La grandeza de San José

El divino José es superior a los ángeles mismos …

El señor San José, considerado según su naturaleza, es como los demás hombres, es decir, un poco inferior a los ángeles, como dice el santo profeta rey, pero también es cierto que, considerado en su elección eterna, en la vocación que recibió, en el tiempo, en su correspondencia a la gracia y en los oficios que desempeñó, los supera en gran manera. Isidoro Isolano, que podríamos apellidar el Doctor de José, después de haber examinado teológicamente el asunto, dice que el divino San José fue un ángel por su vida; arcángel, por sus funciones; principado, por su victoria contra los reyes; potestad, por sus obras sobrenaturales; virtud, por su perfección que le hace semejante a Dios; dominación, por su superioridad sobre las criaturas; trono, por haber recibido al Dios hecho hombre; querubín, por su conocimiento de los misterios; y serafín, por su ardiente amor al Dios creador. José, por tanto, no sólo es un ángel, sino que ha reunido en sí mismo las perfecciones de todos los ángeles. Así, con tanta razón, lo apellida Isolano: Divino José …

Las Glorias de San José
P. José María Vilaseca

Oración a San Benito

Oh glorioso San Benito, modelo sublime de todas las virtudes, vaso puro de la gracia de Dios. Heme aquí, humildemente postrado ante ti. Imploro tu corazón lleno de amor para que intercedas por mí ante el trono divino de Dios.
A ti recurro en todos los peligros que a diario me rodean. Protégeme contra mis enemigos, contra el maligno enemigo en todas sus formas e inspírame a imitarte en todas las cosas Que tu bendición esté conmigo siempre, de modo que pueda huir de todo lo que no es agradable a Dios y evitar así las ocasiones de pecado.
Dulcemente te pido, que me consigas de Dios los favores y gracias de las cuales yo estoy tan necesitado, en las pruebas, en las miserias y en las aflicciones de la vida.Tu corazón siempre estuvo tan lleno de amor, compasión y misericordia hacia los que estaban afligidos o con problemas de cualquier tipo.Tú nunca has despedido sin consuelo y asistencia a cualquiera que haya recurrido a ti. Por lo tanto, invoco tu poderosa intercesión, con esperanza y confiado en que tú escucharás mis oraciones y me alcanzarás la gracia especial y favor que tan seriamente te imploro (pedir el favor a recibir), si es para la mayor gloria de Dios y el bien de mi alma
Ayúdame, Oh gran San Benito, vivir y morir como un hijo fiel de Dios, que sea siempre sumiso a Su santa voluntad, para lograr la felicidad eterna del cielo.

Amén

APARICIONES

ENSEÑANZAS TRADICIONALES DE LA IGLESIA ACERCA DE LAS APARICIONES

El mundo está hoy asediado, como nunca antes, por pretendidas apariciones celestiales…

A lo largo y ancho del mundo, hay literalmente cientos de supuestas vistas celestiales y hechos milagrosos. ¡Y los videntes no se contentan con mensajes de una o dos líneas…! La suma total de los volúmenes de los mensajes celestiales que han sido publicados en los últimos treinta años, podría competir fácilmente con la suma de las palabras de todas las encíclicas pontificias publicadas por la Iglesia Católica. Si el contenido de estos mensajes puede compararse con la sustancia de las enseñanzas pontificias, eso es otra cuestión…
Además, la gente que sigue estas apariciones ha desarrollado una tal devoción, una tal avidez por estos y los futuros mensajes, que dicha devoción y avidez aparecen como la característica principal de su vida espiritual; la más leve duda expresada en su presencia acerca de la verdad o santidad de estas supuestas manifestaciones celestiales, provoca de inmediato un furor emocional difícil de ser apaciguado.

En una época en que la ciencia-ficción, el misticismo oriental, el uso de drogas alucinógenas, la parapsicología y el ocultismo corren desenfrenados en nuestras sociedades, realmente no debería sorprender que los católicos modernistas, -ansiosos de ser notados- quieran también tener la posibilidad de disfrutar de fenómenos sobrenaturales “católicos”… Pero cuando católicos que pretenden mantener las enseñanzas tradicionales de la Iglesia en un mundo que se ha vuelto loco, cuando son estos los que de buen grado y sin cuestionarse aceptan la validez de estas supuestas visitas, uno puede preguntarse si es que alguna vez han entendido verdaderamente la responsabilidad inherente a su condición de católicos, la responsabilidad de mantener las enseñanzas tradicionales de la Iglesia acerca de las revelaciones, visiones y locuciones privadas. Se halla uno en la necesidad de cuestionar, no solo la autenticidad de las apariciones mismas, sino también la actitud de estos católicos respecto a las apariciones. ¿Porque se ignoran las enseñanzas tradicionales de la Iglesia?

Todos los teólogos católicos concuerdan en que las revelaciones, visiones y locuciones privadas deben ser estudiadas con gran cuidado, teniendo siempre en mente la posibilidad de ilusiones humanas, auto-engaño, influencias diabólicas o, incluso, ¡simple fraude! El R. P. Tanquerey, en su tratado sobre Teología Ascética y Mística, resume la actitud propia del católico respecto a las revelaciones privadas:

“Nada mejor podemos hacer que imitar la juiciosa reserva de la Iglesia y de los Santos. La Iglesia no acepta las revelaciones sino de largas y cuidadosas investigaciones. Por lo tanto, no debemos asegurar la existencia de una revelación privada sino hasta tener las pruebas convincentes que el papa Benedicto XIV enumera en su obra sobre las canonizaciones… Cuando un penitente manifiesta a su director espiritual sus supuestas revelaciones, este último debe abstenerse cuidadosamente de demostrar admiración, puesto que esto induciría al vidente a considerar estas visiones como verdaderas y quizás a enorgullecerse de ellas. El director espiritual debe, por el contrario, explicar que tales cosas son de mucho menor importancia que la práctica de la virtud, que uno puede engañarse fácilmente en estas cuestiones, y que uno debe, por consiguiente, sospechar de tales visiones más que tomarlas en consideración. Esta es la regla establecida por los Santos”.

No necesitamos más que citar unos pocos pasajes de San Juan de la Cruz para ilustrar acerca de los peligros del auto-engaño y de las ilusiones diabólicas. Ésta es la sólida doctrina de uno de los más grandes Doctores de la Iglesia acerca de las cuestiones místicas. ¿Porqué los católicos de hoy no se han preguntado acerca de estos peligros, antes de correr precipitadamente a la aceptación, aprobación y promoción de estas supuestas locuciones?

En la subida al Monte Carmelo, San Juan de la Cruz dice:
“Estoy aterrado por lo que sucede en estos días, es decir, que cundo un alma con la más mínima experiencia de la meditación, si se dá cuenta de ciertas locuciones de este tipo cuando se recoge para meditar, de inmediato las atribuye como viniendo todas de Dios, diciendo: “Dios me dijo…”, “Dios me ha contestado…”, cuando en realidad no son así, sino que son ellos que se lo dicen a sí mismos”
Y en el libro II, capítulo 11 de la misma obra, nos advierte del peligro de la ilusión diabólica, especialmente cuando el alma es crédula y ni siquiera considera la posibilidad de tal ilusión:
“Siempre se debe temer que estas locuciones procedan del demonio más que de Dios, pues el demonio tiene más influencia en lo que es exterior y corpóreo… Como estas locuciones son tan palpables y tan materiales, excitan grandemente los sentidos y el alma es llevada a considerarlas más importantes cuando más las siente. Corre el alma detrás de ellas y abandona la segura guía de la Fe, creyendo que la luz que le dan es la guía y el medio para alcanzar lo que ella desea, la unión con Dios. Y así el alma cuanto más se ocupa de estas cosas, mas se le aleja del recto camino y de los medios perfectos, es decir, la Fe. Además, cuando el alma se percibe sujeta a estas extraordinarias visitaciones, frecuentemente se introduce la autoestima, y se piensa ser algo en los ojos de Dios, lo que es contrario a la humildad. El demonio sabe también muy bien como insinuar en el alma una secreta -o a veces abierta- auto-satisfacción. Con este fin, el demonio presenta a los ojos las formas de los Santos y las más hermosas luces; causa voces adecuadas para halagar nuestros oídos, y con deliciosos aromas nuestro olfato; produce dulzuras en los labios, y espasmos de placer en el sentido del tacto; y todo esto para hacernos desear tales cosas y así poder desviarnos hacia mucho mal. Por esta razón es que debemos siempre rechazar y tener en poco estas representaciones y sensaciones”
En el libro II capítulo 16, resume sus advertencias: Es interesante notar que el rechazo de tales apariciones es la actitud propia que debe ser observada en el caso en que estas provengan verdaderamente de Dios, pues, tal como el Santo lo explica, este es el modo de probar que son verdaderamente de origen divino:
“Por lo tanto diré, con respecto a estas impresiones y visiones imaginarias, de cualquier modo que sean, ora sean falsas, provenientes del demonio, ora sean conocidas como verdaderas, viniendo de Dios, que el entendimiento no debe aturdirse respecto de ellas, ni alimentarse de ellas; el alma no debe aceptarlas voluntariamente, ni descansar sobre ellas, para poder permanecer despegada, pura y sinceramente simple, lo cual es la condición para la divina unión”.
A pesar de las abundantes advertencias que se hallan en las obras de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila, sin embargo aún existen miles de devotos de los videntes contemporáneos que jamás se han planteado ni la más mínima duda acerca de la autenticidad de estas supuestas apariciones. Santa Teresa, quien ascendió por todas las moradas de la vida contemplativa, a menudo ejerció esta cautela y duda acerca de la autenticidad de las visiones y voces que ella misma experimentaba… ¡Pero eso no es para los adeptos de nuestros días! Ellos están seguros de que sus “voces” son divinas y no necesitan seguir las enseñanzas tradicionales de la Iglesia…

Otro escándalo a este respecto es la diligencia con que muchos católicos distribuyen la literatura y los mensajes provenientes de los distintos lugares de “apariciones”. Las imprentas se ponen en marcha tan pronto como un “vidente” aduce haber escuchado o visto algo nuevo. Y a sus devotos les falta el tiempo para diseminar las últimas noticias del “Cielo”…
La regla dada por Santa Teresa es que un vidente no debe hablar a nadie acerca de sus supuestas locuciones, excepto a su director espiritual, quien tendrá sumo cuidado en que solo las autoridades eclesiásticas examinen y den su juicio sobre el caso. No es esto lo que sucede con los videntes de nuestros días: Los mensajes y profecías son publicados sin permisos y sin reservas. Cuando se los confronta con la legislación tradicional de la Iglesia, opuesta a la publicación de las revelaciones privadas, algunos católicos responden: “Ah! ¿Pero no sabe usted que Pablo VI ha revocado tal legislación? Ahora está permitido publicar los mensajes!”…
Por más de 350 años, desde el decreto de Urbano VIII en 1625, la Iglesia prohibió severamente la publicación de visiones y revelaciones privadas sin una especial aprobación eclesiástica. Las razones son las citadas por San Juan de la Cruz y Benedicto XV. El decreto de Urbano VIII llegaba hasta imponer la mayor reserva, incluso en las conversaciones privadas, acerca de los hechos sobrenaturales de cuya autenticidad no hay prueba. Así el pueblo cristiano era protegido de los peligros inherentes a la actual “aparicionitis”, peligros de adhesión, curiosidad, engaño… Pero sobre todo, estas leyes encarnaban a la doctrina tradicional de la Iglesia Católica, acerca de ejercer la más juiciosa reserva con respecto a todas las supuestas revelaciones privadas.
Algunos católicos ignoran todo esto con una simple frase: “Es sólo un decreto disciplinario. Los papas pueden cambiar este tipo de leyes”. ¡Pero no! Cundo un cambio en una ley disciplinaria implica un peligro para la fe y las costumbres, los católicos deben ver en esto un abuso de autoridad, y, por consiguiente, retener sólo las antiguas prácticas, aferrándose a la tradición. Aquellos católicos que verdaderamente comprenden lo que significa mantener la Tradición Católica en todos los aspectos de la vida diaria, jamás leerán, publicarán, o distribuirán los relatos o mensajes de éstas supuestas visiones o apariciones sobrenaturales. Prefieren seguir a los buenos papas de los últimos 350 años, más que seguir a algún liberal reciente que haya pasado leyes contrarias a la Tradición.
Finalmente, debe insistirse sobre el gran daño que causa a la vida espiritual tal curiosidad y entusiasmo por las “apariciones. En su obra “Las tres edades de la vida interior” del R.P. Garrigou-Lagrange, o.p. cita a San Juan de la Cruz, al decir que el deseo por tener revelaciones es al menos un pecado venial, aun cuando el alma tiene en vista un buen fin:
“San Juan de la Cruz reprueba fuertemente el deseo de tener revelaciones. En este punto, está completamente de acuerdo con San Vicente Ferrer, y demuestra que el alma que desea revelaciones es vana, que pos su curiosidad da al demonio la oportunidad de desviarla del recto camino, que esta inclinación quita la pureza de la fe, es un obstáculo para el espíritu, revela una falta de humildad y expone a innumerables errores.. Esta curiosidad es una deformidad del espíritu que arroja al alma en la ilusión y la confusión y la desvía de la humildad mediante la vana complacencia en las vías extraordinarias”

Es triste reconocer que, en nuestros días, no sólo los videntes sino también un gran número de fieles quebrantan estas prudentes reglas tradicionales por su curiosidad y avidez de escuchar lo último que “nuestra Señora ha dicho”. En verdad, algunos de éstos sitios de “apariciones” se están convirtiendo en oráculos hacia los que se vuelven más fieles, considerándolos como la más segura fuente para conocer la voluntad de Dios. Práctica pagana, tal como se ha visto en la historia del cristianismo. Nuestro Señor Jesucristo estableció una Iglesia visible y dijo a Sus Apóstoles, y a través de ellos, a sus sucesores, los Obispos” “El que os escucha, a Mí me escucha”. Si los católicos reemplazan el Magisterio de la Iglesia por estos oráculos, estarán invitando al demonio a dirigir sus vidas. San Juan de la Cruz concluye sus palabras sobre ésta cuestión del modo siguiente:

“El demonio se regocija grandemente cuando un alma busca las revelaciones y está dispuesta a aceptarlas, pues tal conducta le da muchas oportunidades para insinuar engaños y alejarla tanto como pueda de la fe, porque el alma se hace áspera y ruda, y cae frecuentemente en muchas tentaciones y malos hábitos”.

Pensamiento del dia

“Es como si la Verdad eterna quisiera exhortar a sus escogidos: cuando las desgracias del mundo se multipliquen, levantaos, alzad vuestros corazones, pues cuando el mundo, del cual no sois amigos, llegue a su fin, vuestra Redención, que habéis buscado, se acerca… Los que aman a Dios deben alegrarse y regocijarse del fin del mundo. Encontraréis tanto más pronto a Aquél que amáis cuanto más pronto desaparezca aquel a quien habéis negado vuestro amor. Un cristiano que desea ver a Dios, no debe entristecerse del juicio que condena al mundo. Aquel que no se regocija del fin del mundo que se acerca, prueba que es su amigo y el enemigo de Dios… Entristecerse de la destrucción del mundo es propio de aquel que ha dejado desarrollarse en su corazón las raíces de un amor al mundo, de aquel que no busca la vida futura y que ni aún sospecha su realidad”.
SAN GREGORIO MAGNO

El obispo Williamson, la falsa resistencia y los padres de Kentucky OLMC. 29 de septiembre de 2018

Como la mayoría de ustedes saben, Su Excelencia el Obispo Richard Williamson y los Padres de Kentucky (Padre Joseph Pfeiffer y Padre David Hewko) están en desacuerdo entre ellos. Las cosas comenzaron a calentarse después de los infames comentarios de Su Excelencia sobre la asistencia activa a la Misa Novus Ordo en junio de 2015. Eventualmente llegó al punto en que los Padres de Kentucky y sus seguidores aplicaron el término “Resistencia Falsa”. hacia el Obispo Williamson y sus seguidores. El número de Gladium del invierno de 2017 publicado por el Seminario Nuestra Señora del Monte Carmelo define la Resistencia falsa como tal:

“The Fake Resistance fue un movimiento, que comenzó en 2013, diseñado para neutralizar la Resistencia real, y llevar a las almas en la misma dirección de compromiso, mientras que al mismo tiempo parece ser ‘conservador'”.

Luego continúa:

“¿Qué pasa con la resistencia falsa? ¿Por qué sus enseñanzas son tan poco claras? La respuesta está en los errores DOCTRINALES de la Resistencia falsa. Dirigido por Bp. Williamson, está destinado a canalizar a los católicos tradicionales a la idea novedosa de que la Nueva Misa y el Vaticano II son malos y dañinos, pero que no son más que un problema secundario. Entonces ellos insistirán en que la Nueva Religión puede ayudarte a vivir tu fe, pero no que sea realmente mortal para las almas. Insisten en que el problema del Vaticano II es que es “ambiguo”, pero no que sea erróneo y herético “.

Antes de la publicación de este número de Gladium, el p. Pfeiffer y el Padre Hewko dio conferencias en septiembre de 2017 sobre los errores del Obispo Williamson. P. Hewko, el 28 de agosto de 2016, predicó que deberíamos decirle al Obispo Williamson que no venga a las misiones para dar confirmaciones hasta que renuncie a sus errores. Hay un clip de este sermón del 28 de agosto de 2016:

P. Hewko también ha predicado en varias ocasiones que no deberíamos asistir a las Misas del Obispo Williamson. Ahora debo admitir que nunca he escuchado al padre Pfeiffer decir públicamente estas cosas. Sin embargo, recuerdo conducir al padre Pfeiffer al aeropuerto de Toronto después de la misa del 12 de marzo de 2017 y le pregunté si celebraría misa con el obispo Williamson. P. Pfeiffer respondió que no cree que lo haría. No obstante, los verdaderos (e incluso falsos) fieles de la Resistencia saben que si un obispo o sacerdote enseña públicamente errores, debemos evitar sus Misas. Aplicamos la luz roja a las misas neo-SSPX y lo mismo hacemos con las misas de la falsa resistencia.

Dado, entonces, lo que he escrito arriba, me molestó leer en el foro The Catacombs una publicación hecha por un miembro del foro, que se conoce con el nombre de Machabees y es un ávido defensor de los Padres de Kentucky, que el Padre Pfeiffer y el Padre Hewko escribieron en mayo de 2018 al obispo Williamson para que administrara los sacramentos en la iglesia y el seminario de Nuestra Señora del Monte Carmelo, y que lo han estado haciendo todos los años. Aquí está la cita:

“Los sacerdotes de SSPX-mc (Padres Pfeiffer y Hewko) escribieron otra carta (enviada por correo electrónico confirmado) el pasado mayo de 2018 al Obispo Williamson, como lo hacen todos los años, solicitando los santos oleos, confirmaciones y elevación al sacerdocio para sus seminaristas “.

Cuando leí esto, me dije a mí mismo: “¡Qué!”. ¿Cómo pueden el Padre Pfeiffer y el Padre Hewko predicar que el Obispo Williamson enseña errores y, en el caso del Padre Hewko, ¿predicar que no debemos ir a sus misas, y aún escribirle para que venga a administrar los sacramentos? Otro miembro del foro, Fidelis, en el siguiente post reiteró algunos de mis pensamientos sobre el asunto:

“¿No debería BW retractarse primero de sus herejías con respecto a la Nueva Misa y la apertura al Sedevacantismo antes de que uno reciba los Sacramentos de él o no importa teniendo en cuenta las circunstancias extremas? Si ese es el caso, ¿cuál es el problema de ir al Obispo ortodoxo o Novus Ordo para la ordenación? De la forma en que lo veo y aclaro, la Falsa resistencia debe ser tratada con precaución como el Neo Sspx hasta que vuelvan a la posición de combate por la fe “.

Mis amigos, por favor consideren esto. Imaginen que el Padre Pfeiffer y el Padre Hewko le escribieran al obispo Fellay para que fuera a la iglesia y seminario de Nuestra Señora del Monte Carmelo a administrar los sacramentos a pesar de que predican que el obispo Fellay enseña errores. Cual seria tu reacción? ¡Espero que sea uno de shock! Ahora bien, si el Obispo Williamson es el líder de la Resistencia falsa, ¿eso no lo coloca en la misma categoría que el Obispo Fellay? Sí; lo hace. El punto en común es que ambos enseñan errores. La diferencia entre los dos obispos, entonces, es solo una cuestión de grado y no de fondo. Entonces para el Padre. Pfeiffer y el Padre Hewko para predicar una cosa y luego hacer otra es muy preocupante. Además, la voluntad de los Padres de Kentucky de que el Obispo Williamson fuera a administrar los sacramentos es una variante del tradecumenismo, que también fue condenado por ellos. Por lo tanto, la pregunta debe hacerse si los padres Pfeiffer y Hewko son o no parte de la falsa resistencia falsa. Escribí a los Padres al menos dos veces sobre sus cartas al Obispo Williamson y ninguno de ellos me respondió.

Ahora algunos defensores de los Padres de Kentucky podrían argumentar que la necesidad de futuros verdaderos sacerdotes de la Resistencia tiene prioridad sobre los errores del Obispo Williamson. Si ese es el caso, entonces los defensores no deberían tener problemas con los Padres de Kentucky pidiendo a un neo SSPX, a un Sedevacantista o un obispo adherido al Vaticano II consagrado antes de 1968 que vengan y realicen ordenaciones para los seminaristas de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Después de todo, mientras tengamos una certeza moral de validez, ¿cuál es el problema? Bueno, el problema es que la doctrina es lo primero. Nuestra lucha, ante todo, es doctrinal. Dejar de lado la doctrina no es mejor que lo que está haciendo el neo-SSPX con la Roma modernista. Dejar de lado la doctrina realmente socava la base misma de nuestra decisión de estar en la verdadera Resistencia en primer lugar. ¿Cómo, entonces, continuará la Iglesia Católica sin futuros sacerdotes? Esta no es la preocupación del Padre Pfeiffer o el Padre Hewko porque siendo simples sacerdotes no tienen el poder sacerdotal de hacer nuevos sacerdotes. Un seminario requiere un obispo porque la producción de ese seminario son sacerdotes. Un sacerdote tiene la obligación moral de dirigir un seminario solo si se lo ordena un superior legítimo, pero ese superior debe proporcionarlo. El p. Pfeiffer, un sacerdote simple, dirige el seminario de Nuestra Señora del Monte Carmelo, pero ningún superior legítimo (que de todos modos debería tener que proporcionar un obispo) no le ordena ejecutarlo, no tiene ninguna obligación moral de administrarlo. Sin embargo, él habla y actúa como si tuviera la obligación moral de hacerlo.

Esto lo lleva a buscar los servicios ministeriales de un obispo comprometido (o incluso uno que tenga órdenes válidamente cuestionables). Esto pone en peligro la Fe (o incluso la validez de los sacramentos) por el bien de un seminario. En esencia, eso que el Padre Pfeiffer está moralmente obligado a proporcionar (por ejemplo, la fe y los sacramentos válidos) se pone en peligro por lo que no está moralmente obligado a proporcionar (por ejemplo, un seminario).

En mis comunicaciones con el Padre. Rafael, O.S.B., con respecto a este asunto, afirmó que el p. Pfeiffer no debería dejar de lado la doctrina por el bien de los sacramentos y debería estar dispuesto a perder a todos y cada uno de los seminaristas en lugar de comprometerse con la falsa resistencia o los obispos cuestionablemente válidos. Debo estar de acuerdo.

Mantengamos a los padres de Kentucky en nuestras oraciones.

TONY LA ROSA