que el obispo Thuc fuera “excomulgado” por las consagraciones del Palmar, cómo “reconoció su propio error” y emitió su mea culpa por ello. Y sin embargo, apenas 4 meses después, encontramos al obispo Thuc imponiendo sus manos sobre Jean Laborie para convertirlo en obispo de una Iglesia anticatólica. Entonces, ¿fue real el error y la contrición reconocidos por el obispo Thuc? ¿O se hizo simplemente para engañar al Vaticano para que le levantaran su “excomunión”? ¿Otro “ejercicio de diplomacia” al que se refirió el Dr. Hiller?

Además, en su Declaración de 1983:

“Declaramos que la Nueva ‘Misa’ es inválida… Declaramos que la introducción de esta Nueva“ Misa ”también señala la promulgación de una nueva religión humanista en la cual Dios Todopoderoso ya no es adorado como desea ser adorado… Aquellos que han aceptado esta Nueva ‘Misa’, en realidad y sin darme cuenta de ella, apostataron de la verdadera fe; se han separado de la verdadera Iglesia y están en peligro de perder el alma … ”

Si el obispo Thuc creía que la Nueva “Misa” era inválida, entonces ¿por qué concelebró la nueva misa en Francia y por qué la sirvió regularmente como Acólito? Al hacerlo, ¿no está él, según su propia definición, admitiendo participar en una “nueva religión humanista”?

Y además, ¿acaso no el concelebrar la Nueva Misa y servirla como Acólito no constituye que el Obispo Thuc ha “aceptado esta Nueva Misa”? Y en consecuencia, ¿no es acaso cierto que él, según su propia Declaración, “apostató de la verdadera fe” y “se separó [él] mismo de la verdadera Iglesia”?

No necesitamos juzgar al obispo Thuc, simplemente se juzgó a sí mismo: en virtud de su propia Declaración, se juzgó a sí mismo un apóstata (12).

Continuamos con su Declaración de 1983:

“Rechazamos el decreto herético sobre la libertad religiosa que coloca a la religión divinamente revelada en igualdad con las religiones falsas. Este decreto es un signo claro y evidente de la negación de nuestras santas tradiciones por parte de la jerarquía apóstata y cismática … “

¡Él era parte de esa “jerarquía apóstata y cismática”! ¡Participó en el Concilio Vaticano II! ¡Fue uno de los culpables responsables de promulgar este “Decreto herético sobre la libertad religiosa”! Entonces, por la declaración anterior, el obispo Thuc en realidad está afirmando que él también fue parte de esa jerarquía culpable de negar las santas tradiciones de la fe.

Entonces, ¿cómo se explican estas evidentes contradicciones? ¿Cómo conciliar declaraciones tan opuestas? ¿Sufría de un trastorno mental? 

7. ¿SIMONIA EN MONS. THUC?

El pecado de la simonía es la compra y venta de cosas espirituales. Si un obispo ordenara o consagrara a alguien a cambio de una ganancia monetaria, sería culpable del pecado de simonía, que además de ser un sacrilegio, lo haría sospechoso de herejía y suspendido.

“Todas las personas, incluso las de dignidad episcopal, que por medio de la simonía promueven a sabiendas a un hombre o son promovidas [ellas mismas] a órdenes, o que administran o reciben otros sacramentos por medio de la simonía, son sospechosas de herejía; los clérigos, además, incurren en una suspensión reservada a la Santa Sede.” (Canon 2371)

Hay evidencia de que el obispo Thuc fue culpable de simonía:

El padre Bárbara explicó:

“Lo que sigue es la esencia de lo que me dijo (jueves 17 de marzo de 1982), y juro su veracidad ante Dios.

“Yo (Mons. Thuc) estaba entonces (1970) en Roma enfrentando la imposibilidad de volver a Hue, lo que quería hacer. Pablo VI me llamó. Expresando una gran amistad, me ofreció una suma de dinero muy grande. Necesitaba mucho fondos para los muchos refugiados [vietnamitas] a los que me vi obligado a ayudar. Terminé aceptando su oferta. Como resultado, estaba muy feliz y agradecido con Pablo VI. Quince días después, Pablo VI envió a Monseñor a mi lugar de residencia. Este individuo llevaba un documento preparado: era mi renuncia a la arquidiócesis de Hue “.

Es trágico que en lugar de confiar en la providencia bondadosa de Dios, el obispo Thuc se vendió por consideraciones monetarias. Dios lo habría cuidado, si tan solo hubiera puesto Dios primero.

8. GOLPE FINAL A LA INTEGRIDAD DEL MONS. THUC

Un sacrilegio es el trato irreverente de las cosas sagradas. Por ejemplo, retener un Ministro la intención al momento de conferir un Sacramento. Cuando eso pasa el Sacramento no existe, y se ha realizado un sacrilegio. Este tipo de conducta se conoce como simulación (fingir) de un Sacramento.

Ya que nadie puede estar 100% seguro de que un determinado  Ministro de un Sacramento tenga la intención de “hacer lo que hace la Iglesia”, es por ello que la integridad de los ministros es obviamente de suma importancia. Si un ministro válido confiere un sacramento empleando la materia y la forma adecuadas, y no da motivo para que uno sospeche de su intención, aceptamos el sacramento como válido. Pero, ¿y si el ministro nos da motivos para sospechar de él?

El obispo Thuc admite haber hecho el pecado de simulación varias veces:

Cuando se preguntó acerca del obispo Thuc concelebrando la nueva misa con el obispo de Tolón del Vaticano II, se dio el siguiente testimonio:

“Según los Dres. Hiller y Heller, que son colaboradores cercanos de él y defensores de él, afirmaron que le preguntaron cómo podía hacer esto. Y su respuesta fue, porque el obispo de la diócesis había sido tan amable con él, permitiéndole escuchar confesiones en la iglesia catedral, que sintió que debía concelebrar la nueva misa con él. Pero, el Arzobispo Thuc les dijo a estos hombres, y tenemos esto en cinta, con sus propias voces; dijeron, que el arzobispo Thuc les dijo, por si sirve de algo, que retuvo su intención en el proceso de hacer esto, es decir, simuló el sacramento de la consagración”. (14)

Aquí se nos presenta a dos testigos (Hiller y Heller) que escucharon del propio obispo Thuc que en al menos una ocasión fingió un sacramento de la Iglesia: simuló decir misa. (14)

  Hay motivos muy fuertes (duda positiva) para desconfiar de Mons. Thuc con respecto a los Sacramentos que confirió todos estos años de su vida.

Para ayudar a aclarar esto, considere este escenario hipotético: suponga que usted es dueño de un banco y un posible empleado le dice que una vez había robado un banco, ¿lo contrataría? O si usted estuviera a cargo de la seguridad y un posible empleado le dijera que había sido culpable de espionaje en el pasado, nuevamente, ¿lo contrataría? No. Por la sencilla razón de que no se podría confiar en ellos. Y si esto es cierto en lo que respecta al bienestar temporal de uno, ¿cuánto más es cierto en lo que respecta al bienestar espiritual de uno? Si a una persona no se le pueden confiar sus bienes materiales o su seguridad temporal, ¿cuánto más no se le debe confiar el bienestar eterno de su alma? Después de todo, ¿cuál es la pérdida potencial de bienes materiales o seguridad física en comparación con la pérdida potencial de Dios y la vida eterna?

El obispo Thuc admite haber simulado un Sacramento en otra ocasión. Esta admisión de Mons. Thuc naturalmente da lugar a una pregunta: si admitió haberlo hecho una vez, ¿lo ha hecho más de una vez? Cuando impuso sus manos sobre estos diversos hombres de dudosa reputación, ¿retuvo su intención de conferirles el Sacramento del Orden? Él dice que retuvo esa intención:

“Entonces, después de las ordenaciones cuestionables [Palmar de Troya], el obispo Ngo-Dinh-Thuc renunció a sus acciones y publicó una carta diciendo que las ‘órdenes’ que había conferido eran nulas y sin valor porque había retenido toda intención de transmitir órdenes al Palmar secta de Troya “. (Revista Angelus, edición de junio de 1982 – énfasis incluido)

Así que ahora tenemos una segunda fuente independiente que cita otra admisión del obispo Thuc en la que afirmó que simulaba los sacramentos de la Iglesia, con el resultado final de que al menos 5 de sus 15 supuestas consagraciones eran ciertamente inválidas, nulas; porque por su propia admisión el obispo Thuc retuvo intencionalmente su intención.

Pero, ¿son ciertas estas dos afirmaciones? ¿El obispo Thuc de hecho fingió una “misa” y retuvo su intención al conferir las consagraciónes? Estas son las preguntas que los partidarios del obispo Thuc plantean de inmediato mientras saltan impulsivamente en su defensa. Pero si vamos a aplicar el mismo estándar que los partidarios del obispo Thuc usan para tratar de defender la validez de sus actos, es decir, la credibilidad de los testigos (en este caso, dos de los tres testigos son los mismos que ellos mismos usan más a menudo y en ellos se basan: en Hiller y Heller), entonces uno debe aceptar el testimonio recién citado como evidencia fáctica de la verdad. Si hubiera evidencia de refutación por encontrar, eso sería una cosa, pero no hay evidencia de refutación en ninguna parte. Esta ausencia por sí sola dice mucho.

En el curso normal de los acontecimientos, si algún obispo fuera acusado falsamente de un delito tan grave como simular los sacramentos de la Iglesia, se esperaría una negación muy fuerte y vocal de las acusaciones, seguida de demandas inmediatas de corrección y retractación. Quizás incluso sea necesario una demanda por difamación. Pero en el caso del obispo Thuc, el registro es absolutamente silencioso. El artículo de la revista Angelus se publicó dos años y medio antes de su muerte y, sin embargo, no hay ni un ápice de protesta en su contra por ningún lado. Y la publicación del artículo del Ángelus no es el único caso del susodicho Mons. Thuc.

Antes de que Anthony Cekada fuera “pro-Thuc”, era “anti-Thuc” y publicó un artículo muy crítico contra el obispo Thuc titulado “Dos obispos en cada garaje”. En este artículo, publicado dos años antes de la muerte del obispo Thuc, él acusa que el obispo Thuc “simuló la celebración de la Misa, la simulación de un sacramento”. Y una vez más, nada del obispo Thuc, sólo más y más silencio. 

Pero no importa desde qué ángulo lo veas; es decir, si Mons. Thuc realmente anuló estos actos al retener su necesaria intención sacramental, o si él solo hizo esas declaraciones para salir de un aprieto, el resultado final es el mismo: su integridad como un ministro confiable para conferir los sacramentos de la Iglesia se ha arruinado. Su conducta no ha alcanzado el nivel mínimo de certeza moral requerida por la Iglesia para aceptar la validez de los sacramentos conferidos por él, muy especialmente en el área de las consagraciones episcopales.

I.RESUMEN DE LOS DICHO ACERCA DE MONS. THUC:

• Asistió al Concilio Vaticano II y firmó sus decretos;

• Reprendió públicamente a todo el Concilio por no ser lo suficientemente ecuménico;

• Trató de que el Concilio aceptara la igualdad femenina en la iglesia;

• Con la posible excepción del sacramento de la Eucaristía, nunca afirmó que los sacramentos derivados después del Vaticano II fueran al menos dudosos, más bien solo que fueron rechazados por Dios;

• Se refirió a Juan XXIII como un Papa santo;

• Aceptó como válida la excomunión de Pablo VI;

• Ordenó a un gran número de hombres como sacerdotes y obispos sin exigirles que renunciaran a sus falsas sectas;

• Ordenó y consagró a hombres totalmente incapaces de ser ministros;

• Sirvió regularmente como acólito en la nueva misa cuando estaba en Francia;

• Concelebró la nueva misa con un obispo del Vaticano II al menos en varias ocasiones;

• Escuchó confesiones con el permiso de un obispo modernista;

• Antes de su muerte, exhortó a algunos de sus descendientes a regresar a la iglesia del Vaticano II;

• Se quejó de que ciertas costumbres alimentarias orientales estaban excluidas de la Santa Misa;

• Se dijo que estaba física y psicológicamente agotado;

• Su salud mental había sido públicamente cuestionada por sus contemporáneos;

• Sus amigos han reconocido que la ganancia monetaria fue un factor motivador para que confiriera el Orden Sagrado a los candidatos;

• Admitió haberle mentido a un sacerdote del Vaticano II en su autobiografía;

• Su propio amigo dijo que a menudo hablaba con duplicidad;

• Solo actuó como un tradicionalista cuando estaba rodeado de otros tradicionalistas;

• Admitió simular “misa”;

  • Admitió que retuvo su intención sacramental al conferir las Sagradas Órdenes.

Ahora, para recapitular lo que ya se demostró anteriormente; El requisito mínimo de la Iglesia para aceptar la validez de un sacramento es la “certeza moral”. La certeza moral es aquella que “excluye todo temor prudente al error, de modo que lo contrario se considera totalmente improbable”.

Ahora, al sopesar toda la evidencia anterior, la pregunta es:

• ¿La certeza de las consagraciones del obispo Thuc alcanza un nivel tal que excluye todo temor prudente al error?

• ¿Es totalmente improbable la posibilidad de que no haya consagrado válidamente?

Me parece que ninguna persona objetiva que posea el uso de la razón correcta podría concluir que las consagraciones del obispo Thuc fueron ciertas en la medida en que excluyeron todo temor prudente al error, de modo que lo contrario se considera completamente improbable.

Los católicos, por tanto, deben rechazar la validez de las consagraciones del obispo Thuc. Y si debemos rechazar las consagraciones del obispo Thuc, por supuesto, también debemos rechazar todas las ordenaciones y consagraciones que emanan de la progenie de Thuc, porque los obispos de Thuc no pueden suplir lo que originalmente se deseaba en el Sacramento del Orden; no se puede dar a otros lo que ellos mismos no poseen. Por tanto, la falta de certeza moral por la que los católicos deben rechazar la validez de las órdenes del obispo Thuc también debe aplicarse a la linea de sacerdotes cuyas Órdenes Sagradas proceden Mons. Thuc.

01Claude Nanta de Torrini – 19/03/77, Roger Kozik y Michel Fernadez – 19/10/78

02Algunos afirman que el número es en realidad mayor y algunos afirman que el número es menor, pero estos 15 hombres afirmaron haber recibido la consagración del obispo Thuc y generalmente son aceptados como tales.

03Fortes en Fides, n. ° 12

04 Lo sagrado y lo profano – entrevista grabada, Dr. Kurt Hiller, 10 de febrero de 1988, Munich, Alemania, página 60.

05Debate en video Cekada-Jenkins (17/9/02), parte 14 de 16. El pro-Thuc Cekada reconoció la exactitud fáctica de esta declaración de Jenkins.

06 Advertencia sobre una secta, el P. Bárbara

07 Carta de Aldolfo Zamora, traducida del español y publicada el 21 de mayo de 1984.

08 El atanasiano que cita a Donald Sanborn – Las consagraciones de Thuc: una posdata, 1993.

09 Ibíd.

10 El atanasiano que cita a William Jenkins – Las consagraciones de Thuc: una apelación abierta al padre Donald Sanborn, 1993

11 Lo sagrado y lo profano – p. 50.

12 Lo sagrado y lo profano – entrevista grabada, Dr. Kurt Hiller, 10 de febrero de 1988, Munich, Alemania, página 61.

30Fortes en Fides, n. ° 12

13 Lo sagrado y lo profano – entrevista grabada, Dr. Kurt Hiller, 10 de febrero de 1988, Munich, Alemania, páginas 47-48.

14 Debate Cekada-Jenkins, ibid.

Mons. Lefebvre y Santa Teresita

Monseñor Marcel Lefebvre,
La Misa de Siempre,
pág. 102-104

“Haced penitencia”. La penitencia no es sino unir nuestros
sufrimientos a los de Nuestro Señor. Si no, nuestra vida no
tiene ningún sentido. En esto consiste la profundidad y la
hermosura de nuestra fe católica. De este modo, incluso en las
pruebas y en el sufrimiento, los católicos tienen la sonrisa en los
labios. Tienen la alegría en el corazón porque saben que su
sufrimiento sirve de algo.

Ante la prueba, sabemos lo que tenemos que hacer. Si mañana
tenéis que guardar cama en un hospital o si tenemos que ir a una
clínica, si mueren nuestros parientes, o si somos abandonados, la
Cruz de Jesús está siempre ante nuestros ojos. “Lleva tus
sufrimientos! ¡Lleva tu Cruz! ¡Sígueme! ¡No abandones tu Cruz!
¡No arrojes la cruz que te doy para que la lleves! ¡Sígueme! Y
siguiéndome, ¡tendrás la vida eterna y salvarás al mundo entero!
Santa Teresita del Niño Jesús en su Carmelo salvó a millones de
almas. ¡Qué hermosa es nuestra Santa religión católica!

Todas las generaciones de esos padres y madres santos que
sufrieron cristianamente y aceptaron sus sufrimientos con alegría,
siendo un ejemplo para sus hijos, entendieron bien que es la vida
cristiana. Soportaron sus sufrimientos y sus dolores con Nuestro
Señor Jesucristo. Por eso, esas generaciones de familias cristianas
dieron vocaciones. Las vocaciones nacieron del ejemplo de sus
padres. Vieron a sus padres vivir con Nuestro Señor Jesucristo y
rezar con Él, asistir al santo sacrifico de la misa con esa fe y con esa
piedad, ofreciéndose en oblación como víctimas con Nuestro Señor
Jesucristo.