Meditación sobre la Pasión

MEDITACIÓN
SOBRE LA PASIÓN DE JESUCRISTO

I. Contempla a Jesús clavado en la cruz; mira cuánto sufre en todo su cuerpo. Su sagrada cabeza está coronada de espinas, su rostro magullado, sus manos y sus pies taladrados; todo su cuerpo, en fin, está cubierto de llagas y es presa de los dolores más crueles. ¡He ahí el estado en que se encuentra Jesús, mi Cabeza, mi Rey y mi modelo! Es menester que me asemeje a Él; en esto consiste mi perfección y mi dicha. ¡Ay! vivo en medio de placeres mientras Jesús es colmado de oprobios y sufrimientos. No conviene que los miembros sean afeminados cuando la cabeza está coronada de espinas (San Bernardo).

II. El Corazón de Jesús estaba sumergido en amargura y dolores tanto como su cuerpo. Él preveía que sus sufrimientos serían inútiles para la mayor parte de los hombres. Tenía piedad del enceguecimiento de los judíos. Estaba afligido más de lo que se puede imaginar, por la tristeza, los suspiros y las lágrimas de su Madre, al pie de la cruz con el discípulo amado. ¡Oh espectáculo doloroso! ¿Puedo yo contemplar a Jesús y a María en este estado sin derramar lágrimas, sin compadecer los dolores del Hijo y la aflicción de la Madre?

III. Para librarme del infierno, Jesús soportó esta muerte tan ignominiosa y tan cruel. Estaba yo perdido sin remedio si no hubiera muerto Él por mí. ¡Nada había hecho para merecer este favor; y aun ahora ni siquiera pienso en él! No sólo no doy mi sangre por este Dios que murió por mí, sino que le rehúso una lágrima, un suspiro; ¡añado nuevos pecados a mis faltas antiguas! Reconoce cuán grave es la herida del pecado, puesto que fueron menester, para curarlo, las heridas de Jesucristo (San Bernardo).

San Miguel Arcángel

El 13 de octubre de 1884, el Papa León XIII experimentó una visión horrible. Después de rezar la Santa Misa estaba consultando sobre ciertos temas con sus cardenales en la capilla privada del Vaticano cuando, de pronto, se detuvo al pie del altar y quedó sumido en una realidad que sólo él veía.

Su rostro tenía expresión de horror y de impacto. Se fue palideciendo. Algo muy grave había visto. De repente, se incorporó, levantó su mano como saludando y se fue a su estudio privado.

Lo siguieron y le preguntaron: ¿Qué le sucede su Santidad? ¿Se siente mal?

El respondió: ¡Oh, qué imágenes tan terribles se me han permitido ver y escuchar!, y se encerró en su oficina.

¿Qué vio León XIII? Él mismo lo relató más tarde: Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que él podía destruir la Iglesia y llevar todo el mundo al infierno, si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás pidió permiso a Dios de tener cien años para poder influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo.

También León XIII pudo comprender que, si el demonio no lograba cumplir su propósito en el tiempo permitido, sufriría una derrota humillante. Vio a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con sus legiones en el abismo del infierno.

Después de media hora, llamó al Secretario para la Congregación de Ritos. Le entregó una hoja de papel y le ordenó que la enviara a todos los Obispos del mundo, indicando que, bajo mandato, tenía que ser recitada después de cada Misa la oración que ahí él había escrito.

Es la famosa oración que todos conocemos y rezamos con fervor: San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes. Y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Obviamente es necesario seguir rezando esta oración y las preces prescritas para después de la Santa Misa

Necesitamos la ayuda de San Miguel Arcángel en estos tiempos apocalípticos. Necesitamos su intercesión como remedio contra los espíritus infernales, que se han desencadenado en el mundo moderno.

En estos tiempos, cuando la misma base de la sociedad está tambaleándose como consecuencia de haber negado los derechos de Dios, debemos revivir la devoción a San Miguel y con Él gritar: ¿Quién como Dios?

Ya lo había dicho San Francisco de Sales: La veneración a San Miguel es el más grande remedio en contra de la rebeldía y la desobediencia a los mandamientos de Dios, en contra del ateísmo, escepticismo y de la infidelidad.

Precisamente, estos pecados están al orden del día en nuestros tiempos. Más que nunca necesitamos la ayuda de San Miguel para mantenernos fieles en la Fe.

El ateísmo, la apostasía, la infidelidad, la perfidia han infiltrado todos los sectores de la sociedad humana. Es nuestra misión, como fieles católicos, confesar nuestra fe con valentía y gozo, y demostrar con celo nuestro amor por Jesucristo.

En el fin de los tiempos, la presencia y acción de San Miguel y sus Ángeles es más necesaria y valiosa que nunca.

Con sus Ángeles, librará la batalla victoriosa contra Satanás y los Ángeles rebeldes, los cuales serán arrojados del cielo, tal como lo narra el Apocalipsis:

Y se hizo guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón; y peleaba el dragón y sus ángeles, mas no prevalecieron, y no se halló más su lugar en el cielo. Y fue precipitado el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama el Diablo y Satanás, el engañador del universo. Arrojado fue a la tierra, y con el fueron arrojados sus ángeles. Y oí una gran voz en el cielo que decía: “Ahora ha llegado la salvación, el poderío y el reinado de nuestro Dios y el imperio de su Cristo, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Ellos lo han vencido en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra, de la cual daban testimonio, menospreciando sus vidas hasta morir. Por tanto alegraos, oh cielos, y los que habitáis en ellos. Mas ¡ay de la tierra y del mar! porque descendió a vosotros el Diablo, lleno de gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo.”

Esta batalla no se es la misma que narra San Pedro, la cual hubo en el cielo cuando la defección de Lucifer, sino una batalla que tendrá lugar en los últimos tiempos, antes del desenlace final del misterio de iniquidad y la venida del Anticristo.

Entretanto, el dragón espera el momento, pues la lucha primordial se repetirá en los tiempos finales; y todos los intentos de Satanás serán arruinar a Cristo y a su obra.

Toda la vida de la Iglesia será sufrir los dolores que necesita sufrir para que los tiempos mesiánicos traigan a los hombres la paz de Cristo en el reino de Cristo.

Por todo esto, San Miguel es venerado como guardián de la Iglesia.

El Santo Nombre de María

Dulce Nombre de María
12 de septiembre

Dulcísimo Nombre de la Bienaventurada Virgen María. En este día se recuerda el inefable amor de la Madre de Dios hacia su santísimo Hijo, y su figura de Madre del Redentor es propuesta a los fieles para su veneración.

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Ha sido San Lucas en su evangelio quien nos ha dicho el nombre de la doncella que va a ser la Madre de Dios: “Y su nombre era María”. El nombre de María, traducido del hebreo “Miriam”, significa, Doncella, Señora, Princesa.

Estrella del Mar, feliz Puerta del cielo, como canta el himno Ave maris stella. El nombre de María está relacionado con el mar pues las tres letras de mar guardan semejanza fonética con María. También tiene relación con “mirra”, que proviene de un idioma semita. La mirra es una hierba de África que produce incienso y perfume.

En el Cantar de los Cantares, el esposo visita a la esposa, que le espera con las manos humedecidas por la mirra. “Yo vengo a mi jardín, hermana y novia mía, a recoger el bálsamo y la mirra”. “He mezclado la mirra con mis aromas. Me levanté para abrir a mi amado: mis manos gotean perfume de mirra, y mis dedos mirra que fluye por la manilla de la cerradura”. Los Magos regalan mirra a María como ofrenda de adoración. “Y entrando a la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron y abriendo sus cofres, le ofrecieron oro, incienso y mirra”. La mirra, como María, es el símbolo de la unión de los hombres con Dios, que se hace en el seno de María. Maria es pues, el centro de unión de Dios con los hombres. Los lingüistas y los biblistas desentrañan las raíces de un nombre tan hermoso como María, que ya llevaba la hermana de Moisés, y muy común en Israel. Y que para los filólogos significa hermosa, señora, princesa, excelsa, calificativos todos bellos y sugerentes.

 

San Bernardo

San Bernardo de Claraval
20 de agosto Siglo XII

 

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Memoria de san Bernardo, abad y doctor de la Iglesia, el cual, habiendo ingresado con treinta compañeros en el nuevo monasterio del Cister, fue después fundador y primer abad del monasterio de Clairvaux (Claraval), dirigiendo sabiamente a los monjes por el camino de los mandamientos del Señor, con su vida, su doctrina y su ejemplo. Recorrió una y otra vez Europa para restablecer la paz y la unidad e iluminó a la Iglesia con sus escritos y sabios consejos, hasta que descansó en el Señor cerca de Langres, en Francia.

Fue el gran impulsor y propagador de la Orden Cisterciense y el hombre más importante del siglo XII en Europa.

Fundador del Monasterio Cisterciense del Claraval y de muchos otros.

Nació en Borgoña (Francia) en el año 1.090, en el Castillo Fontaines-les-Dijon. Sus padres eran los señores del Castillo y fue educado junto a sus siete hermanos como correspondía a la nobleza, recibiendo una excelente formación en latín, literatura y religión.

San Bernardo es, cronológicamente, el último de los Padres de la Iglesia, pero es uno de los que más impacto ha tenido en ella.

Fue declarado Santo en 1173 por el Papa Alejandro III. Posteriormente, fue declarado Doctor de la Iglesia.

Su personalidad

Bernardo tenía un extraordinario carisma de atraer a todos para Cristo.

Amable, simpático, inteligente, bondadoso y alegre, incluso muy apuesto, pues sabemos que su hermana Humbelina le llamaba cariñosamente con el apelativo de “ojos grandes”. Durante algún tiempo se enfrió en su fervor y empezó a inclinarse hacia lo mundano. Pero las amistades mundanas, por más atractivas y brillantes que fueran, lo dejaban vacío y lleno de hastío. Después de cada fiesta se sentía más desilusionado del mundo y de sus placeres.

La visión que cambió su trayectoria

Una noche de Navidad, mientras celebraban las ceremonias religiosas en el templo, se quedó dormido y le pareció ver al Niño Jesús en Belén en brazos de María, y que la Santa Madre le ofrecía a su Hijo para que lo amara y lo hiciera amar mucho por los demás. Desde este día ya no pensó sino en consagrarse a la religión y al apostolado. Un hombre que arrastra con todo lo que encuentra, Bernardo se fue al convento de monjes benedictinos llamado Cister, y pidió ser admitido. El superior, San Esteban Harding lo aceptó con gran alegría.

Su amor a la Virgen Santísima.

Fue el gran enamorado de la Virgen Santísima. Se adelantó en su tiempo a considerarla medianera de todas las gracias y poderosa intercesora nuestra ante su Hijo Nuestro Señor . A San Bernardo se le deben las últimas palabras de la Salve: “Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María”., así como la bellísima oracion del “Acordaos” cuyo texto íntegro reproducimos en otro apartado de este texto). Tal era su Amor a la Virgen que teniendo costumbre de saludarla siempre que pasaba ante una imagen de ella con las palabras “Dios te Salve María”, la imagen un día le contestó “Dios te salve, hijo mío Bernardo”.

Los que quieren progresar en su amor a la Madre de Dios, necesariamente tienen que leer los escritos de San Bernardo por la claridad y el amor con que habla de ella. El pueblo vibraba de emoción cuando le oía hablar desde el púlpito con su voz sonora e impresionante:

Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María. Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María. Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios. Siguiéndola, no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás. Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial.

Toda su familia ganada para Cristo.

Bernardo volvió a su familia a contar la noticia y todos se opusieron. Los amigos le decían que esto era desperdiciar una gran personalidad para ir a sepultarse vivo en un convento. La familia no aceptaba de ninguna manera. Pero Bernardo les habló tan maravillosamente de las ventajas y cualidades que tiene la vida religiosa, que logró llevarse al convento a sus cuatro hermanos mayores, a su tío y 30 compañeros de la Nobleza que dejaron todo para unirse a Cristo . Dicen que cuando llamaron a Nirvardo el hermano menor para anunciarle que se iban de religiosos, el muchacho les respondió: “¡Ajá! ¿Con que ustedes se van a ganarse el cielo, y a mí me dejan aquí en la tierra? Esto no lo puedo aceptar”. Y un tiempo después, también él se hizo religioso del Cister.

Antes de entrar al monasterio, Bernardo llevó a su finca a todos los que deseaban entrar al convento para prepararlos durante varias semanas, entrenándolos acerca del modo de cómo debían comportarse para ser unos fervorosos religiosos. En el año 1112, a la edad de 22 años, entra en el monasterio de Cister. Mas tarde, habiendo muerto su madre, entra en el monasterio su padre. Su hermana Humbelina y su cuñado, de mutuo acuerdo decidieron también entrar en la vida religiosa. Posteriormente llegó también su hermana Humbelina a la gloria de los altares. Vemos en la historia la gran influencia de las relaciones tanto para bien como para mal.

En la historia de la Iglesia es difícil encontrar otro hombre que haya sido dotado por Dios de un poder de atracción tan grande para llevar gentes a la vida religiosa, como el que recibió Bernardo. Las muchachas tenían terror de que su novio hablara con el santo. En las universidades, en los pueblos, en los campos, los jóvenes al oírle hablar de las excelencias y ventajas espirituales de la vida en un convento, se iban en numerosos grupos a que él los instruyera y los formara como religiosos. Durante su vida fundó más de 300 conventos para hombres, e hizo llegar a gran santidad a muchos de sus discípulos. Lo llamaban “el cazador de almas y vocaciones”. Con su apostolado consiguió que 900 monjes hicieran profesión religiosa.

Mi gran deseo es ir a ver a Dios y a estar junto a Él. Pero el amor hacia mis discípulos me mueve a querer seguir ayudándolos. Que el Señor Dios haga lo que a Él mejor le parezca”.
Y a Dios le pareció que ya había sufrido y trabajado bastante, y que se merecía el descanso eterno y el premio preparado para los discípulos fieles, y se lo llevó a su eternidad feliz, el 20 de agosto del año 1153. Tenía 63 años.

Malditas serán dichas ocupaciones, si no dejan dedicar el debido tiempo a la oración y a la meditación”.

Las dos ideas fundamentales que nos transmite San Bernardo son:

La mediación universal de la Virgen
La necesidad filial de invocarla en todas las circunstancias

La Cruz es nuestra vida

Los sacramentos son armas poderosas que Dios nos da para santificarnos y fortalecernos. Nos da por medio de los sacramentos la gracia y fortaleza que necesitamos.
Los sacramentos nos incrementan la vida en el alma. Pero ellos NO son el árbol de la vida. El árbol de la vida es la Cruz. Su fruto son los Sacramentos. Uno no puede querer el fruto sin querer también el árbol. Uno no puede solo amar el fruto y despreciar al árbol.
Es en estos momentos cuando casi no tenemos sacerdotes ni sacramentos verdaderos cuando la Cruz, fuente de toda santidad nos es absolutamente necesaria. Nos encontramos en el presente estado de necesidad en una situación similar  en el que estuviera la iglesia del  Japón hace unos siglos.
Es ahora entonces cuando hay que meditar y profundizar en el hecho de que nuestro instrumento esencial,
La Cruz, la tendremos siempre ahí, nadie nos la puede quitar, solo depende de nosotros mismos que la abracemos para que nos santifique o de que la quitemos  para que sea nuestra perdición.
Dios dijo a Santa Catalina de Siena que muchos quieren ir directamente a Él para no pasar por la Cruz ya que en Él en  este momento no hay dolor; pero que esto NO es posible y añade: “En mi verdad, en mi palabra está el dolor. Así como en mi Cruz, en mi Pasión y muerte, ahí está el dolor, y nadie podrá venir a Mí si primero no pasa por la Cruz”.

Pero la Cruz es precisamente la parte que la mayoría de los católicos no quieren. Esto es lo que la Iglesia Conciliar y la falsa misa nueva enseñan. No están dispuestos a aceptar el dolor que causa la fidelidad a Cristo, la fidelidad a la Cruz,  la Cruz que causa la fidelidad a su verdad, el amor a la verdad, único amor capaz de hacernos libres.
La bendita Cruz es entonces, sin duda alguna, el medio más eficaz para llegar a Dios. Y esta, gracias a Dios todos la tenemos. NO busquemos la santificación donde Cristo NO la ofrece. Donde esta Cristo ahí está la Verdad, y donde esta la verdad está la Cruz y la salvación eterna.

Digamos con San Pablo “No me glorío sino en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo”. AMEN

Reflexión El Éxito NO depende de nosotros

Los designiosde Dios no se manifiestan sino con lentitud, no es pequeña prueba para un jefe de familia celoso ver en peligro las almas de sus hijos, o para un Superior dejar en una mediocridad a aquellas a las que se proponía conducir a la santidad.

Por dolorosa que sea la falta de éxito, es preciso ver en ella una permisión de Dios, recibirla con un tranquilo abandono, y hacerla servir para nuestro progreso espiritual. Es una de las ocasiones más propicias para abismarnos en la humildad, desprendernos de la vanagloria y de las consolaciones humanas, depurar nuestras intenciones y buscar sólo a Dios en el trato con las almas. Con el Profeta Rey bendeciremos a la Providencia por habemos humillado, pues con harta frecuencia el éxito ciega, infla y embriaga; hace olvidar que las conversiones vienen de Dios y que son quizá debidas no a nosotros, sino a un alma desconocida que ruega y se inmola en secreto. La falta de éxito reduce al justo sentimiento de la realidad, nos recuerda que somos pobres instrumentos, nos invita a entrar en nosotros mismos; y si fuere necesario, a corregir nuestros deseos, rectificar nuestros métodos, renovar nuestro celo e insistir en la oración. Porque si nuestra negligencia y nuestras faltas han contribuido al mal, es preciso no sólo borrarlas por la penitencia, sino reparar sus consecuencias en la medida posible, redoblar el celo, la oración, el sacrificio.

No debe, sin embargo, esta humilde resignación entibiar nuestro ardor. Cuando las almas no corresponden a nuestros cuidados, «lloremos -dice San Francisco de Sales-, suspiremos, oremos por ellas con el dulce Jesús, que después de haber derramado lágrimas abundantes durante toda su vida por los pecadores, murió por fin con los ojos anublados por el llanto y el cuerpo empapado todo en sangre».

Condenado, vendido, abandonado, hubiera podido conservar su vida y dejarnos en la obstinación, pero nos amó hasta el fin, mostrando así que la verdadera caridad no se desanima, segura como está de que ha de triunfar al fin de la más obstinada resistencia; lo espera todo, porque espera en Dios que todo lo puede. Si la misericordia se estrella ante Judas, ha, sin embargo, santificado a la Magdalena, a San Pedro, a San Agustín, a todos los santos penitentes. La humildad, que nos revela nuestras miserias y nuestras faltas, nos muestra con evidencia las dificultades de la virtud y nos inspira profunda compasión hacia las almas aún débiles. «¿Qué sabemos -añade el dulce Obispo de Ginebra- si el pecador hará penitencia y conseguirá la salvación? En tanto conservemos la esperanza (y mientras hay vida, hay esperanza), jamás hemos de rechazarle, sino más bien orar por él, y le ayudaremos en cuanto su desdicha lo permita.»

Después de todo, si las almas defraudan nuestras esperanzas, como nosotros nada hayamos escatimado, para su bien, no hemos de responder de su pérdida, pues hemos cumplido con el deber, hemos glorificado a Dios y regocijado su misericordioso corazón en lo que a nosotros se refiere. En estas condiciones, el sentimiento de nuestra insuficiencia o de nuestras responsabilidades nada tienen que inquietarnos.

Asimismo lo asegura Nuestro Padre San Bernardo en su carta al beato Balduino, su discípulo: Se os pedirá -le dice- «lo que tenéis y no lo que no tenéis. Estad preparados para responder, pero sólo del talento que os ha sido confiado, y en cuanto a lo demás estad tranquilo. Dad mucho, si mucho habéis recibido, y poco, si poco es lo que tenéis… Dad todo, porque se os pedirá todo hasta el último óbolo; pero por supuesto, lo que tenéis y no lo que no tenéis

¿ES CATÓLICO EL “REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD” DE LUISA PICCARRETA?

¿ES CATÓLICO EL “REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD” DE LUISA PICCARRETA?
¡No! Hay verdaderas herejías en los escritos de Luisa Piccarreta que explicaremos en seguida.
Herejías:
La primera y principal herejía es que viola claramente la noción católica de Revelación Divina y además el papel de la revelación privada en la Iglesia. Ella (Luisa) afirma claramente que lo que ha recibido es una “nueva revelación”, disponible únicamente a través de sus escritos. Esta herejía es sostenida, entre otros, por el Modernismo.
La segunda herejía se llama Monotelismo. Esta herejía fue presentada por el 3er Concilio de Constantinopla (680-681). La herejía propuso que en Cristo había en efecto una sola voluntad, la Divina Voluntad, y que la voluntad humana de Cristo estaba totalmente absorbida por la Divinidad. Esta “absorción” entonces no puede suceder. Es imposible que la voluntad de cualquier persona sea absorbida por la Divina Voluntad. Y eso es exactamente lo que Luisa enseña una y otra vez en sus “revelaciones”. Luisa enseña clara y repetidamente que cuando uno recibe este nuevo “Sacramento” de la Divina Voluntad, la voluntad humana deja de funcionar como tal, quedando solo la Divina Voluntad en nosotros. Repito, si esto ni siquiera pasa con Jesucristo, mucho menos pasará con nosotros. Es de fe que Nuestro Señor tiene dos voluntades, una divina y una humana.
La tercera herejía se llama Quietismo. Luisa sigue esta herejía enseñando la aniquilación interior, afirmando que por este medio se alcanza la santidad. Como consecuencia ella también afirma que nuestro libre albedrío no es responsable de nuestras acciones una vez que ésta se coloca en la Divina Voluntad.
Además, hay una condena formal de los libros de Luisa:
“El miércoles 13 de julio de 1938, en la Sesión General de la Suprema Congregación Sagrada del Santo Oficio, los Cardenales más Eminentes y Reverendos, preocupados por la defensa de la fe y la buena moral, siguiendo la recomendación anterior de los Reverendos Consultores, han CONDENADO y ordenado insertar en el Índice de libros prohibidos los siguientes trabajos escritos por Luisa Piccarreta y publicados por otros en diferentes momentos en varios lugares:
1. La Contemplación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, junto con un Tratado sobre la Divina Voluntad.
2. El Reino de la Divina Voluntad.
3. La Reina del Cielo en el Reino de la Divina Voluntad.
El jueves siguiente, 14 de julio del mismo mes y año, Nuestro Santísimo Padre, Pío XI, Papa por la Divina Providencia, en la audiencia habitual que otorgó a los mas Excelentes y Reverendos Asesores del Santo Oficio, aprobó la decisión de los Eminentísimos Cardenales, y confirmó y ordenó su publicación” (Acta Apostolicae Sedis, 30 de agosto de 1938).
PRINCIPIOS CATÓLICOS PARA TENER EN CUENTA:
1.- La fe cristiana no puede aceptar “revelaciones” que pretendan superar o corregir la Revelación que efectivamente se cerró con la muerte del último Apóstol, San Juan Evangelista.
2- La enseñanza dada en cualquier revelación privada debe ser sometida a las Sagradas Escrituras y la Tradición para probarla.
3.- Jesucristo y los apóstoles nos dieron todo lo que necesitamos para nuestra salvación y santificación hacia la más alta perfección. Enseñanzas que han sido transmitidas fielmente por la Iglesia Católica.
EJEMPLOS DE ESTAS HEREJIAS EN LOS LIBROS DE LUISA:
1. Jesús a Luisa: “Deseo emitir un tercer FIAT ya que no puedo contener más mi Amor. Esto completará el trabajo que comencé. De lo contrario el trabajo tanto de la Creación como de la Redención quedaría incompleto.¨ (BH, pág. 119). Va en contra de los principios 1 y 2.
2. Jesús a Luisa: “No habrá ni antes ni después de ti, ninguna criatura hacia quién obligaré, por necesidad, la ayuda de mis ministros”.
COMENTARIO: Uno no puede ser obligado por necesidad a seguir una revelación privada. (Principio 1 y 2)
3. Jesús a Luisa: “Mi madre tiene supremacía sobre toda la Iglesia. He hecho lo mismo contigo … todo lo que te revelo acerca de mi Voluntad: los Bienes que contiene y cómo la criatura debe entrar en ella y cómo la bondad paterna quiere abrir otra era de gracia “. (BH pág.14)
COMENTARIO: Luisa afirma haber recibido un nuevo “depósito de fe” que es paralelo a la revelación dada a los apóstoles. Santo Tomás enseña lo contrario: “Hay un triple estado de la humanidad; el primero estaba bajo la Ley antigua; el segundo es el de la nueva Ley; el tercero no tendrá lugar en esta vida, sino en el Cielo … no debemos esperar un estado en el que el hombre posea la gracia del Espíritu Santo más perfectamente de lo que lo ha poseído hasta ahora “. (Summa I-II, 106).
Contra Santo Tomás está otra vez la “revelación” de Luisa por parte de “Jesús”: “Estas revelaciones con respecto a mi Voluntad serán como un bálsamo para curar las heridas producidas por la voluntad humana. Quien tenga el beneficio de este conocimiento sentirá el flujo de una nueva vida de luz, de gracia y fortaleza para cumplir mi Voluntad en todo … Mi hija, el Reino de mi Voluntad es invisible. En estos escritos he colocado luz, gracia y atracción superabundantes para hacer que mi reino sea victorioso. EN LA PROPORCION DE QUE ESTOS ESCRITOS SEAN CONOCIDOS, ellos librarán una dulce batalla contra la voluntad humana y ganarán “. (p.16, BH) (Contra los principios 1 y 3)
4. Jesús a Luisa: “Incluso ésta manera como te pido que ores no se encuentra en ningún otro” (p. 19, BH).
COMENTARIO: Aquí bastará que el Magisterio responda por nosotros: “Dejemos que la comprensión, el conocimiento y la sabiduría de los individuos como de todos, de un hombre como de toda la Iglesia, crezcan y progresen fuertemente con el paso de las edades y los siglos; pero tiene únicamente que ser en su propio género, es decir, en el mismo dogma, con el mismo sentido y la misma comprensión “. (DS 1800).
5. Jesús a Luisa: “El alma que hace mi Voluntad de acuerdo con la perfección que te enseñé … ella superará a todos los demás Santos … porque al permanecer en mi Voluntad, actuarán de manera divina, secreta y de manera extraordinaria” (BH, p 38).
COMENTARIO: Además de la herejía del Monotelismo y Quietismo que se encuentran es este texto, tengamos en cuenta que Luisa está diciendo que sin esta “revelación”, las enseñanzas y los sacramentos de la Iglesia, tal como han llegado a nosotros a través de las Sagradas Escrituras y la Tradición, son ineptas para llevarnos al nivel de santificación que Dios desea que tengamos ”. También contradice el principio # 3.
6. “Yo (Luisa), al oír esto, me dije: ‘Pronto dirá que Su Voluntad es más que la Comunión Sacramental misma’. Entonces Él inmediatamente agregó: “¡Correcto! ¡Correcto! Porque la comunión sacramental dura unos minutos. Es temporal, Mi Voluntad, por otro lado, es la Comunión perenne. ”(p.36 BH).
COMENTARIO: Esto es completamente imposible. ¡La Sagrada Comunión no puede compararse con la morada de Dios, por la Gracia Santificante,  en nuestras almas! La Sagrada Eucaristía es el mismo Dios que dura físicamente unos pocos minutos en nosotros, mientras que en nuestra unión con Dios ¡nosotros no dejamos de ser nosotros mismos! ¡NO somos aniquilados! Esta es la herejía Monotelista y la Quietista en todo su monstruoso tamaño. Aquí vemos de nuevo la voz de la antigua serpiente: “¡Seréis semejantes a Dios!” (Entendiendo tal como Él es en Su propia esencia).
7. Jesús a Luisa: “Ah, te repito y te confirmo que mi Voluntad es sacramento y supera todos los sacramentos juntos de una manera mucho más admirable, ya que no necesita la intervención de nadie ni nada material. El Sacramento de mi Voluntad se forma entre mi Voluntad y la voluntad de un alma. Cuando ambas voluntades se funden entre sí, forman el Sacramento. ”(P. 106, BH).
COMENTARIO: Esta declaración que describe la naturaleza de la unión entre la voluntad humana y la Divina no se puede decir ni siquiera de Cristo mismo. Decir que su voluntad humana se fundió o fusionó con su voluntad divina es herético.
8. “Cuando un alma actúa en mi Voluntad, su humanidad está, por así decirlo, suspendida. Entonces la Vida Divina de mi Amor toma su lugar y actúa ”. (p. 86, BH).
“Así es como el alma, hasta que es enterrada en mi Voluntad y muere completamente en Ella, se desintegra su voluntad en la Mía” (p. 28 BH).
COMENTARIOS: Es la herejía del Quietismo. Aniquilación de nosotros mismos cuando nos ponemos en manos de Dios. San Atanasio explica: “La voluntad humana no resistirá ni dudará sino que se someterá siempre a la omnipotente Voluntad Divina. Porque es necesario que la voluntad de la carne actúe, pero estando sujeta a la Voluntad divina “.
9. “Jesús me dijo: ‘Querida mía, mira cómo para el que vive en mi Querer no hay gracia que salga de mi Voluntad hacia todas las criaturas en el Cielo o en la tierra en la que él ( es decir, el que vive en la Divina Voluntad) no es el primero en participar. Esto es natural porque el que vive en la casa de su padre abunda en sus posesiones. Y si aquellos en el exterior reciben algo, es en virtud de aquél que vive dentro ”. (p.25 BH).
COMENTARIOS: Evidentemente para Luisa el ¡vivir en la Divina Voluntad es unirse a Nuestra Señora como Mediadora de todas las gracias! (??).
10.-Después de que su confesor le rechazó la Absolución, Luisa, sin embargo, recibió la Sagrada Comunión. Después de esa negativa ella nos dice que Jesús le dijo a ella que no se preocupara … “Porque una vez que una persona es liberada de su propia voluntad humana y entregada a mi Divina Voluntad, no hay necesidad de una absolución sacerdotal, ya que ésta te será dada por tu amoroso Jesús”. (BH, Vol. 16. 5 de noviembre de 1923)
COMENTARIOS: Excelente ejemplo de las herejías del Monotelismo y Quietismo. ¡Al hacer este acto de “abandono en la Divina Voluntad”, uno será justificado automáticamente sin necesidad de practicar la religión en absoluto!
CONCLUSIÓN:
La Divina Voluntad de Luisa Piccarreta es más que una herejía. Es una religión completamente nueva que tiene una mezcla de Protestantismo, Modernismo, Budismo, Monotelismo, y Quietismo. Estas herejías destruyen la responsabilidad humana con respecto a las propias acciones. Esta nueva religión “revela” la “fórmula mágica” para convertirse esencialmente en igual a Dios.
Nota 1.- BH = Traducida de la versión en inglés del libro:
“When the Divine Will Reign in souls, Book of Heaven: A selection of Passages. Luisa Piccarreta Center for the Divine Will. Jacksonville, FL. 1995.